Por Harald Neuber

Berlín, 10 jun (PL) Cinco años después de la fundación del partido socialista alemán Die Linke (La Izquierda), la agrupación sigue luchando con problemas internos.


  Según el jefe del grupo parlamentario, Gregor Gysi, la fusión de los partidos izquierdistas PDS, de Alemania oriental, y WASG, de la parte occidental del país, «todavía no ha funcionado bien».
En una entrevista de prensa, Gysi sostuvo que siguen existiendo fuertes diferencias entre miembros y funcionarios de las dos partidos fundadores.
Mientras, Dietmar Bartsch, el vicejefe de la bancada socialista en la cámara baja del parlamento alemán, el Bundestag, criticó el «oído» y «tendencias patológicas» dentro de la agrupación.
La semana pasada, los militantes de Die Linke discutieron en un congreso del partido en la ciudad alemana de Goettingen la situación interna.
En el debate, varios funcionarios reconocieron fuertes diferencias entre la corriente revolucionaria y los reformistas.
Mientras los miembros de la corriente revolucionaria se encuentra sobre todo en la parte occidental del país, los reformistas están mayoritariamente en el este.
Por eso, los medios de comunicación en Alemania interpretan las diferencias políticas en el partido socialista también como conflicto entre las estructuras orientales y occidentales.
En esta situación, el nuevo presidente del partido, Bernd Riexinger, pidió hoy a los confederaciones del partido en Alemania oriental a «regresar a un trabajo conjunto».
«El partido tiene que recuperar su capacidad de actuar políticamente», dijo Riexinger, un funcionario sindicalista proveniente del estado occidental de Baden-Wurtemberg.
En el congreso del partido, Riexinger ganó una votación reñida contra Bartsch, un funcionario reformista del estado de Mecklemburgo-Pomerania occidental, con 297 contra 251 votos.
En su primer visita a las confederaciones regionales en el este del país, Riexinger demandó poner fin a los debates entre las corrientes y las confederaciones de la parte oriental y occidental del país.
«Honestamente, a mi me gusta visitarles aquí», dijo Riexinger hoy bajo el aplauso de los funcionarios.
Mientras, Gysi consideró la nueva cúpula, formada por Riexinger y la joven diputada Katja Kipping, del estado de Sajonia, como un dúo que podría superar la actual crisis del partido.
El debate abierto en el congreso de Die Linke la semana pasada «podría marcar el comienzo de una verdadera fusión», dio Gysi.
Sin embargo, el jurista y político llamó a solucionar los conflictos rápidamente.
«Tenemos todo, menos tiempo», dijo Gysi en vista de las elecciones generales en el próximo año.
pgh/hcn

Por Domingo.com/la Revista

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