El lago Mexicano que fue «tragado» por un terremoto

Publicado por Caalf
La mañana del 20 de marzo así lucía el lago artificial del Bosque de Tláhuac, en el sur oriente de Ciudad de México. Horas después, al mediodía, se produjo un sismo de 7,4 grados Richter, uno de los más fuertes desde 1985. 


Éste es el lago ahora. El sismo provocó al menos seis grietas por donde el agua se fue al subsuelo. 

Antes de que el ejército español se apoderase del Valle de Anáhuac -el nombre indígena de lo que hoy es Ciudad de México- Tláhuac era una ciénega junto al Lago de Texcoco. El suelo blando rompió el lecho del lago, como se ve en la imagen. 

En menos de un mes el agua se fue por completo. El suelo se agrietó por el intenso calor del estiaje. Lo que era un espejo de agua se convirtió en esto. Desde hace varias décadas no se deshidrataba un lago en la capital mexicana. 

Los visitantes podían rentar pequeños botes, conocidos en México como lanchas, para recorrer el embalse y divertirse. Tras el sismo, algunas embarcaciones quedaron varadas en el lecho seco. 

El lago del Bosque de Tláhuac se inauguró en 1992. El parque donde se ubica es un desarrollo ecológico creado a partir de los escombros que dejó el sismo de 1985, el cual devastó a una parte de Ciudad de México. Los desechos sirvieron para construir bordes y muros donde se plantaron árboles y se creó el lago. 

De los 8.200 metros cuadrados que mide el lago artificial sólo sobreviven, hasta ahora, unos 50 metros. Estos patos aprovechan lo que pueden. 

Las autoridades de Tláhuac están tratando de rescatar el lago. La primera tarea fue ubicar y reparar las grietas por donde el agua se escurrió,  cuenta a Luis Alberto Sánchez, subdirector de Infraestructura Rural de la Delegación.
 
Las grietas se rellenan con costales de tepetate, una piedra volcánica de la zona. Estos costales servirán como dique para evitar nuevas fugas, pues los sismos ocurren prácticamente a diario en la capital mexicana. 

El relleno se coloca en los bordes del lago de Tláhuac, especialmente donde existen las grietas. Es una solución temporal, reconoce Sánchez, pero que al menos garantiza la vida del embalse durante tres años. Rescatarlo del todo implica invertir al menos US$2 millones que el gobierno de la delegación no tiene. 

Las autoridades confían que en unas semanas el lago recupere su cota normal, como lo indica este medidor. Los números no hablan de metros, sino de centímetros. El rellenado se iniciará tan pronto termine la reparación de las grietas. 

Los más interesados en la recuperación del lago son los propietarios de lanchas, varadas desde hace meses sobre la tierra reseca. Lo paradójico es que en Tláhuac lo que más abunda es agua, pero en el subsuelo.

El lago del bosque de Tláhuac volverá a llenarse con aguas tratadas que enviará el gobierno de Ciudad de México. El espejo lacustre tendrá, de nuevo, unos 50 centímetros de profundida 

Unas horas antes del sismo de marzo pasado. Es la imagen que los habitantes de Tláhuac esperan, pronto, ver de nuevo.

Por Domingo.com/la Revista

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