Spanglish, el language of el futuro?

Las lenguas son seres vivos. Nacen, crecen, se desarrollan, a veces mueren. Los procesos de evolución, lentísimos antes, son ahora mucho más rápidos. La revolución tecnológica, Internet, la globalización, los medios de comunicación on line accesibles desde todo el planeta, las grandes explosiones demográficas, las migraciones masivas… son ahora los aceleradores. ¡Incluso las telenovelas o el cine o la música popular! ¿Cómo lo llevará nuestra lengua? ¿Hay darwinismo entre los idiomas y solo sobreviven aquellos que son capaces de adaptarse al cambio? 

El español o castellano, nacido hace más de mil años, aunque no se sabe con precisión cuándo, ha dado en sus largos siglos de historia muchas pruebas de una pujanza, un dinamismo y una capacidad de adaptación muy superiores a casi todos los idiomas que tenía por vecinos. Quizás sea su origen como una lengua de frontera, su nacimiento en el mestizaje y la fusión, lo que le da esa capacidad para expandirse en territorios de otras culturas y para asimilar y hacer propios muchos elementos ajenos. ¿Seguirá siendo así en este nuevo mundo que se nos está abriendo?
Hoy el español o castellano es la segunda lengua más hablada del mundo por el número de personas que la tiene como idioma materno, tras el chino mandarín; y la tercera si se miden los hablantes totales, tras el mandarín y el inglés. Lo hablan como primera o segunda lengua 450 millones de personas, y supera los 500 si se suman los que la han aprendido como lengua extranjera. Es el segundo idioma más estudiado en el mundo, tras el inglés. Es el tercero más usado en Internet. ¿Y ahora qué?

La notable unidad del español sorprende a los expertos consultados.Les sorprende para bien, al hablarse la lengua en territorios tan alejados entre sí. Un ejemplo: el filólogo hispano-mexicano Juan Miguel Lope Blanch hizo en 2000 un recuento de 133.000 vocablos seleccionados del habla de Madrid y descubrió que el 99,9% era vocabulario común a México.

Los riesgos de que el español se fragmente parecen pocos, pero sí creen los especialistas que la centralidad del idioma se va a trasladar a América, y que el español de España será una lateralidad.

Hay otras cuestiones donde existe mayor discrepancia. ¿Cómo influirá en el futuro del español la ciberlengua, esa nueva manera de escribir en sms, correos, Twitter…?

El sociolingüista Humberto López Morales, de origen cubano pero que ha trabajado y vivido en diferentes países hispanohablantes, incluido España, no tiene una buena opinión de este fenómeno. Cree que se caracteriza «por su desprecio a la ortografía, sus raras abreviaciones, el curioso uso de los puntos suspensivos, la sustitución de unas letras por otras, la constante presencia de la oralidad, la ausencia total de acentos, la elisión de letras, la reiteración de palabras, letras o signos, los acortamientos de palabras, el uso desordenado de mayúsculas y minúsculas, los signos de interrogación y exclamación solo al final, la simplificación de dígrafos, aféresis, cambios de códigos, onomatopeyas, emoticonos, etc.». Pero aun así está convencido también de que «si no se toman acciones con rapidez, puede que se establezcan popularmente e incluso se adopten estas abreviaturas, que una vez adoptadas por la mayoría de los hablantes son muy difíciles de eliminar o de sustituir».

El profesor Ilan Stavans, de origen mexicano pero que vive en Estados Unidos, es más contundente. Está convencido de que esas innovaciones ortográficas introducidas en la lengua por la revolución tecnológica acabarán siendo de uso generalizado y admitidas por la normativa académica. Francisco Moreno, español, director académico del Instituto Cervantes, le pone un matiz al asunto. Cree que algunos de esos usos «podrían adquirir carta de naturaleza», pero no necesariamente los actuales «ya que los sistemas de escritura mediante teclado y dictado van cambiando, lo que afecta a la velocidad de escritura».

El spanglish, la fusión morfosintáctica y semántica del español con el inglés de EE UU, divide algo más a los expertos. «No es una moda pasajera», aseguran tanto Stavans como Moreno. López Morales, sin embargo, lo llama «espanglish» y cree que «está condenado a desaparecer más tarde o más temprano». Y lo argumenta así: «Para conseguir los mejores puestos de trabajo en Estados Unidos hoy es muy importante hablar y escribir correctamente el inglés y el español, y el espanglish no sirve para nada de esto. Las investigaciones sociológicas actuales demuestran que los mejores puestos y los mejor retribuidos piden bilingües equilibrados».

Predicciones de los expertos

La prospectiva, el otear el futuro, es difícil en la lengua. Pero los expertos consultados se han atrevido a hacer alguna predicción global sobre el futuro de nuestro idioma.

Moreno tiene claro que seguirá creciendo, sobre todo fuera de nuestro territorio natural: «En Estados Unidos ha influido la llegada de emigrantes hispanohablantes; en Brasil, la firma del acuerdo del Mercosur; en Europa, el atractivo del mundo iberoamericano como mercado. Pero las razones culturales no son poco importantes: el prestigio de la literatura hispánica, el tirón mundial de la música latina, el éxito de la variada gastronomía hispánica, el atractivo de las telenovelas, la calidad de nuestro cine… todo coadyuva a que el español siga siendo una lengua en crecimiento».

Cree también que «las identidades culturales que hay detrás de las lenguas española e inglesa son tan fuertes que es difícil que se favorezca una fusión entre ellas». Más bien ve una competencia directa: «El español aspira a ser lengua franca en el mundo occidental; la alternativa románica a la lengua inglesa».

«En el momento actual es imposible pensar en la posibilidad de fusiones de lenguas, sobre todo de las importantes», comenta López Morales. Stavans no lo ve así. Piensa que la fusión «es un escenario factible. Un número considerable de hispanos en Estados Unidos ahora habla esa koiné, esa lengua bastarda».

Una pregunta final a los expertos. ¿Ven en el horizonte alguna otra frontera para la lengua de la frontera que nació en la vieja Castilla? Sí, la ven. «En el futuro, la influencia del chino mandarín tal vez pueda intensificarse, en forma de préstamos léxicos», dice Francisco Moreno desde el privilegiado observatorio del Instituto Cervantes. «No me sorprendería si en cien años el español se nutre del mandarín y del cantonés, o viceversa», agrega Stavans, desde su experiencia con el spanglish.

Próxima parada, ¿espachino o chipañol?

Letras y signos con futuro indefinido

H. De la aspiración a la mudez. Daba problemas hasta en latín, que no sabía si era una letra o un signo. En español ha ido a más, hoy tienen ‘h’ palabras que hace siglos no la tenían: ‘ome’, ‘onra’, ‘onor’, ‘auer’… Fueron algunos eruditos los que sembraron el diccionario de haches. Hace siglos no era muda, se aspiraba, y sonaba como una jota suave. ¿Cómo pronuncias aún hoy saharaui? En Chile la suprimieron en 1844 y la rescataron en 1927. ¿Sobrevivirá en 100 o 200 años? Moreno: «Es probable que no». López Morales: «Sobrevivirá para siempre porque es muy necesaria en nuestra escritura, con siglos de tradición». Ilan Stavans, rotundo: «No».


Ñ. Toque de distinción del castellano, que la inventó como letra hace siglos para un fonema nasal palatal que el italiano y el francés representan con ‘gn’, el catalán con ‘ny’ y el portugués con ‘nh’. Corre peligro porque algunos teclados de ordenadores o móviles no tienen esta letra, y los usuarios ponen ‘/’ ‘nn’ o ‘ng’. Stavan cree que acabará sustituida por ‘ni’. Pero otros expertos piensan que se ha convertido en un símbolo de nuestro idioma, y que eso la ha blindado.

¡. Amenazado a corto plazo. El uso del signo de apertura de las exclamaciones está bajando «a una velocidad de vértigo», comenta Moreno, lo que obliga a leer dos veces lo mismo para saber si estamos ante una afirmación o una exclamación.

¿. Amenazado a medio plazo. Está empezando a desaparecer en el ciberlenguaje, como el signo anterior, pero corre menos peligro porque aporta más información al que lee, es más necesario. Sin él, el que lee no sabe hasta el final de la frase, si se halla ante una afirmación o una pregunta.

;. Emparedado entre la coma, los dos puntos y el punto, su uso está bajando en el lenguaje escrito. Representa una pausa de duración media, y muchos usuarios optan por sus alternativas corta (,) o largas (: o .).

V. Indistinguible respecto a la b al pronunciarse, con frecuencia surgen voces que le piden a la Real Academia que la suprima oficialmente. El euskera lo ha hecho, y ahora Vizcaya es Bizkaia, pero en castellano tiene más tradición y quizá aguante más. O no.

Z. Crecer o decrecer. Hay quien cree que desaparecerá y se convertirá en ‘s’, porque muchos hablantes la pronuncian así, y quien cree que sustituirá a la ‘c’ en ‘zi’ y en ‘ze’.

fuente:Publicado por Caalf

Por Domingo.com/la Revista

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