EL PERIODISMO INTRIGANTE SIEMPRE A LA OFENSIVA

El chiquitismo mediático pretende reducir a Leonel
César Medina
lobarnechea1@hotmail.com
Ni siquiera Hipólito Mejía, que gobernó este país por cuatro años sin ningún referente histórico, pudo abstraerse de los viajes de Estado en un mundo globalizado que exige a todos los presidentes vivir con un pie en la casa de gobierno y el otro en la escalerilla del avión. Pero abundan los intrigantes y chismosos de siempre tratando de denostar a Leonel Fernández por sus viajes al exterior. Y con esta gira por Europa, su última como Presidente, sí que se han ensañado y llevado sus odios a los extremos.
Hay que tener mucha estrechez mental y poco alcance de mira, a más de ser ignorante del giro que ha venido dando la humanidad en las últimas décadas, para no entender que en estos tiempos un gobernante tiene que establecer relaciones primarias con todos sus colegas presidentes y a través de ellos con los sectores políticos, turísticos, comerciales, académicos.
Fernández, desde hace años, es un estadista conocido y respetado en el ámbito internacional en el que ha desarrollado múltiples actividades que van desde sus propuestas sobre el modo de abordar los problemas de la crisis alimentaria, como hiciera en la FAO, o de la crisis financiera, como hizo en la ONU, y que ha jugado papeles de mediación en conflictos regionales y participado activamente en todos los foros internacionales de uno y otro lado del Atlántico, generando reconocimiento mundial como estadista por su visión sobre la complejidad del mundo actual.
Ayer escribí sobre la experiencia que vivo en estos momentos como embajador en España, a propósito de la visita de Leonel de apenas unas horas, porque de aquí sigue en ruta a Roma, de ahí a Londres, a París y a Bruselas. Y en cada una de esas ciudades tiene una agenda realmente agotadora. Todas actividades de Estado, reuniones con el liderazgo político al más alto nivel, con el mundo académico, presentando la República Dominicana del futuro y garantizando la continuidad de Estado que representa el próximo gobierno de Danilo Medina.
Solo habría que ver la excelente ponderación que hizo Leonel de Danilo ante el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y luego con el rey Juan Carlos.
Su visión de estadista
En atención a ese apandillamiento de algunos comunicadores que la han cargado contra Leonel, no puede uno dejarse llevar por el chantaje, principal expresión de las malas artes que emplean en su intento de reducir su figura de estadista y líder político de trascendencia internacional. Algunos han llegado al extremo de calificar a Leonel de “egocéntrico y narcisista”, hombre con ansias incontrolables por la figuración pública y el protagonismo escénico. Una canallada que raya en la perversidad más incalificable.

Me consta que Fernández se niega a que la mayoría de sus actividades sean recogidas en imágenes fotográficas y menos para la televisión. Anda sin aparataje de prensa, sin periodistas invitados para que reseñen sus actividades, contrario a otros presidentes que no salían del país sin una troupé de comunicadores de todos los medios.
¿O se nos olvidaron ya aquellos famosos viajes de Hipólito Mejía, que reventaban la pepe-card con el consumo de la manada de periodistas y escribidores en hoteles de lujo y tiendas de alta gama? Algunos de esos viajes dejaron historias difíciles de contar e imposibles de olvidar aquí en España, menos por la Corona que sólo en reposición de piezas destruidas o desaparecidas del Palacio del Pardo pagó miles de euros. Dinero que tuvo que devolver después el Estado dominicano a través de la Cancillería.
Pero de esa vergüenza nacional jamás han hablado estos periodistas apandillados. Porque el malo de la película es Leonel, que jamás en sus visitas a España se ha alojado en El Pardo ni ha visitado un bar de copas, no anda comiendo en restaurantes de lujo, ni visitando centros de diversión, no va a teatros, ni al cine, y ni siquiera le alcanza el tiempo para visitar los museos. Apenas puede dedicar una o dos horas a las librerías, su gran pasión. Porque el tiempo lo dedica a captar inversiones, a los contactos políticos, a la proyección de su país.
Sale hoy de España
Es una lástima que la visita de Leonel a España haya sido tan breve. Aquí dejó una larga lista de actividades pendientes, que no pudo cumplir por falta de tiempo. A última hora, ya casi al filo de la medianoche, fue preciso agregar a la agenda actividades que no podía dejar de cumplir, como una entrevista con Don Enrique Iglesias, secretario general de la Segib, a quien abrió un pequeño espacio para escuchar sus preocupaciones y discutir con él los problemas políticos del Paraguay. Don Enrique es uruguayo y busca la mediación de Leonel en procura de resolver el conflicto desatado en Paraguay por la destitución congresional del presidente Lugo.

Porque Leonel Fernández se ha convertido en un referente de la mediación política internacional cuando las crisis llegan al máximo nivel de crispación.
Con empresarios y figuras de relieve regional discutió ayer en profundidad la crisis económica europea, sus orígenes y las alternativas de solución en los países de la zona euro. Todos quedaron maravillados con la capacidad de análisis y los conocimientos acabados que tiene el mandatario dominicano de la crisis mundial y particularmente de la europea. Y entonces no quieren que uno diga esas cosas. ¡Cuánta miseria humana! ¡Pura envidia!  
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