Fianchi Torres muestra piezas aborígenes halladas en el fondo del mar.
Pepillo Salcedo, Monte Cristi.- La civilización maya no sólo se detuvo en México, Belice, Guatemala, Honduras y El Salvador, sino que se habría extendido hasta La Hispaniola a través del estrecho de La Florida, estableciéndose a orilla de la costa atlántica, específicamente en lo que hoy es Pepillo Salcedo, Monte Cristi,RD.

  La hipótesis es manejada por un grupo de arqueólogos franceses y dominicanos que desde hace diez años buscan en las profundidades de las aguas de la Bahía de Manzanillo la “ciudad perdida”, que afirman fue destruida por un tsunami durante el período teocrático de esa antigua civilización, que abarca desde los años 320 a 987 después de la era cristiana. 

  Las evidencias arqueológicas de la investigación cuentan con alrededor de 1,600 piezas elaboradas de “ladrillo cocido”, una técnica de alfarería maya superior a la empleada por los taínos que habitaban la isla a raíz del Descubrimiento de América, en 1492.

  El arqueólogo dominicano Fianchi Torres, quien participa en la investigación, destacó que geográficamente ya ha sido localizada la “ciudad perdida”, ubicada entre los cayos “Siete Hermanos” y Fort Liberté, en Haití.

  El rastreo preliminar realizado conjuntamente con los arqueólogos franceses André Baptiste y Edmundoc Siastin, ha hecho posible que ya se tenga una maqueta con restos rescatados de las viviendas indígenas construidas de ladrillo y que fueron arrastradas al fondo del mar.

  Además, entre las piezas de “ladrillo cocido” localizadas figuran utensilios de cocina, estelas o losas de piedras talladas  y “caritas de extraterrestres”, lo que fortalece su hipótesis de que la civilización aborigen que se asentó entre Fort Liberté, en Haití, e Isla Cabra, en la bahía de Manzanillo, avistó ya en esa época a objetos voladores no identificados.

  El “ladrillo cocido” fue utilizado por los mayas a partir del período preclásico de esa en civilización en la construcción de grandes e impresionantes ciudades, como las de Nakbé, El Mirador, Cival y San Bartolo, en el norte de Petén, en Guatemala.

  En México y Honduras, durante ese mismo período, la tribu maya de los olmecas construyó con esa técnica de alfarería las ciudades de Palenque, Copán, Machaquilá, Dos Pilas, Uaxactún, Altún Ha, Ceibal, Cancuén y Piedras Negras.

  Hacia el año 1,200 antes de Cristo, las tribus de los mixes y popolucas emigraron hacia el Golfo de México, donde se desarrolló la civilización maya de los olmecas.

  De localizarse la “ciudad perdida”, la investigación arqueológica demostraría que esa civilización se desplazó al Caribe desde el actual estado mexicano de Quintana Roo o de otro punto del sureste de ese país.

  Casas de piedra

  El estudio que se realiza entre Fort Liberté y Pepillo Salcedo comprende una documentación basada en los relatos de los antiguos pobladores del litoral, endonde se confirma que las primeras viviendas  del poblado de Manzanillo fueron construidas a base de piedra, hace alrededor de 75 años, cuando se estableció en el lugar la empresa norteamericana Grenada Company, dedicada a la exportación de bananos.

  “ Esas piedras  no fuen traídas de otras partes, sino que fueron encontradas en la superficie del poblado y nosotros somos de opinión de que su presencia está relacicionada con los efectos del tsunami que destruyó el asentamiento indígena de cultura muy superior a la taína”, sostiene Torres. 

  La investigación sospecha que el  asentamiento maya en La Hispaniola fue muy efímero, por lo que no tuvo tiempo para dejar vestigios arqueólogicos como las pirámides construidas en el sureste mexicano, en Guatemala y en Belice.

  Evidencias arqueológicas
  La investigación arqueológica se remonta a finales de 2002, cuando los arqueólogos comenzaron a explorar las profundidades de la costa atlántica alrededor de los cayos “Siete Hermanos”,  frente a Fort Liberté, y lo que suponen es un desprendimiento del litoral marino que se habría producido con el tsunami que destruyó el asentamiento de la civilización maya que se radicó en La Hispaniola, tras emprender la ruta a través del estrecho de La Florida.

  Como parte de esas evidencias, los investigadores han localizado decenas  de losas o estelas, “caritas” aborígenes y de extraterrestres, así como restos de  utensilios de cocina, cuya elaboración fue realizada a base de “ladrillo cocido”, una técnica superior a la empleada por los taínos de Quisqueya.

Por Domingo.com/la Revista

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