La advertencia: Cuidadito, compay gallo, cuidadito
Orlando Gil
orlandogil@codetel.net.do
NO LO ES
El problema de Danilo Medina con los aliados del PLD, incluyendo a los reformistas, no lo es ni entrecomillas. Y difícilmente sea preocupación para el presidente electo. Lo primero es que la protesta ni la demanda tienen razón, puesto que el reparto todavía no se produce. A nadie, ni de fuera ni de adentro, le han dado nada. Lo segundo es que se firmó un protocolo y los términos se suponen claros, por lo que solo basta con que las partes sepan leer. Lo tercero es que en el caso de los reformistas, el reclamo no proviene del partido como conjunto, sino de voces reconocidas como desesperadas. Ramón Rogelio Genao es así, y nadie lo va a cambiar. Su  temperamento es propio del hombre de las montañas que recela de su igual del llano y teme que no comparta de manera justa. Lo de Félix Vásquez no es menos: un repique de la campana de Genao en el Senado. Además, como arrocero cree que siempre se pueden recoger dos cosechas en un año. El escarceo fue inoportuno y si Medina “coge corte” desde ahora, el chantaje abrirá y cerrará las puertas de su despacho cada día…

LO MALO
Danilo Medina prometió corregir lo que estaba mal hecho, y una de las cosas que estaban mal hechas era la forma del presidente Leonel Fernández tratar a los reformistas como si fueran entidades particulares. Uno a uno, como si verdaderamente fueran granos, y como dijera el presidente Joaquín Balaguer, la gallina se llenará el buche tomándolos a cuentagotas. Entonces, Medina debe preguntarse si en la campaña negoció con el Partido Reformista Social Cristiano o con cada dirigente por su lado. Que si el reparto lo va a hacer del modo leonelista: un carguito por aquí, otro por allá, o al estilo austero que se le supone a su gestión. En la que no deberá haber dispendio ni desorden administrativo. Eso de Alexandra Izquierdo o Modesto Guzmán brincando la barra, con garrocha o su solo impulso, sin que la franquicia se enterara, no debe repetirse. Así salen muy caros. Por suerte los disidentes se fueron con Hipólito Mejía, con lo que las disponibilidades serán mayores. Pero tampoco. Los sombreros ya no pueden darse, con prestarlos ahora a uno y más tarde al otro, se llena el cometido…

LOS PELEDEÍSTAS
La osadía de Genao y de Vásquez no puede tomarse a la ligera, pues la rebelión de los reformistas no es más que cuchillas para sus propias gargantas. No tienen forma de obligar a que Danilo Medina dé más de lo que corresponda o tenga pensado. El problema sería que esa conducta contagie, y no solo a los demás aliados, sino a los peledeístas que olieron durante ocho años, pero nunca fueron sentados a la mesa ni compartieron el guiso. La gobernabilidad del país pasa por la gobernabilidad en el partido, que no debe olvidar quedará en manos rápidas y obsequiosas. La advertencia se impone: cuidadito, compay gallo, cuidadito. Incluso, que lo haga Reynaldo Pared, lo libera de un enfrentamiento que de partido a partido tendría menos consecuencia que si se da directamente con el jefe del Estado. Pared se deja ganar a veces por la guerrilla. Ahora sería conveniente que dispare y que lo haga a tiempo contra la manigua, de manera que sus compañeros se den cuenta de que cuando frena a los reformistas, está peleando sus potenciales empleos…

EN SU PUESTO
No se trata de hacer coca a los reformistas, ni echarles cubo, y ni siquiera desestimar sus aportes. Pero si se hace necesario en este tiempo de transición ponerlos en su puesto. Recordarles que cobraron alante. Que la cuota fue mayor a lo aportado durante los últimos ocho años, y que lo fue por una política de puerta grande que aplicó el presidente Leonel Fernández, en la que todos entraban y todos cabían, con muy buenos resultados. Pero para él. La pava seguirá poniendo donde ponía, solo que menos huevos, y en caso de que más, con un reparto diferente. Si se sigue privilegiando unos a costa de otros, se engordará una casta que al final no servirá de nada, pues los reformistas acostumbrados a ese situado que generosamente le entrega el gobierno peledeísta, no desarrollan lo suficiente como instancia política propia. Tampoco hay que olvidar que el candidato vale, y vale en todo, incluyendo votaciones marginales que de otro modo no llegarían a surtir efecto. Entre reformistas se hace imperativo un llamado al orden. Pelear con Medina no conviene desde ningún punto de vista. Tienen el partido, ¿qué cosa mejor que eso?…

Por Domingo.com/la Revista

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