Alfonsina Storni fue una poetisa y escritora argentina. Sus composiciones reflejan la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su existencia, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.
 Se relaciono con el poeta Horacio Quiroga quien luego de finalizar su relación con ella contrajo matrimonio y 10 años más tarde se suicido. Alfonsina realmente lo apreciaba y dedico un poema a su difunto amigo:
“Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…
Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán”
Anos más tarde fue diagnosticada con cáncer de mama del cual fue operada, al poco tiempo se realizó un estudio de quilología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió, provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los tratamientos médicos y a planear su fin.
Antes de partir escribió su último poema y lo envió al diario La Nación:
“Dientes de flores, cofia de rocío, manos de hierbas, tú, nodriza fina, tenme puestas las sábanas terrosas y el edredón de musgos escardados.
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame. Ponme una lámpara a la cabecera, una constelación, la que te guste, todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes, te acuna un pie celeste desde arriba y un pájaro te traza unos compases para que te olvides. Gracias… Ah, un encargo, si él llama nuevamente por teléfono le dices que no insista, que he salido…”
Finalmente la poeta se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del Club Argentino de Mujeres. Hay versiones románticas que dicen que se internó lentamente en el mar hasta desaparecer por completo.
La Canción:
 Alfonsina y el mar es una zamba compuesta por los argentinos Ariel Ramírez y Félix Luna, publicada por primera vez en el disco de Mercedes Sosa. La canción es un homenaje a la poetisa, donde se incluyen extractos de su último poema.
Alfonsina y el mar
Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más.
Un sendero solo de pena y silencio llegó
hasta el agua profunda.
Un sendero solo de penas mudas llegó
hasta la espuma.
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz,
para recostarte arrullada en el canto
de las caracolas marinas.
La canción que canta en el fondo oscuro
del mar, la caracola.
Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
y fosforescentes caballos marinos harán
una ronda a tu lado;
y los habitantes del agua
van a jugar pronto a tu lado.
Bájame la lámpara un poco más,
déjame que duerma, nodriza, en paz
y si llama él no le digas que estoy,
dile que Alfonsina no vuelve más,
y si llama él no le digas nunca que estoy,
di que me he ido.
Te vas Alfonsina con tu soledad,
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
y te vas hacia allá como en sueños,
dormida, Alfonsina, vestida de mar.
 
 
EL SIGUIENTE TEXTO Tomado de wikipedia, presentamos una extensa biografía de la poetisa alfonsina Storni 
 
Sus padres, dueños de unacerveceríaenSan Juan, regresaron aSuizaen1891. Y en1896volvieron a Argentina junto con Alfonsina, quien había nacido durante la estadía de la pareja en el país europeo. En San Juan concurrió al jardín de infantes y desarrolló la primera parte de su infancia. A principios delsiglo XXla familia se mudó aRosario, donde su madre fundó una escuela domiciliaria y su padre instaló un café cerca de la estación de ferrocarril Rosario Central. Alfonsina se desempeñó como mesera en el negocio familiar, pero dado que este trabajo no le gustaba se independizó y consiguió empleo como actriz. Más tarde recorrería varias provincias en una gira teatral.
Storni ejerció como maestra en diferentes establecimientos educativos y escribió sus poesías y algunas obras de teatro durante este período. Su prosa es feminista, ya que busca en ella la igualdad entre el hombre y la mujer, y según la crítica, posee una originalidad que cambió el sentido de las letras de Latinoamérica. Otros dividen su obra en dos partes: una de corte romántico, que trata el tema desde el punto de vista erótico y sensual y muestra resentimiento hacia la figura del hombre, y una segunda etapa en la que deja de lado el erotismo y muestra el tema desde un punto de vista más abstracto y reflexivo. La crítica literaria, por su parte, clasifica en tardorrománticos a los textos editados entre los años1916y1925y a partir deOcreencuentra rasgos de vanguardismo y recursos como el antisoneto. Sus composiciones reflejan, además, la enfermedad que padeció durante gran parte de su vida y muestran la espera del punto final de su vida, expresándolo mediante el dolor, el miedo y otros sentimientos.
Fue diagnosticada concáncer de mama, del cual fue operada. A pedido de un medio periodístico se realizó un estudio dequirología, cuyo diagnóstico no fue acertado. Esto la deprimió, provocándole un cambio radical en su carácter y llevándola a descartar los tratamientos médicos para combatirla.
 
 
 
CONTENIDO

Trayectoria

Infancia y juventud

Sus padres fueron Alfonso Storni y Paulina Martignoni, quienes junto a sus hermanos mayores, María y Romero, llegaron a laprovincia de San JuandesdeLugano, Suiza, en1880. Fundaron una pequeña empresa familiar, y años después, las botellas de cerveza etiquetadas «Cerveza Los Alpes, de Storni y Cía», comenzaron a circular por toda la región.10
En1891la familia viajó a Suiza quedando en la provincia algunos hermanos y en1892, el22 de mayo, nació ella en Sala Capriasca siendo la tercera hija del matrimonio Storni-Martignoni. Su padre, un hombre «melancólico y raro»,11fue quien eligió el nombre. Años más tarde, Alfonsina le diría a su amigoFermín Estrella Gutiérrez: «me llamaron Alfonsina, que quiere decir dispuesta a todo». Hay otras versiones que indican que nació el 22 de mayo pero la registraron el 29 y otras que afirman que nació en un barco en altamar.6Fue bautizada en la parroquia de Tesserete, lugar en el que actualmente se puede leer en el margen del acta de bautismo una inscripción realizada por el sacerdote Osvaldo Crivelli que diceGrande poetesa morta al mar della Plata.
Alfonsina aprendió a hablar enitaliano, y en1896regresó aSan Juan, de donde son sus primeros recuerdos.
Estoy en San Juan, tengo cuatro años; me veo colorada, redonda, chatilla y fea. Sentada en el umbral de mi casa, muevo los labios como leyendo un libro que tengo en la mano y espío con el rabo del ojo el efecto que causo en el transeúnte. Unos primos me avergüenzan gritándome que tengo el libro al revés y corro a llorar detrás de la puerta.12
Su madre la anotó en el jardín de infantes, donde se la recuerda como una chica curiosa y que hacía muchas preguntas, imaginaba mucho y mentía. Su madre tenía dificultades para enseñarle a decir la verdad. Inventaba incendios, robos, crímenes que nunca aparecían en los policiales de los periódicos, metía a su familia en líos y en una oportunidad invitó a sus docentes a pasar las vacaciones a una quinta imaginaria en las periferias de la ciudad.
El recuerdo de su padre lo reflejó en el poemaA mi padre, el cual se basa en la actitud melancólica del señor que en esa época promediaba los treinta años, y en otro recita:
Que por días enteros, vagabundo y huraño
no volvía a la casa, y como un ermitaño
se alimentaba de aves, dormía sobre el suelo
y sólo cuando el Zonda, grandes masas ardientes
de arena y de insectos levanta en los calientes
desiertos sanjuaninos, cantaba bajo el cielo.14
Si bien la imagen del padre tiene matices melancólicos, la de la madre refleja tristeza oculta que muestra, a su vez, la marca de la resignación femenina. De ella escribió:
Dicen que silenciosas las mujeres han sido
De mi casa materna….Ah, bien pudieran ser
A veces, en mi madre apuntaron antojos
de liberarse, pero se le subió a los ojos
una honda amargura, y en la sombra lloró.14
Se supone que esta descripción de la madre corresponde a la época que precedió la mudanza a Rosario y a los años posteriores que fueron difíciles. En1900nació Hildo Alberto, el último hermano, a quien tuvo que proteger.

Viaje a Rosario

En1901la familia se trasladó nuevamente, esta vez a la ciudad deRosario, por motivos desconocidos. Llevaron consigo algunos ahorros con los que Paulina abrió una pequeña escuela domiciliaria, y pasó a ser la cabeza de una familia numerosa, pobre y sin nadie que la maneje. Los alumnos abonaban un peso con cincuenta por cada uno y llegaron a ser cincuenta; sin embargo, la ganancia de setenta y cinco pesos mensuales no permitían una vida cómoda.15
Instalaron el «Café Suizo», cerca de laestación de tren; no se sabe la fecha con certeza, pero sí que el proyecto fracasó. Alfonsina dejó de asistir a la escuela y comenzó a trabajar lavando platos y atendiendo las mesas a la edad de diez años. Las demás mujeres comenzaron a trabajar de costureras. El fracaso lo puede haber provocado la imposibilidad de manejar el negocio y elalcoholismodel padre, quien se sentaba en una mesa a beber hasta que su esposa, junto con uno de sus hijos, lo arrastraban hasta su cama. Una vez cerrado el emprendimiento se mudaron de casa, su hermana María se casó y Alfonso, su esposo, falleció por causas que no se conocen. Este hecho coincide con la edad en que Alfonsina comenzó a escribir poesías. Tenía un mal recuerdo de aquel momento y lo expresó de esta manera:
A los doce años escribo mi primer verso. Es de noche; mis familiares ausentes. Hablo en él de cementerios, de mi muerte. Lo doblo cuidadosamente y lo dejo debajo del velador, para que mi madre lo lea antes de acostarse. El resultado es esencialmente doloroso; a la mañana siguiente, tras una contestación mía levantisca, unos coscorrones frenéticos pretenden enseñarme que la vida es dulce. Desde entonces, los bolsillos de mis delantales, los corpiños de mis enaguas, están llenos de papeluchos borroneados que se me van muriendo como migas de pan.16
Las tareas domésticas no le dejaban tomarse un descanso, ya que tenía que ayudar con la costura a su madre hasta la madrugada y con las tareas escolares a su hermanito. Una fotografía tomada en 1905 los muestra sentados en un sillón de mimbre y al niño vestido con trajecito de marinero. Esta toma fue hecha por un fotógrafo del barrio un día que ella vistió a su hermano y salió con él, según relató Olimpia Perelli, su media hermana.
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La independización

El trabajo hogareño no la conformaba, ya que no le rendía económicamente y conllevaba largas horas de encierro. Para cambiar su situación, buscó trabajo en forma independiente: lo encontró en una fábrica de gorras y, posteriormente, se la vio entregando volantes en algún festejo delDía del Trabajo.
En 1907 Manuel Cordero, un director teatral que estaba de gira en las provincias junto con su compañía, arribó a Rosario. Lo hizo en Semana Santa, con el objetivo de representar las Escenas de la Pasión. Paulina tomó contacto con la compañía y se le asignó el papel deMaría Magdalena. Alfonsina, por su parte, asistió a los ensayos y, dado que dos días antes del estreno se enfermó la actriz que personificaba aSan Juan Evangelistay que ella sabía de memoria todos los papeles y no le incomodaba interpretar a un hombre, la reemplazó. Al otro día la prensa elogió su actuación.18
Al poco tiempo visitó Rosario la compañía de José Tallavi para entrevistarse con Alfonsina, quien les demostró que podía recitar y memorizar largos versos, y se le ofreció trabajo. De esta manera, Alfonsina dejó la casa de Rosario junto al resto de su familia. En un año recorrióSanta Fe,Córdoba,Mendoza,Santiago del EsteroyTucumánrepresentandoEspectrosdeIbsen,La loca de la casadePérez GaldósyLos muertosdeFlorencio Sánchez. No se conocen mayores detalles de este año de gira; únicamente se sabe que intercambió correspondencia con Julio Cejador, un filólogo español.19
Según declaró a la revistaEl Hogar, a su regreso escribió su primera obra de teatro,Un corazón valiente; sin embargo, no han quedado testimonios de este hecho. Además, se enteró de que su madre había contraído matrimonio con Juan Perelli, un tenedor de libros, y que se había mudado a la localidad deBustinza, donde había establecido nuevamente su escuela domiciliaria.20Para poder visitarla se trasladó en tren hastaCañada de Gómezel 24 de agosto de 1908 donde la esperaba José Martínez para trasladarla hasta el pueblo en unbreakcon capota, utilizado para trasladar la correspondencia hasta dicho lugar. Esa noche asistió a una fiesta en la casa del Juez de Paz, Bartolomé Escalante, e inició una amistad con algunas jovencitas del lugar, a quienes visitaba y acompañaba cuando andaban a caballo.
Se alojó en la casa alquilada por su madre frente a la plaza, donde jugaba al tenis con Prima Correa, hija de la dueña de la propiedad, utilizando unas grandes alpargatas negras como raquetas. En el galpón del fondo de la propiedad solía fumar a escondidas cigarrillos de chala con Rafaela Ramírez, una joven del pueblo. También asistía a paseos, fiestas vecinales y celebraciones religiosas.
Dictaba clases de recitado y de buenos modales en la escuela de su madre. Una alumna suya, Amalia Medina, la definió como una persona muy fina en su porte, en su bailar y en su mímica. Aunque se la caracterizaba como una persona delicada y cariñosa, hay testimonios de algunos días melancólicos donde se encerraba en sí misma y cantaba canciones tristes y dolientes.20

Carrera docente

En el año 1909 dejó el hogar materno para terminar sus estudios enCoronda. En esa localidad se dictaba la carrera de maestro rural, en la Escuela Normal Mixta de Maestros Rurales. En el registro de inscripciones aparece la leyenda «Alfonsina Storni, 17 años, suiza». Fue aceptada por su entusiasmo, porque no tenía certificado de estudios primarios y tampoco aprobó el examen de ingreso, pero la escuela recién abría y necesitaba alumnos, según declaró la señorita Gervasoni, directora del establecimiento, quien además dijo que Alfonsina mostraba interés en progresar. Además, la nombraron celadora a cambio de un sueldo de cuarenta pesos. La pensión donde se alojaba le costaba veinticinco pesos, lo que la obligaba a mantenerse con los quince pesos restantes. Este alojamiento era propiedad de Mercedes Gervasoni de Venturini, la hermana de la directora del colegio. Es posible que Alfonsina cobrara una beca estatal de treinta pesos, gestionada por el diputado Mardoquio Contreras, pero este hecho no está comprobado.7
Su profesora de Idioma Nacional, Emilia Pérez de la Barra, la estimuló a trabajar porque había detectado en ella condiciones de escritora. Por su parte, la secretaria de la institución, Carlota Garrido de la Peña, una escritora santafesina, propuso publicar un boletín del colegio que reflejara las actividades del mismo y del lugar. En el segundo número se describe que la alumna docente Storni cantó unaromanzacon voz dulce y sentimental y en los números cuatro a siete se publicó un trabajo expuesto en una conferencia sobre temas pedagógicos que se celebró todos los sábados por los alumnos del segundo año. Se trataba de un método para enseñar aritmética en los primeros grados.21
En 1910 Storni comenzó a realizar viajes los fines de semana sin que nadie supiese a dónde iba y de dónde conseguía el dinero. Alguien se dio cuenta que viajaba a Rosario. En la ciudad deSan Lorenzo, durante la celebración del aniversario de laBatalla de San Lorenzo, le pidieron que cante. En un escenario adornado de banderas argentinas entonó laCavatinadeEl Barbero de SevilladeRossini. Le pidieron un bis y en un momento de silencio alguien afirmó en voz alta que era la muchacha que cantaba en Rosario en un lugar de dudosa reputación, a lo que el público respondió con risas. Al regresar a la pensión escribió en una nota: «Después de lo ocurrido no tengo ánimos para seguir» y se perdió de vista. La nota fue hallada por la esposa del comisario, que fue a su habitación a la hora de la comida para ver por qué no llegaba. Salió la familia a buscarla y la encontraron en un barranco llorando. El comisario le palmeó la espalda y se tranquilizó. Por la noche recuperó el humor, pero esta escena pudo ser el presagio de lo que pasaría treinta años después.22
Su madre asistió a la entrega de diplomas de maestros. En el programa del acto figuraban tres poemas de Alfonsina; uno de ellos fue recitado por alumnos del jardín de infantes y tituladoUn viaje a la luna. Ese año el tema planetario estaba de moda porque se había visto alcometa Halley, lo cual despertó temor en la población e incluso suicidios.2324Además, entonóEl brindis de la Traviatade Verdi y antes de irse le dedicó a la directora María Margarita Gervasoni un poema llamadoEl maestroque incluyó la frase «a mi inteligente y noble directora».
En abril de 1921 ingresó como docente en la Escuela para Niños Débiles delParque Chacabuco, una institución creada porHipólito Yrigoyenpara contrarrestar los efectos de la pobreza, albergando a niños mal alimentados o raquíticos. Se los trataba con un programa de sol y ejercitación física. Alfonsina no se sentía a gusto en este empleo porque decía que las autoridades no eran comprensivas con ella.

Poeta en Buenos Aires

En1911se trasladó aBuenos Aires, llevando consigo sus pocas pertenencias. Arribó a la estación del ferrocarril del Norte (actualmente Retiro) y se hospedó en una pensión hasta el año siguiente. El 21 de abril nació su hijo Alejandro, sin padre conocido; el parto se llevó a cabo en el hospital San Roque (hoyHospital Ramos Mejía). Más tarde madre e hijo se debieron mudar a una casa compartida con un matrimonio.
Descansó unos meses y en 1913 consiguió trabajo de cajera en una farmacia y posteriormente en la tiendaA la ciudad de México. Realizó algunas colaboraciones en la revistaCaras y Caretas, se supone mediante recomendación. La remuneración era de veinticinco pesos. Además, leía todos los avisos que ofrecían empleos hasta que encontró una solicitud de «corresponsal psicológico» que contara con redacción propia. La empresa solicitante se llamaba Freixas Hermanos, y se dedicaba a la importación de aceite. Se presentó a la entrevista laboral siendo la única mujer entre cien varones postulados debiendo insistir firmemente para que le permitieran ser evaluada. El examen consistió en la redacción de una carta comercial y dos avisos publicitarios, uno de yerba mate y otro de aceite de la firma. Al cabo de unos días le notificaron que era la elegida. Por ser mujer, su sueldo fue de doscientos pesos cuando al anterior empleado le pagaban cuatrocientos.30EnCaras y Caretasse relacionó conJosé Enrique Rodó,Amado Nervo,José IngenierosyManuel Baldomero Ugarte; fue con los dos últimos con quienes su amistad fue más profunda. Con este empleo, su situación económica mejoró, por lo que pudo realizar viajes frecuentes aMontevideo, donde conoció a la poetisauruguayaJuana de Ibarbourouy al que sería su gran amigo, el escritor también uruguayoHoracio Quiroga.
Storni junto a uno de sus amigos, el escritorFermín Estrella Gutiérrez, enCórdobaen 1922. Él le sobrevivió 51 años.
La inquietud del rosal, un libro de poesías donde expresaba sus deseos como mujer y describía su condición de madre soltera sin ningún tipo de complejo,31se publicó en1916, aunque nunca le pudo pagar la edición al imprentero. Lo escribió en su trabajo mientras dictaba órdenes y correspondencias a la mecanógrafa. En un encuentro que tuvo con el poetaFélix Visillacle leyó los versos; al terminar, éste le propuso acompañarla a la imprenta de Miguel Calvello, quien aceptó imprimir el libro a cambio de quinientos pesos por quinientos ejemplares. Alfonsina aceptó pero nunca pagó la cuenta porque no logró reunir el dinero.32Además, le ofreció aLeopoldo Lugoneslos originales por miedo a ser acusada de impúdica a causa de esta publicación, y también le dio una dirección postal, Belgrano 843. No hay referencia alguna de que Lugones respondiera. El poeta era celoso de sus potenciales rivales, y más aún tratándose de una mujer, por lo que jamás le dedicó ninguna de sus críticas.33
El libro no tuvo una buena aceptación. La revistaNosotros, deRoberto GiustiyAlfredo Bianchile dedicó media página en marzo de 1916 diciendo: «libro de una poeta joven y que no ha logrado todavía la integridad de sus cualidades, pero que en el futuro ha de darnos más de una valiosa producción literaria». Llevó a Rosario cien ejemplares y le comentó a su madre que había vendido muy pocos ejemplares por ser una escritora inmoral.34
La publicación de este libro le permitió ingresar a los cenáculosnotas 1de escritores, como la primera mujer en integrarlo. Además, la ayuda del poeta Juan Julián Lastra y las colaboraciones enCaras y Caretasle permitieron relacionarse con los editores de la revistaNosotros, una revista literaria que reunía a los escritores más conocidos. A las reuniones asistía llevando su libro como carta de presentación.35Su primera reunión fue una comida en homenaje aManuel Gálvez, quien festejaba el éxito de su obraEl mal metafísico. En esta oportunidad, Alfonsina recitó algunos de sus versos y otros de Arturo Capdevilla, destacándose su voz metálica.36
A raíz de algunas críticas de sus jefes en su trabajo de corresponsal psicológico, quienes no veían bien que la escritora de un libro que limitaba con la inmoralidad trabajase allí, tuvo que renunciar. Le prometieron dejarla seguir si les aseguraba que no volvería a repetirse pero ella no aceptó, según una versión contada porConrado Nalé Roxlo; hay otras versiones que indican que fue por problemas de salud.36
Amado Nervo, el poetamexicanopaladín delmodernismojunto conRubén Darío, publicó sus poemas también enMundo Argentino, y esto da una idea de lo que significaría para ella, una escritora sin reconocimiento aún, el haber llegado hasta aquellas páginas. En1919Nervo llegó a la Argentina como embajador de su país, y frecuentó las mismas reuniones que Alfonsina. Ella le dedicó un ejemplar deLa inquietud del rosal, y lo llamó en su dedicatoria «poeta divino». Vinculada entonces a lo mejor de lavanguardianovecentista, que empezaba a declinar, en el archivo de la Biblioteca Nacional uruguaya, hay cartas al uruguayo José Enrique Rodó, otro de los escritores principales de la época, modernista, autor deAriely deLos motivos de Proteo, ambos libros pilares de una interpretación de la cultura americana. El uruguayo escribía, como ella, enCaras y Caretasy era, junto conJulio Herrera y Reissig, el jefe indiscutido del por ese entonces nuevo pensamiento en el Uruguay. Ambos contribuyeron a esclarecer los lineamientos intelectuales americanos a principios de siglo, como lo hizo también Manuel Ugarte, cuya amistad le llegó a Alfonsina junto con la de José Ingenieros.37
Eran épocas de crisis, en las que la poesía no alcanzaba para vivir. Para complementar sus actividades, Storni escribía gratis para el periódicoLa Acción, de tendencia socialista y en la revistaProteode tendencia latinoamericanista. Buscó un trabajo más rentable y consiguió ser directora en el colegio Marcos Paz, en la calle Remedios de Escalada y Argerich. La escuela, perteneciente a la Asociación Protectora de Hijos de Policías y Bomberos, funcionaba en una casa rodeada de un gran jardín, y además tenía una biblioteca con más de dos mil libros que le permitió completar sus lecturas.38Poco después de conseguir dicho empleo se mudó a una casa en la calle Acevedo 2161, que se encontraba más cerca del establecimiento, junto a su hermana. Cuando asistía a los encuentros literarios dejaba a su hijo Alejandro con la hermana, su amiga Josefina Grosso y Josefina, la hija de esta última, que jugaba con él para entretenerlo.39
Su voluntad no la abandonó, y siguió escribiendo. PublicóEl dulce daño, en 1918. El 18 de abril de ese año se le ofreció una comida en el restaurante Génova, de la calle Paraná y Corrientes, donde se reunía mensualmente el grupo deNosotros, y en esa oportunidad se celebró la aparición deEl dulce daño. Los oradores fueron Roberto Giusti y José Ingenieros, su gran amigo y protector, y a veces su médico. Alfonsina se estaba reponiendo de la gran tensión nerviosa que la había obligado a dejar momentáneamente su trabajo en la escuela, pero su cansancio no le impidió disfrutar de la lectura de su poemaNocturno, hecha por Giusti, en traducción al italiano de Folco Testena.39
En1918Alfonsina recibió una medalla de miembro del Comité Argentino Pro Hogar de los Huérfanos Belgas, donde también se homenajeó aAlicia Moreau de JustoyEnrique del Valle Iberluceapor haber aparecido como concurrente a un acto en defensa deBélgica, con motivo de la ocupación alemana. Ese año siguió visitando Montevideo, donde hasta su muerte frecuentaría a sus amigos uruguayos. Juana de Ibarbourou diría lo siguiente, años después de la muerte de la poetisa argentina:404142
«Su libroLanguidez, de1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura. También en 1920 vino por primera vez a Montevideo. Era joven y parecía alegre; por lo menos su conversación era chispeante, a veces muy aguda, a veces también sarcástica. Levantó una ola de admiración y simpatía. Un núcleo de lo más granado de la sociedad y de la gente intelectual la rodeó siguiéndola por todos lados. Alfonsina, en ese momento, pudo sentirse un poco reina».4143
En una visita que realizó al local de las Lavanderas Unidas, un pseudosindicato del socialismo, cuyo local quedaba al final de la avenida Pueyrredón y era frecuentado por personas de raza negra, parda y mulatas, comenzó a dudar de la época en la que vivía; se sintió trasladada a la época colonial y a temer que sus poemas resultaran futuristas, cosa que no ocurrió, ya que logró relacionarse desde el primer momento.44
En 1920 viajó a Montevideo, con el fin de leer su poesía y la de Delfina Bunge, esposa del novelista Manuel Gálvez, cuyo libroPoemasfue traducido del francés por Alfonsina, y para dictar una conferencia sobre la poetisaDelmira Agustini. Viajó junto a las familias Gálvez y Capdevila. En este viaje conoció a Carlos Quijano, quien años más tarde dirigió el periódicoMarchaen ese país. A su regreso se cree que Quijano fue quien la despidió en el puerto arrojando fósforos encendidos.44
Visitó el Cementerio del Buceo y escribió su poemaUn cementerio que mira al marcentrado en un diálogo con los muertos. También había publicado los librosIrremediablementeyLanguidezanteriormente. Este mismo año comenzó a escribir en su nueva casa de José Bonifacio 2011, donde se mudó con su hijo, su poemaOcreque tardó cinco años en publicar reiterando la temática de la mujer.45
Al mismo tiempo participó en el grupo Anaconda, una agrupación literaria cuyas reuniones se celebraban en Capital Federal, en el hogar del acuarelista Emilio Centurión. Esta variedad de actividades le produjo estrés a Alfonsina, quien lo manifestó mediante nervios, cansancio y depresión. Viajó varias a veces a Mar del Plata y a Los Cocos, Córdoba, para descansar.28También se reunía en los altos del Teatro Empire, lo cual en ese entonces era un cine ubicado en la esquina de Corrientes y Maipú, donde entabló amistad con Nalé Roxlo.46

Relación con Horacio Quiroga

Horacio Quirogale recomendó en una carta aJosé María Delgadoviajar a Buenos Aires para conocer a Alfonsina y conversar sobre su poesía; además, comenzó a concurrir al cine con Alfonsina y los hijos de ambos y en una oportunidad en una reunión en una casa de la calle Tronador, donde se reunían los escritores de la época, jugaron a las prendas, consistiendo en que Alfonsina y Horacio debían besar al mismo tiempo las caras de un reloj de cadena que sostenía Horacio. Éste rápidamente retiró el reloj en el momento que Alfonsina se aproximaba a sus labios terminando en un beso, episodio que no le causó mucha gracia a su madre, quien se encontraba presente.47
Quiroga la mencionó frecuentemente en sus cartas entre los años 1919 y 1922 pero no se sabe a ciencia cierta la duración y el tenor de la relación. La mención del escritor la destaca en un grupo donde no había otras escritoras. En sus misivas a su amigo José María la menciona con respeto por su obra y la trata como su igual y en un aviso que el grupo Anaconda viajaba a Montevideo la lista la encabeza Alfonsina sin el apellido, una demostración de la confianza mutua.48Por otra parte, en un aviso del 11 de mayo de 1922 de una visita para días posteriores, anunció que viajaría con sus hijos y con ella y proponía comer todos juntos. Además,Emir Rodríguez Monegal, biógrafo de Quiroga, testimonió el relato deEmilio Oribe, poeta uruguayo que dijo que Quiroga esperó a Alfonsina a la salida de unas conferencias que dio en la Universidad posiblemente sobre la poesía deDelmira Agustini. Quiroga no quiso asistir a este evento pero la esperó a Alfonsina a la salida; ella apareció cubierta de un sombrero de paja que sorprendió a los habitantes del barrio cercano al puerto.48
Alfonsina acompañaba a Quiroga al cine, a las tertulias literarias y a escuchar música: a los dos les gustaba Wagner. Frecuentemente viajaron a Montevideo y se tomaron fotografías, donde aparecen alegres. Los viajes se realizaron porque Quiroga fue adscripto del Consulado uruguayo y siempre lo hacía acompañado de intelectuales femeninas.48
Cuando Quiroga viajó a Misiones en 1925 ella no lo acompañó por recomendación deBenito Quinquela Martín, quien le dijo «¿Con ese loco? ¡No!». De esa forma el escritor viajó solo a San Ignacio, dejando su departamento al uruguayo Enrique Amorim. En esa vivienda Alfonsina se presentó en una oportunidad para solicitar noticias de Quiroga, que no escribía.49Este viaje duró un año y a su regreso Quiroga restableció la amistad con Alfonsina tras una reunión en una casa que había alquilado enVicente López, donde se leyeron sus creaciones y, más tarde, salieron al cine y a varios conciertos ofrecidos por la sociedad Wagneriana.
Esta relación finalizó en 1927, cuando el escritor conoció a María Elena Bravo y contrajo su segundo matrimonio. Nunca se supo si él y Alfonsina fueron amantes, ya que no abordaban el tema del amor como tales. Sí se sabe que ella apreciaba a Quiroga como un amigo que la comprendía y que le dedicó un poema cuando él se suicidó, diez años más tarde, que presagia su propio final.
Morir como tú, Horacio, en tus cabales,
Y así como en tus cuentos, no está mal;
Un rayo a tiempo y se acabó la feria…
Allá dirán.
Más pudre el miedo, Horacio, que la muerte
Que a las espaldas va.
Bebiste bien, que luego sonreías…
Allá dirán.

Un nuevo camino para la poesía

En el año1923, la revistaNosotros, que lideraba la difusión dela nueva literatura argentina y con hábil manejo formaba la opinión de los lectores, publicó una encuesta, dirigida a los que constituían «la nueva generación literaria». La pregunta estuvo formulada sencillamente: «¿Cuáles son los tres o cuatro poetas nuestros, mayores de treinta años, que usted respeta más?».
Alfonsina Storni tenía en ese entonces treinta y un años recién cumplidos, la edad límite exigida para constituirse en «maestro de la nueva generación». Su libroLanguidez, de 1920, había merecido el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura, lo que la colocaba muy por encima de sus pares. Muchas de las respuestas a la encuesta deNosotroscoincidieron en uno de los nombres: Alfonsina Storni.
En1925publicóOcre, que marcó un cambio decisivo en su poesía. Desde hacía dos años era profesora de lectura y declamación en la Escuela Normal de Lenguas Vivas. Su poesía, fundamentalmente de temática amorosa, también se ligó a la temáticafeministae intentó desligarse de las hopalandas delModernismoy volver más la mirada al mundo real. La soledad y la marginación hicieron mella en su salud, y a veces laneurosisle obligaba a dejar su puesto de maestra de escuela.5152
En ese período,Gabriela Mistralvisitó la casa de la calle Cuba. Fue un encuentro de importancia para la escritora chilena, ya que lo publicó ese año enEl Mercurio. Cuando, previamente, arregló su cita por vía telefónica, le impresionó la voz de Alfonsina; además, le habían dicho que era fea y, por lo tanto, esperaba una cara que no congeniara con la voz. Preguntó por ella cuando la atendió la misma Alfonsina, dado que la imagen no coincidía con la advertencia. «Extraordinaria la cabeza —recuerda— pero no por rasgos ingratos, sino por un cabello enteramente plateado, que hace el marco de un rostro de veinticinco años». Insiste: «Cabello más hermoso no he visto, es extraño como lo fuera la luz de la luna a mediodía. Era dorado, y alguna dulzura rubia quedaba todavía en los gajos blancos. El ojo azul, la empinada nariz francesa, muy graciosa, y la piel rosada, le dan alguna cosa infantil que desmiente la conversación sagaz y de mujer madura». La chilena quedó impresionada por su sencillez, por su sobriedad, por su escasa manifestación de emotividad, por su profundidad sin transcendentalismos. Y sobre todo por su información, propia de una mujer de gran ciudad, «que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo».
Fue nombrada titular en una cátedra del Conservatorio de Música y Declamación, también fue maestra de Castellano y Aritmética en una escuela de Bolívar y además fue designada por el doctor Noel directora del Teatro Infantil Municipal, una decisión que los medios de prensa calificaron como acertada.
En esta época elaboró sus teorías acerca de la relación entre hombres y mujeres con el objetivo de volcarlo en una obra teatral; el resultado se vio reflejado el 20 de marzo de1927cuando se estrenó su obra de teatroEl amo del mundo, que despertaba las expectativas del público y de la crítica. El día del estreno asistió el presidenteAlvearacompañado de su esposa, Regina Pacini. La obra no tuvo una buena crítica, y a los tres días tuvo que retirarse de cartel, lo que provocó la indignación de Alfonsina.
En la revistaNosotrosde abril de 1927 se publicó los detalles de la puesta en escena y se comentó que un señor apellidado Bengoa se presentó en su departamento de Córdoba y Esmeralda y dijo que era empresario teatral y quería presentar la obra con la esposa de éste como intérprete. La actriz le comentó a Alfonsina el deseo de interpretar al personaje de otro modo. En el primer ensayo, Alfonsina observó que el carácter del personaje, Márgara, se había desviado a causa de la falta de acotaciones. Pensó que iba a poder corregir la situación, pero por las realidades comerciales del teatro no lo logró. Intentó hacer otros cambios en la obra pero el director artístico le dijo que había entendido la obra mejor que ella y que tenía la obligación de defenderla, lo que provocó el enojo de Alfonsina, que no concurrió más a los ensayos. El día del estreno descubrió que habían retirado un proverbio hindú de boca de uno de los personajes; más tarde consiguió que lo restituyeran, pero no logró evitar el fracaso de la obra. El diarioCríticatituló: «Alfonsina Storni dará al teatro nacional obras interesantes cuando la escena le revele nuevos e importantes secretos». La escritora se sintió muy dolida por su fracaso, y trató de explicarlo atribuyéndole la culpa al director y a los actores.55El cronista recomendó en su crítica incorporar nuevos actores porque los originales podían dañar la escena debido a su profesionalismo mecánico y concluyó que a Alfonsina le faltaba conducir la acción de sus obras con la vivacidad que conduce sus diálogos para que sus obras fueran una pieza fuerte en el teatro argentino.55Según esta crítica, la obra parecía «tres diálogos y un final», similar a una tertulia de causeursnotas 2que en ocasiones hacían aportes graves e inteligentes. Alfonsina afirmó que el diarioCríticahabía dado la orden de criticar en forma negativa todo lo que hiciera su compañía sin dar a conocer la razón.56Todas las críticas las asumió como el resultado de una conspiración y no fue capaz de hacer una autocrítica para advertir los posibles defectos del texto.
El diarioLa Naciónrealizó una crítica que le molestó; ella colaboraba con el diario, y dijo con ironía que era admiradora del crítico Octavio Ramírez pero que nunca lo saludó. Además, se burló del crítico al describirlo en un palco o en la platea, con la cabeza entre las manos, madurando críticas que al día siguiente serían el regocijo del mundo teatral. Adujo que realizó la crítica sin compasión porque Ramírez quería agradar al director artístico que estaba enojado con Alfonsina por los desentendimientos mutuos. Sin embargo, el director del diarioMitrele permitió hacer una réplica en donde realizó consideraciones generales. También reconoció que se realizó una crítica positiva del diarioLa Prensaa pedido de algún miembro de la empresa pero esta crítica no fue positiva del todo: afirmaba que la comedia no era espontánea y precisa por la inexperiencia de la visión del teatro.Además criticaba otros detalles del ambiente y del carácter de la protagonista. El común de todas las críticas y lo que Alfonsina no supo interpretar es que el texto tenía escaso sentido teatral. Lo positivo que señalaban estas crónicas eran los parciales aciertos literarios, la actuación del elenco y la del niño Héctor Costa, que le pronosticaban un futuro de actor. La crítica más dura y ofensiva la realizóEdmundo Guibourg, quien afirmó que Alfonsina denigraba al hombre, a lo que ella le replicó que había escrito trescientas poesías dedicadas al «animal razonador». Ramírez también concluyó que la obra era un «alegato con el propósito de defender a la mujer, tiene en su contra la artificiosidad de una situación que, lejos de ser mal permanente, rara vez se presenta y pierde todavía consistencia en su expresión escénica con la insistencia en argumentos de fácil y conocida sofística, destinados a infiltrarnos un convencional y lacrimoso sentido de la vida».
Este fracaso fue difícil para ella, ya que venía de diez años de elogios por cada libro de poemas y ahora estaba exponiendo sus verdades más íntimas. El argumento de la obra es una síntesis de su vida: la mujer que ha sido madre revela su secreto al hombre de quien se enamora y éste termina prefiriendo contraer matrimonio con otra de no muy buen pasado pero sin hijos, la mujer termina ayudando a su rival a conquistar el hombre que ama y confiesa la verdad de su origen al hijo, a quien dedica el resto de su vida.
Monumento a Alfonsina Storni frente a la playa La Perla en Mar del Plata.

Poesía en prosa

En 1926 escribióPoemas de amory ocho años después publicóMundo de siete pozos. En este lapso de tiempo se orientó hacia otro género, los relatos en primera persona, a veces con rasgos autobiográficos donde las ideas no pertenecen ni al espacio ni a la poesía ni tampoco a la nota periodística informativa. El diarioCríticapublicó en ocasiones estos relatos y uno tituladoPsicología de a dos centavosdonde una mujer, Juliana, le cuenta por carta a su amiga Amelia los pormenores de su reciente divorcio.
Este relato narra la historia de una mujer recién divorciada que se aloja en una casa de campo y se enamora de un muchacho veinteañero. La idea del texto es definir a la mujer decente; según la autora, para una mujer normal y decente, tres hombres es el número exacto: uno es el pecadillo prematrimonial, el otro es el esposo y el último el nuevo esposo por divorcio. El relato reveló además el placer que provoca la belleza de un hombre joven.

Los nervios

Hay muchas referencias en correspondencias que hacen alusión a preocupaciones, malos ratos y apuros, a falta de voluntad y a estados variables de salud. Sentía la sensación de que otras personas estaban molestas con ella y se sentía insegura al no poder devolver los favores a quienes se lo hicieran, como se comprueba en una carta a Roberto Giusti —fechada posiblemente antes de 1921 porque daba como dirección su casa de Acevedo donde vivió hasta esa fecha— donde le da «Muchas, infinitas gracias por las generosas palabras que dijo usted, respecto de mí el sábado pasado. Creía que usted estuviera molesto conmigo, y aquello me ha aligerado muchísimo». En otra misiva de 1922, pese a su sentimiento de culpa, puede interpretarse que trataba de devolver sus favores, ya que le dijo a Giusti que le había hablado a Cancela —colaborador del suplemento literario— y éste le había pedido que le transmitiese a Giusti que aceptarían sus colaboraciones en el diarioLa Nación. Pasó a ser colaboradora permanente del matutino bajo el seudónimo Tao Lao.
José Ingenierosle recomendó viajar anualmente a Córdoba; una anécdota cuenta que recurrió al jefe de policía para denunciar que los vigilantes la insultaban con malas palabras, otro de los muchos síntomas de paranoia que comenzaba a padecer. Además, sospechaba que estaba enferma de tuberculosis.
En uno de los viajes junto a su hijo Alejandro se hospedó en el hotel de los Molles y le enseñó lo que no aprendió por haber dejado la escuela. Su hijo recuerda que lo hacía con guardapolvo blanco para darle más seriedad al asunto.

Años de equilibrio

Alfonsina intervino en la creación de laSociedad Argentina de Escritoresy su participación en el gremialismo literario fue intensa.
Se mudó al décimo piso de la calle Córdoba y Esmeralda y desde allí siguió escribiendo poemas paraLa Nacióny recibió a sus amistades en una pequeña sala adornada con flores, fotos y dibujos hechos a lápiz que presentaban su rostro afilado.
En 1928 fallecieron Roberto J. Payró y el poeta Francisco López Merino, este último por suicidio. No se sabe si Alfonsina concurrió al entierro de Payró pero sí que Quiroga dijo unas palabras. De Merino era amiga; se habían conocido en elhallde un hotel en Mar del Plata durante una celebración literaria. Allí, ante un comentario de Merino sobre el clima desagradable, Alfonsina replicó: «sí, sí, pero ideal para estar entre dos sábanas, con alguien como usted, por ejemplo».
Ese mismo año se mudó a Rosario por un año. Le comentó a su hijo que había estado con su padre que estaba muy enfermo, según comentó éste en una entrevista. En ese año también se intensificaron sus manías y se sentía perseguida, pese al reconocimiento de sus pares. Se cree que se reprochaba el hecho de no darle un padre a su hijo. Se creía observada por los mozos de los cafés, los guardas de los tranvías y casi todo ciudadano normal que se cruzara con ella. Para intentar distraerla, su amiga Blanca de la Vega, compañera de las cátedras del Conservatorio de Música, planeó un viaje a Europa que realizaron ese mismo año, y lo repitió en 1931, en compañía de su hijo. Allí conoció a otras escritoras, y la poetaConcha Méndezle dedicó algunos poemas.
En Madrid visitó elLyceum Clubformado por las parejas de los intelectuales y la Residencia de Señoritas que dirigía María de Maetzu, donde vivían las estudiantes que cursaban sus carreras en esa ciudad europea. En ambos lugares dio conferencias y cursos destacándose una tituladaUna mujer ultramoderna y su poesía, la cual fue comentada porEduardo MarquinayEnrique Díez-Canedoen el diarioEl Sol.
Una anécdota cuenta que en el salón de conferencias de la Casa de Prensa una persona que vestía medallas y galones le solicitó su invitación. Alfonsina le dio la mano y lo saludó; se trataba del portero.62Otra anécdota la ubica en una cena en la Cámara del Libro en su honor, donde la tarjeta costaba cincuenta pesetas. Allí, las ostras eran tan difíciles de comer que Alfonsina declaró con humor que, perteneciendo a una república democrática donde el río no produce ostras, le era más fácil realizar un soneto que comer tan caro. En este homenaje conoció al novelistaCarlos Soldevillay al poeta catalánJosé María de Segarra.62Este último escribió enEl Miradoruna crónica en su homenaje que puso muy contenta a Alfonsina y, además, la comparó conRubén Darío.
En ese viaje visitaronToledo,Ávila,El Escorial,Andalucía,Sevilla,CórdobayGranada. Además, conoció el palacio de la marquesa de Villanueva, pero no se sintió cómoda ante tanto boato y le comentó a su amiga que al palacio «le vendría bien algo de barro para hacerlo más humano». En una visita que realizó a una familia de su amiga Blanca enMurcia, cuyos miembros eran muy religiosos y poseían un oratorio en su propiedad para celebrar misa, le preguntaron a Alfonsina a qué hora escuchaba misa, y ella respondió: «a toda hora». Había sido advertida por su amiga que fuera prudente. Además concurrió a misa, cosa que solía no hacer.El viaje finalizó con una visita a París y a su ciudad natal, Sala Capriasca, en Suiza.
El segundo viaje a Europa lo realizó con su hijo de veinte años; visitaron las ruinas dePompeyay la ciudad deGinebra.65A su regreso se instalaron en una pensión de la calle Rivadavia al 900, muy cerca delcafé Tortoni.
Alfonsina participó de la peña del Tortoni junto a Quinquela Martín,Juan de Dios FilibertoyPascual de Rogatis, entre otros. La peña se llamaba Signos y desde allí se hicieron las primeras emisiones de la radio Stentor y otras actividades culturales. El escritorFederico García Lorcano dejó de ir ni una sola noche en su visita a Buenos Aires de 1934.66
En Buenos Aires la visitaron en su casa de la calle Rivadavia, Luisa Albornoz, una amiga de años y presidenta de la Asociación de Bachilleres del Liceo Nro. 1 y un grupo de muchachas, entre las que se encontrabaJulieta Gómez Paz, que integraron la subcomisión de Cultura. Durante la visita le solicitaron que realizase una conferencia, petición que aceptó a cambio de la lectura de su obraCimbelina en 1900 y picoque estaba en etapa de pruebas. El encuentro se realizó a las 17:30 horas del 17 de octubre de 1926 en el salón de actos delMuseo Social Argentinoque por entonces funcionaba en Maipú al 600. Asistieron profesores del establecimiento y se notaron las ausencias de sus autoridades.
Julieta recordó que la encontró sentada en la platea de un salón de actos de lacalle Floridadonde recitaba un mal actor, y que cuando se acercó a saludarla ella la invitó a sentarse a su lado. La joven le manifestó su enojo por la pobreza y falta de recursos del espectáculo y Alfonsina la llevó a saludar al actor que la había invitado especialmente.
Edificio de departamentos creado por la constructora Bencich Hermanos en 1927. En uno de esos apartamentos vivió Storni.
En 1931, el Intendente Municipal José Guerrico nombró a Alfonsina jurado: era la primera vez que ese nombramiento recaía en una mujer. Alfonsina se alegró de que comenzaran a ser reconocidas las virtudes de la mujer y afirmó en un diario refiriéndose a su designación: «La civilización borra cada vez más las diferencias de sexo, porque levanta a hombre y mujer a seres pensantes y mezcla en aquelápicelo que parecieran características propias de cada sexo y que no eran más que estados de insuficiencia mental. Como afirmación de esta limpia verdad, la Intendencia de Buenos Aires declara, en su ciudad, noble la condición femenina».
En 1932, publicó susDos farsas pirotécnicas:Cimbelina en 1900 y picoyPolixena y la cocinerita. También colaboró en los diariosCríticayLa Nacióny sus clases de teatro fueron su rutina diaria.En un artículo publicado en la revistaEl Hogarese año, se quejó de la fotografías que le tomaron, ya que se notaban sus cuarenta años, y, según ella, los ojos parecían garabatos y la nariz un muñón deforme.
Alfonsina viajó a menudo a una casita que su amiga María Sofía Kustow («Fifí») construyó en un campo enColonia, en el Real de San Carlos. Esa propiedad figura hoy en los folletos turísticos como la casa de Alfonsina. Viajaba de improviso porque le gustaba la limpieza de sus habitaciones y los postres de leche. Su amiga Fifí era divertida y alimentaba las vacas con los frutos que cosechaba de los árboles
También en esa época inició amistad con la poetaHaydée Ghío, con quien concurrió a la Peña delhotel Castelar, donde Alfonsina cantaba de mesa en mesa algunos tangos acompañada por el piano. Así la recuerdaConrado Naxlé RoxlointerpretandoMano a ManoyYira Yira. También en este lugar conoció a Federico García Lorca durante su permanencia en Buenos Aires entre octubre de 1933 y febrero de 1934. El poemaRetrato de García Lorca, que fue publicado enMundo de los siete pozos, le fue dedicado a él y tiene frases premonitorias de la muerte del poeta español.70
Apagadle
la voz de madera,
cavernosa,
arrebujada
en las catacumbas nasales.
Libradlo de ella,
y de sus brazos dulces,
y de su cuerpo terroso.
Forzadle sólo,
antes de lanzarlo
al espacio,
el arco de las cejas
hasta hacerlos puentes
del Atlántico,
del Pacífico…
Por donde los ojos,
navíos extraviados,
circulen
sin puertos
ni orillas…
EnMontevideoacudió a las reuniones organizadas por María V. de Muller, fundadora de la asociación de Arte y Cultura que celebraba los encuentros en elparaninfode la universidad, lugar al que asistían la mayoría de escritores latinoamericanos del momento. Alfonsina fue invitada y recitóPolixema y la cocineritael 12 de julio de 1934. La señora de Muller le prestó una habitación en su casa para que se aloje, donde tenía los vidrios oscurecidos para que la luz no la moleste. En una carta que Alfonsina le escribió a María en abril de ese año le pidió perdón por no haberle copiado los versos solicitados antes.
En 1934 también publicó, después de ocho años, un nuevo libro llamadoMundo de siete pozos, una recopilación de poemas que dedicó a su hijo Alejandro.Gabriela Mistral, al leer el libro, comentó que poetas como ella nacen cada cien años. La foto de la tapa estaba dedicada a María Muller y era una prueba de cómo le gustaba lo que la vida le ofrecía a los cuarenta años. Lucía el pelo corto, la cabeza inclinada con coquetería y el brazo extendido en forma graciosa.
Ese verano lo pasó en el Real de San Carlos con su amiga Fifí, realizó largos paseos por el río descalza, descargó sus nervios y en su habitación durmió largas noches y también siestas, situación que repitió al verano siguiente agregando días en Montevideo y otros en Pocitos, en un hotel. En ese verano dieron comienzo sus problemas de salud.
El 23 de mayo de 1936, en el acto de inauguración delObelisco de Buenos Aires, dio varias conferencias y en una de ellas señaló que la ciudad no tiene ni su poeta, ni su novelista, ni su dramaturgo pero sí su cantante de tango y señaló el barrio Sur como el baluarte de esa canción porteña. La conferencia se titulóDesovillando la raíz porteñay fue transmitida por radio.
Unos días después en otra ponencia llamadaTeresa de Jesús en sangre, en la primera fundación de Buenos Airesseñaló las similitudes de su letra con la deTeresa de Jesúsy explicó las propiedades de la creatividad femenina. Alfonsina aceptó en esta ponencia la idea común de ese entonces que hace de la mujer algo así como un ancla, al contrario que sus primeras afirmaciones poéticas en las que preguntaba a su madre las claves de su nacimiento.
En 1937 escribió su último libro llamadoMascarilla y trébolpublicado al año siguiente. Lo compuso durante las noches enBariloche, y trató de desarrollar una nueva forma de pensar la poesía y, por consiguiente, una nueva forma de pensar el mundo. Tenía que superar la muerte de Horacio Quiroga y evitar el retorno de la suya; se cuidaba de todo, cuando comía pan dejaba el trozo que había usado para sostenerlo. Su amiga Fifí Kusrow comprobó que estaba haciendo un exorcismo. De estos cambios habló en el prólogo de su último libro.
Alfonsina reflexionó sobre el resto de su vida, a los cuarenta y cinco años de edad y habiendo sufrido una enfermedad que difícilmente tuviese cura. Sabía que la amenaza estaba pendiente y lo reflejó en sus versos. El libro lo finalizó en diciembre de 1937 y se lo dio al amigo de sus inicios, Roberto Giusti.73Cuando éste lo recibió lo leyó detenidamente y observó una manera particular de plantearse las asociaciones poéticas que le hizo recordar al españolGóngora; principalmente, le llamó la atención la insistencia en el paisaje, sobre todo en el río. En un reportaje del año 1938 admitió que el libro le pareció «carecer de alma».
En enero de 1938 Alfonsina pasó sus vacaciones en Colonia y recibió el 26 de ese mes una invitación del Ministerio de Instrucción Pública Uruguayo que intentaba reunir en un mismo acto a las tres grandes poetas del momento:Juana de Ibarbourou, Gabriela Mistral y ella. Se realizó en el Instituto Vázquez Acevedo solicitando la misiva «que haga en público la confesión de su forma y manera de crear». Esa invitación llegó un día antes del encuentro, fue en auto en compañía de su hijo y durante el trayecto escribió su conferencia sobre una valija que apoyó en sus rodillas. Es así que encontró un título divertido para la misma: «Entre un par de maletas a medio abrir y las manecillas del reloj». El resultado del encuentro fue exitoso y el público la aplaudía todo el tiempo, interrumpiendo su charla. Entre los presentes se encontrabaIdea Vilariño.
En el viaje de regreso le comentó a su hijo los temores por la fragilidad de su salud, y también le expresó sus miedos a otras personas. Antes de regresar a Buenos Aires se hospedó en Colonia en la casa de su amiga Fifí, y una tarde en que salieron a caminar y se cruzaron con una víbora, expresó: «Esto no es bueno para mí» y agregó, riéndose: «Si alguna vez supiera que tengo una enfermedad incurable, me mataría. Alejandro puede defenderse y mi madre no necesita de mí». Al regresar a Buenos Aires se enteró del suicidio de Leopoldo Lugones en un recreo deTigrey también de la hija de Horacio Quiroga, Eglé, con solo veintiséis años. Fue al Tigre todos los domingos ese año.

Enfermedad

Un día, cuando se estaba bañando en el mar, una ola fuerte y alta le pegó en el pecho a Alfonsina, quien sintió un dolor muy fuerte y perdió el conocimiento. Sus amigos la llevaron hasta la playa. Cuando recobró el conocimiento descubrió un bulto en el pecho que hasta el momento no se notaba pero en esa oportunidad se podía tocar con la mano. Al regresar a la capital le quiso restar importancia al hecho, pero la verdad se impuso y debió buscar el apoyo de sus amigos. Ellos trataban de restarle importancia pero le aconsejaron acudir a un médico. Blanca de la Vega, una de sus amistades, recordó que Alfonsina la había llevado hasta su dormitorio y se había descubierto el pecho para que tocase la dureza. El encargado de acompañarla a la consulta fueBenito Quinquela Martína quien le había solicitado ayuda un mediodía en su estudio. Ella le comentó que su estado era grave y que su hijo era muy joven como para enfrentar la situación. El pintor trató de disimular su sorpresa y le recomendó consultar a un especialista. Ese especialista fue el doctorJosé Arce. Para mantenerse tranquila los días previos a la operación contó con el apoyo de sus amigos y también ayudó un reportaje para la revista Multicolor de Crítica del 18 de mayo de 1935, que sirvió de distracción.
El 20 de mayo de1935Alfonsina fue operada del cáncer de mama en el Sanatorio Arenales. Se pensaba que era un tumor benigno, pero en realidad tenía ramificaciones. Lamastectomíale dejó grandes cicatrices físicas y emocionales. Siempre había sufrido de depresión, paranoia y ataques de nervios, pero ahora los síntomas de enfermedad mental se recrudecieron. Se volvió recluida y evitaba a sus amistades. Su reposo lo realizó en «Los Granados», una casa de la familia Botana en Don Torcuato. Fue atendida especialmente por Salvadora y una ex-alumna, Felisa Ramos Mozzi quienes junto a una enfermera contratada por los Botana la cuidaban en turnos.
La quinta estaba rodeada por un parque que era una pequeña reserva natural con pavos reales, pequeños osos y plantas exóticas de varias especies y además tenía una biblioteca muy completa, pero Alfonsina no pudo disfrutar de la estadía por sentirse vulnerable a la enfermedad; sólo quería estar rodeada de amigas. Es así que invitó a Fifí Kustow a permanecer unos días con ella, pero su amiga no aceptó la invitación porque, cuando fue a visitarla, Alfonsina le enseñó un revólver que tenía para defenderse en caso de robo y a Fifí no le gustó la idea de dormir con un arma al lado. Cuando Haydée Ghío la visitó, Alfonsina le dijo «Haydecita, mi cuerpo, mi cuerpo».
Después de veinte días de reposo y habiendo pasado una noche de tormenta que la asustó, resolvió irse a su casa de la calle Suipacha 1123 donde vivió hasta el año 1937 y posteriormente se mudó al edificio Bouchard House frente al Luna Park.
Su carácter cambió, ya no visitó más a sus amistades y no podía admitir sus limitaciones físicas; deseaba vivir pero no aceptaba los tratamientos impuestos por los médicos. Sólo asistió a una sesión de rayos que la dejó exhausta y no pudo soportar el tratamiento. No permitía que su hijo la besara y se lavaba las manos con alcohol antes de acercarse a él o de cocinar.
Unos años antes, se había realizado un examen dequirologíacon Eugenio Soriani, un italiano estudiante de ingeniería electrotécnica en elPolitécnico de Turín. El estudio fue parte de una nota para la revistaEl Hogary se publicó el 29 de mayo de 1935, cinco días antes de la cirugía. El resultado de este examen fueron detalles de la vida privada de la escritora, de sus capacidades intelectuales y se le pronosticó un debilitamiento de la salud a los cuarenta y cuatro años y a los cincuenta y cinco años de edad previendo una vida de más de setenta años. Este pronóstico no fue certero. A dos días del fallecimiento de Alfonsina el quirólogo comentó en una nota paraNoticias Gráficasque la escritora estaba intranquila e impresionada y solicitó que las revelaciones no fueran publicadas. Con el consentimiento de Soriani y del periodista, el trato fue cumplido.

El final

La conferencia de Montevideo fue un presagio: las maletas estaban a medio cerrar y el reloj apuraba su marcha. Hacia mitad de año aparecióMascarilla y tréboly unaAntología poéticacon sus poemas preferidos. La escritura de estos libros le demandó varios meses. Cuando inscribió su libro en el Concurso de Poesía le preguntó al director de la Comisión Nacional de Cultura, Juan José de Urquiza «¿Y si uno muere, a quien le pagan el premio?», pregunta que el señor se la tomó a broma, pero luego sus amigos extrajeron conclusiones de este dicho.
Otro suceso fue una solicitud a su amiga Fifí para hospedarse en su casa Real de San Carlos, pero esta le dijo que esos días tenía visitas y Alfonsina resolvió viajar a Mar del Plata. Cuando su amiga le pidió que no fuera porque esa ciudad la alteraba bastante, respondió: «Tenés miedo de que muera en tu casa», y además le dio la dirección donde se hospedaría en la ciudad balnearia. El domingo 16 de octubre se encontró enTigrecon la poetisaAbella Caprile. Esta le comentó sobre su poemaRomancillo Cantablepublicado enLa Nacióny Alfonsina le dijo que podía ser el último y le confesó que la neurastenia le hacía pensar en suicidarse. Su amiga le prometió que rezaría unas oraciones por ella.
El 18 de octubre viajó a Mar del Plata. Fue a laestación Constituciónacompañada de su hijo Alejandro y de Lidia Oriolo de Pizzigatti, dueña del hotel donde se alojaba frecuentemente en la calle Tres de Febrero. Cuando el tren partió le dijo a su hijo que le escribiese, que lo iba a necesitar.
Alfonsina le escribió dos cartas de contenido ambiguo a su hijo, el 19 y 22 de octubre, en las que parecía que luchaba contra la decisión de terminar con su vida. El jueves 20 escribió todo el día en el hotel abrigada con un ponchocatamarqueño, aunque era primavera. Al día siguiente un dolor en el brazo le impidió continuar con su tarea. Sin embargo, se esforzó y el sábado despachó una carta en el buzón. Contenía su poemaVoy a dormir, el último que escribió. El domingo tuvo que concurrir el doctor Serebrinsky porque ya no soportaba el dolor. El lunes le solicitó a la mucama que escribiese por ella una carta para Alejandro y a las once y media se acostó a dormir.9
Desde allí, envió tres cartas: una a su hijo, Alejandro; otra a Gálvez, para que procurase que a su hijo no le faltase nada, y un poema de despedida al diarioLa Nación:
Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme puestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.
 
Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera,
una constelación, la que te guste,
todas son buenas; bájala un poquito.
Déjame sola: oyes romper los brotes,
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides. Gracias… Ah, un encargo,
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…
Hacia la una de la madrugada del martes 25 Alfonsina abandonó su habitación y se dirigió a la playa La Perla. Esa noche su hijo Alejandro no pudo dormir; a la mañana siguiente, lo llamó la dueña del hotel para informarle que le habían reportado del hotel que su madre estaba cansada pero bien.
Esa mañana, la mucama Celinda había golpeado la puerta del dormitorio para darle el desayuno y no obtuvo respuesta y pensó que era mejor dejarla descansar y fue lo que le comunicó a la dueña. Pero cuando dos obreros descubrieron elcadáveren la playa, se difundió la noticia; su hijo se enteró por radio y el cuidador del hotel, José Porto, se lo confirmó vía telefónica. Hay dos versiones sobre el suicidio de Alfonsina: una de tintes románticos, que dice que se internó lentamente en el mar, y otra, la más apoyada por los investigadores y biógrafos, que afirma que se arrojó a las aguas desde una escollera.
A la tarde, los diarios titulaban sus ediciones con la noticia: «Ha muerto trágicamente Alfonsina Storni, gran poeta de América». La sorpresa obligó a reconstruir el hecho. A las ocho de la mañana, los obreros de la Dirección de Puertos Atilio Pierini y Oscar Parisi observaron algo flotando a doscientos metros de la playa La Perla y que podría tratarse de una persona. Pierini se arrojó al agua mientras su compañero denunciaba el evento a la policía. Actuaron laComisaría Primeray laSubprefectura; los cabos Antonio Santana y Dámaso Castro ayudaron al joven obrero a llevar el cuerpo sin vida a la orilla. Determinaron que era una mujer bien vestida y que había estado flotando poco tiempo. Una ambulancia la trasladó a la morgue, donde fue examinada por el doctor Bellati, quien reconoció a Alfonsina cuando destapó el cuerpo. Se especuló que Alfonsina se arrojó desde la escollera del Club Argentino de Mujeres a doscientos metros de la costa. Sobre la escollera se encontró uno de sus zapatos, el cual se había enganchado con los hierros en el momento en que su dueña se había arrojado al mar.
Esa misma tarde, en el Colegio Nacional de Mar del Plata se organizó un homenaje al que asistieron autoridades, alumnos y periodistas y a las veinte y treinta el ataúd fue trasladado a la estación Norte del ferrocarril para llevarlo a Buenos Aires. La gente le arrojó flores durante el traslado. El tren con los restos de Alfonsina llegó a Plaza Constitución al día siguiente a las siete y treinta de la mañana.81Esperaban los restos dos filas de alumnos del Instituto Lavardén y su hijo Alejandro con sus amigos Arturo Capdevila, Enrique Banchs, Fermín Estrella Gutiérrez y Manuel Ugarte, quienes condujeron el féretro hasta el Club Argentino de Mujeres en la calle Maipú al 900 donde se llevó a cabo el velorio. Ugarte colocó sobre las manos de Alfonsina unas rosas blancas.82
El cortejo fue acompañado, según el diarioCrítica, por un desfile iniciado en laPlaza San Martín, siguiendo por Arenales y Libertad hasta laavenida Quintanasumándose gente en el recorrido. Demoró una hora en llegar al destino final: arribó a las dieciséis y treinta horas, donde aguardaban las autoridades nacionales y el doctor Sagarna, miembro de laCorte Suprema de Justicia, además de sus colegas escritores. A su entierro asistieron los escritores y artistasEnrique Larreta,Ricardo Rojas,Enrique Banchs,Arturo Capdevila,Manuel Gálvez,Baldomero Fernández Moreno,Oliverio Girondo,Eduardo Mallea,Alejandro Sirio,Augusto Riganelli,Carlos Obligado,Atilio Chiappori,Horacio Rega Molina,Pedro M. Obligado,Amado Villar,Leopoldo Marechal,Centurión,Pascual de Rogatis,Carlos López BuchardoyCamila Olivieri, entre otros.
Los discursos de despedida fueron iniciados por el titular de laSADE, Manuel Ugarte y una vez finalizados los restos de Alfonsina fueron depositados en elCementerio de la Recoletaen la bóveda familiar deSalvadora Onrubia, esposa deNatalio Botana, periodista y director del diarioCrítica, quienes financiaron la ceremonia, pero en 1963 se trasladó el féretro al «rincón de los notables» delCementerio de la Chacarita, donde actualmente reposan en el interior de una escultura realizada porJulio César Vergotini.
Al otro díaLa Naciónpublicó su poema de despedida,Voy a dormir, que termina con un misterio poético que ninguna biografía podrá develar. Dice:
Si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…
Casualmente, en un período de 20 meses, no solo murió Storni sino también sus amigos y escritores Horacio Quiroga y Leopoldo Lugones (ambos por suicidio).

Críticas

SegúnAlberto Acereda, la obra de Alfonsina es una defensa a la libertad artística e individual. Su vida y obra es un mito iconográfico de un activismo resentido contra lo masculino. Afirma que ella es un mito más; sus letras muestran a una excelente poeta del amor, una mujer luchadora por la igualdad femenina que no se la puede ubicar en el feminismo radical. En su vida y obra se entremezclan emoción, sentimiento y reflexión; su poesía es erótica humanamente, busca el amor, tiene vivencias y poesía de su ego angustiado que termina con el suicidio.
Acereda afirma que Storni fue feminista en el sentido literal de la palabra, ya que siempre buscó la igualdad entre el hombre y la mujer. Tuvo el coraje necesario para oponerse a la regla que exigía la virginidad femenina pero no la masculina. De aquí nacieron sus obrasTú me quieres blanca, heredero delHombres neciosde Sor Juana. Lo mismo ocurre en poemas comoHombre pequeñito,La que comprende,Siglo XXoVeinte siglos, textos basados en la búsqueda de la igualdad real para la mujer en el medio. Se pueden poner como ejemplo ademásLa inquietud del rosal(1916),El dulce daño(1918),Irremediablemente(1919),Languidez(1920), y los posterioresOcre(1925),Mundo de siete pozos(1934) yMascarilla y trébol(1934) y otras creaciones en prosa y teatro como un intento de lograr la libertad femenina contrarrestando la tendencia machista de ese entonces.
El autor afirma que hay críticas del feminismo radical que presentan la obra de Alfonsina dentro de un lenguaje complicado y enmarañado lleno de pura demagogia dando una falsa idea de sabiduría. Estas críticas radicales conforman un hilo complicado que termina por cansar. Lo real (según Acereda) es que en ella está el «yo» de mujer, el sentimiento encarnado en la mujer que aboga por la igualdad con el varón pero admite la necesidad de él como compañero.
Por su parte, el críticoJosé Miguel Oviedoseñaló que ni el contexto ni la forma de pensar de Alfonsina permiten dudar de su deseo de igualar al hombre con la mujer porque no hay ninguna ironía en esos versos.
Otras críticas califican a la obra de Alfonsina como prolífica, vigorosa y original, y afirman que cambió las letras latinoamericanas. Con cada una de sus publicaciones se incrementaba su importancia literaria y los críticos mostraban más interés en su obra. Estas críticas ubican a las obras en el postmodernismo caracterizado además en el acento romántico, la profundidad lírica y la sencillez.87
aime Martínez Tolentinodivide en dos etapas a la obra de Alfonsina. La primera es de corte romántico y abarca desdeLa inquietud del rosalhastaPoemas de amor, los cuales están basados en las temáticas del amor carnal y espiritual, con dimensiones eróticas y sensuales dejando ver insatisfacción y resentimiento hacia la figura masculina. También afirma, como Acereda, que en su obra la poetisa defendió los derechos de la mujer y que además se preocupó por el contenido de sus obras y empleó una gran cantidad de estructuras poéticas.
La segunda etapa de la clasificación de Martínez Tolentino comienza conMundos de siete pozosy afirma que su título «…sirve de metáfora para aludir a la imagen de la cabeza humana y obra donde se observa el predominio del intelecto sobre las emociones». La poetisa abandonó el erotismo concreto y la nota autobiográfica, para pasar a escribir sobre el amor de una forma más abstracta y reflexiva utilizando en ocasiones la ironía. Además, se centra más en el contenido de su poesía y utiliza más el verso libre y soneto sin rima. En palabras del crítico: «…su poesía se vuelve más depurada y pura, más hermética y más repleta de simbolismo oscuro, y la poeta comienza a rehuirle a las formas poéticas de mayor libertad para acercarse a otras de mayor restricción formal».
El poeta Jorge Valdivieso reflexionó acerca de la obra literaria y poética de Alfonsina: «La obra poética de Alfonsina Storni ha producido reacciones muy distintas en la crítica, pero en general se ha tomado su creación como ejemplo de la vida de una mujer atormentada por el amor y por las limitaciones sociales que se imponían a la mujer de su época».
La licenciada chilena Elizabeth Frances Richter Barragán afirma que las letras poéticas de Alfonsina presentan un conjunto demetáforasy ejercicios deintrospecciónque la hacen una viajera de sí misma. Según Richter, la poetisa expresó en sus escritos un gran número de estados de alma e ilustró el miedo a través del lenguaje incluyendo la muerte. Este último tema se presenta en los poemasVersos otoñales,Melancolíay finalmenteVoy a dormir, redactado especialmente para anunciar su suicidio.89notas 5Frances Richter manifiesta, además, que la vida de Alfonsina estuvo marcada por el dolor y la muerte a raíz del cáncer mamario que se presentó a una edad muy joven. La poesía refleja la espera del momento final que evoluciona con el transcurrir de los años. En las letras, Alfonsina demostró un estado de vejez espiritual que presenta su cuerpo como un «recipiente de las aguas frías y del hielo que bañan su alma envejecida por una muerte inminente y dolorosa». Y finalmente las letras de su poema de despedida, elVoy a dormirenviado al diarioLa Nación, anuncian la partida final y su postura frente a la muerte. No es un viaje hacia el interior sino que lo es hacia la madre tierra, madrina de su alma y de su mundo.89La licenciada finalmente concluye que el tema de la muerte lo manifestó de varias formas: temor, rebeldía, aceptación, amor y por último la entrega. Las letras que provenían de su alma reflejan versos hermosos, desgarrados e intensos pero a la vez demostrando el temor a la muerte.
En una clasificación realizada por la Crítica Literaria, la obra entre los años 1916 a 1925 se encasilla en «tardoromántica» y a partir deOcrese provocará un cambio que se confirma enMundo de siete pozosyMascarilla y trébolpresentando señales de vanguardismo y nuevos recursos estéticos como elantisoneto. Mereció un análisis separado la obraPoemas de amor, que presenta un tardoromanticismo por una parte ylirismoy crítica irónica por el otro; se muestra al amor como algo inalcanzable, efímero y fugaz, y como un incentivo de vida y de muerte. Constituye un punto de vista de un cuerpo y una voz femenina que atrae masivamente a un público numeroso y provoca desconfianza en sus colegas escritores. La obra puede verse como la afirmación de una escritora mujer en un ambiente histórico cultural latinoamericano e internacional, construyendo cierto discurso regular en la variedad de géneros literarios.
SobrePoemas de amor, la misma Alfonsina dice en el prólogo que «son frases de estado de amor escritos en pocos días ya hace algún tiempo» y no los considera una obra de literatura, sino «una lágrima de las tantas lágrimas de los ojos humanos». Además, está lleno de un sentimiento amoroso exagerado escrito probablemente sobre la pasión, en sus cuarenta y siete versos en prosa escritos en el tiempo verbal presente del indicativo casi por completo y donde se pueden leer relatos basados en el sentimiento amoroso con un tono erótico sensual elevado que difieren intencionalmente el orden literario de su tiempo histórico.91
Una vez finalizada la obra en prosa poética se dedicó al verso donde la indagación poética es constante y no expresa el tema amoroso con tantos desbordes ydelirios. Parece que ya no le interesaba traspasar ese límite, dando a entender el agotamiento de este tema y dando lugar a otros más cercanos a la conciencia racional y estética.92

Reconocimientos

El 18 de noviembre se realizó un homenaje en la Universidad de Montevideo, organizado por la Sociedad Arte y Cultura Popular.Juana de Ibarbourouenvió unas palabras, María V. de Muller expresó que se había perdido a una amiga insustituible, Eduardo J. Couture analizóVoy a dormiry el poeta Carlos Sabat Ercasty compuso un soneto.
El 21 de noviembre de 1938 el Senado de la Nación le rindió un homenaje con un discurso del senador Alfredo Palacios, quien se centró en el contexto social para explicarse con claridad.93Palacios dijo:
«Nuestro progreso material asombra a propios y extraños. Hemos construido urbes inmensas. Centenares de millones de cabezas de ganado pacen en la inmensurable planicie argentina, la más fecunda de la tierra; pero frecuentemente subordinamos los valores del espíritu a los valores utilitarios y no hemos conseguido, con toda nuestra riqueza, crear una atmósfera propicia donde puede prosperar esa planta delicada que es un poeta».
En la costa de Mar del Plata se erige un monumento que es utilizado como lugar de peregrinación y de escritura de grafitis, y también en la costanera de Santa Teresita.94
Susuicidioinspiró la canción «Alfonsina y el mar», deAriel RamírezyFélix Luna, que ha sido interpretada por innumerables músicos de lengua española, destacándose la versión deMercedes Sosay la versión deChabuca Granda. El grupo de música celtaBad Haggistambién grabó una canción titulada «Templo de agua», inspirada en el suicidio y compuesta e interpretada en colaboración con elpanameñoRubén Blades.También los compositores argentinosSaúl CosentinoyJuan María Solarehan musicalizado diversos poemas suyos. Desde 1996, la actrizAmelia Bencela interpreta en obras llevadas a cabo en diversos teatros latinoamericanos, intercalando poesía y música. Ella fue alumna de Storni en elTeatro Infantil Lavardéndurante la década de 1920.
Con motivo de la celebración del septuagésimo aniversario de su muerte, la Asociación Mujeres en el Arte de Valencia en colaboración con O2 Project decidió rendirle un homenaje a la poetisa, para lo cual se realizaron una serie de conciertos enNueva York,Luxemburgo,Bremeny Buenos Aires entre enero y julio de 2009 con obras musicales basadas en sus textos.
Varias calles llevan su nombre en localidades de Argentina, por ejemplo en en el barrioporteñodeSaavedra, en el barrio Paso Piedras deJunín, enConcepción del Uruguayy por supuesto en Mar del Plata.

Por Domingo.com/la Revista

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