EL ROEDOR
En las garras del Estado (aclaro algunas cosas) “Prefiero ser así, a ser como eres tú…”

Aristófanes Urbáez
elroedor2045@hotmail.es
El presidente Leonel se apresta a traspasar el Poder el 16 de agosto. Los leonelistas, si no lo han “palabreado” ya (sé que estrategia no han elaborado), están conscientes de que la caterva indecorosa, armada con un arsenal venenoso que va desde arsénico, culebras, arañas, hasta la baba del dragón de Comodo, que contiene bacterias mortales; aparte de armas de todos los calibres, va tras él. Y Leonel lo sabe, porque don Juan lo definió como una “mina de oro”, y lo repetía siempre “mi caudillo” don Juan, “que no hay nada más parecido a la política que la guerra”, que la última es la etapa armada y más ‘violenta’ de la lucha política. Que en la política, los enemigos usan todo el poder de que disponen para causarnos daños, y de ser posible, “aniquilarnos”.
El argumento con que se pretenderá destruir a Leonel será que se interpuso e impidió que Peña Gómez llevara a cabo su “revolución socialdemócrata” (que nos haría felices y ricos a todos). Los que ven detrás de la loma, saben que es odio, impotencia, envidia y frustración, no política. Aunque él, como el sándalo, que perfuma el hacha que lo hiere (Manuel Fermín), ha tratado de ganárselos, lo que viene contra el ex presidente y sus más íntimos en lo nacional e internacional, ¡es grande! “Mi caudillo” decía que no hay obra importante que se libre de los infundios y las infamias de sus enemigos.
Sólo espero que los que se callaron porque eran “funcionarios”, hoy no aleguen que son ex funcionarios.
2.- ¡L’État, c’est moi!
Aunque hace tiempo que superé la visión mecanicista del Estado (no es un robot); toda conciencia crítica, en algún momento se enfrenta al Estado, que cual medusa incuba hasta en el propio hogar. Todo el que me lee desde que empecé estos garabatos, sabe quiénes son mis guías: Jesucristo, mi Padre (Eleogildo Enrique), “mi caudillo” Juan Bosch. (¡el único que le decía “mi caudillo”, sin que llevara una amonestación!), y mi filósofa y Santa Madre (Emperatriz). Hacia fuera: leal a causas, principios y personas; ni siervo, ni mascota de nadie.

¡Son las personas quienes traicionan las causas y principios! No hay que buscar más… La impar Lil Despradel me dijo durante la transición del 1996, delante de Francisco Núñez Guerrero, que “vaya a buscar lo mío donde Leonel, porque hasta en Japón, al que no lo ven ni se mueve, nadie lo recuerda”.
–“Sí es así, que no se acuerden”.
¡Hasta hoy! Ahora bien: jamás me arrastro ante nadie, ni soy lambiscón de nadie; ni hay dinero en el mundo que me haga decir lo que va en contra de mi conciencia y mis principios. Cuando he defendido a un peledeísta o cualquier dominicano, fue porque quise y gratis (¡todos saben que no envío facturas!), pero tampoco pido permiso para hablar.
Sé que otros lo habrán dicho, pero sostengo la tesis de que “somos es esclavos del silencio y de la palabra”. Ambos salvan, comprometen y hunden; pero es mejor morir defendiendo la Justicia (Zolá, Jesús, Bosch, los Profetas, Meriño, el Cardenal, etc.).
Nadie en el PLD me ha pedido que lo defienda. Lo he hecho por ideología, idealismo y amistad.
Ideología y principios, y porque la prédica de don Juan era que el PLD era el instrumento para las transformaciones que necesitaba el país como vía de salir de la ignorancia y la miseria. Llevo 12 años defendiendo los gobiernos de Leonel ; y 4 fuera del poder 2000-04), aunque Carolina de León y el coronel Aquino decían siempre que estaba en una “reunión” cuando iba a su apartamento Repito: ¡Nadie me lo pidió! 
3.- En todas direcciones.- 
Disparé en ese tiempo a todo el que dijo una mentira, un insulto o infamia contra el Presidente y su Gobierno; a todo el que inventó una perversidad con fines siniestros; todos recibieron una respuesta a la medida y merecida, del tamaño de su “bocaza” y sin importar rango social, profesión, o alcurnia; pero igual rasero empleé contra los hijos bastardos de Juan Bosch (los falsos boschistas), funcionarios amigos de lo ajeno, mentirosos, que hacían sufrir, con tres puertas para huir, de los que dieron sus votos para que el PLD gobernase. ¡No ha habido oro para comprar la decencia y la dignidad! ¡Y retamos a cualquiera, porque hay tiempo! No he conocido otro partido y creí que el PLD incubaba la decencia, la democracia y el desarrollo en todos los órdenes. He dicho en TV y por aquí, que no me “ponchen” el teléfono, ni el Internet, que aprendí de Martí que el hombre honrado no oculta lo que piensa; ni se niega a decirlo.

Yo lo digo, comenzado por el mismo Leonel, cuya “democracia suiza” (trato a los choferes, CPP, funcionarios “inamovibles”; cantidades de sus gobernanzas) no me gustan, pero Leonel es mejor: decente, discreto, trabajador, orador y abogado de fuste; y lo que más me gusta de él, es que derrotó toda esa sociología y politología criollas cabezas de algodón; pero nunca he vendido mi cabeza. ¡No hay quien me supere defendiendo al gobierno morado, pero tampoco quien le haya señalado más errores!

Por Domingo.com/la Revista

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