César Medina 
lobarnechea1@hotmail.com
Revisando el contenido de las comunicaciones que Hipólito Mejía ha enviado a la Organizaciones de los Estados Americanos, se da uno cuenta de la verdad que hay en la expresión de que “el papel lo aguanta todo”.
Las cosas que el autor de esas cartas le puso a firmar al candidato perdedor de las elecciones del 20 de mayo pueden muy bien figurar en una antología del travestismo político.
Hace aparecer al agrónomo Mejía como un teórico y abanderado de la cultura y de los procedimientos democráticos, como si todos nosotros no supiéramos la manera descarada con la que se embarró esa cultura y se violaron esos procedimientos durante su mandato constitucional del 2000-2004.
En ellas Mejía es presentado, por ejemplo, como abanderado de la “alternabilidad política” y de una “mayor participación representativa en las diversas instancias nacionales”, como si ya todos hubiéramos olvidado que siendo Presidente de la República compró legislador por legislador hasta obtener los votos necesarios para modificar la disposición constitucional que prohibía la reelección.
O como si nadie recordara que el partido al que pertenece controló abrumadoramente el Congreso, y que un dirigente de ese partido era el presidente de la Junta Central Electoral.
Las del 20 de mayo pasado fueron unas elecciones en las que los resultados se conocieron en términos definitivos prácticamente en menos de 24 horas, y la tendencia de los conteos no varió nunca, desde el primero hasta el último de los boletines que daban cuenta del escrutinio.
Mejía y sus representantes no impugnaron ni uno solo de los colegios electorales. Y las denuncias que presentaron durante el proceso comicial resultaron mentirosas o inventadas.
Lloriqueos incesantes 
Hipolito Mejia no cesa en su lloriqueo post electoral. Tanto le ha dolido la derrota, que hasta el día de hoy, cuando los candidatos ganadores están a tres días de juramentarse para asumir el poder, él todavía no encuentra la hombría de bien para reconocerles su triunfo.

No encontró en el pueblo dominicano suficientes votos para ganar los comicios del 20 de mayo, y como él y quien le escribe sus teóricas cartas políticas desconocen el rol de los organismos internacionales, ahora apela a la Organización de Estados Americanos para que le venga a “pichar” su juego.
Lo que intenta es tratar de que la OEA haga suyo sus argumentos contra las elecciones, y que los haga figurar en el informe que deberá rendir el jefe de la misión de observación electoral, el ex Presidente de Uruguay Tabaré Vásquez.
Esa misión estuvo en el país antes y durante las elecciones.
Estuvo compuesta por 71 observadores de 15 Estados miembros y de seis países observadores de la OEA. Sus miembros se desplegaron en las 31 provincias y el Distrito Nacional, y tuvieron acceso a todas las áreas a las que pidieron tener acceso, y estuvieron acompañando al presidente de la Junta Central Electoral durante el proceso que siguió a la investigación exhaustiva de denuncias y al escrutinio de los votos.
Se conocerá el informe 
La última información de que disponemos es que el informe verbal que el jefe de la misión de observación electoral debe presentar ante el Consejo Permanente de la OEA será conocido en la reunión que se efectuará el 22 de este mes de agosto, o a más tardar en la reunión siguiente, programada para el 5 de septiembre.

El borrador de ese informe ya fue preparado, como ocurre en todos los casos de las misiones de observación electoral, por los especialistas del Departamento para la Cooperación y Observación Electoral de la OEA, y está en manos del doctor Tabaré Vásquez, para su revisión y aprobación final.
Lo que puede esperarse válidamente que diga ese informe es lo que ya dijo la misión de observación electoral en su comunicado final, que “el pueblo dominicano demostró su madurez democrática al expresar sus preferencias a través del voto y al esperar con tranquilidad los informes entregados por la Junta Central Electoral”.
Lejos, muy lejos, de las llorosas y mentirosas denuncias del anti-democrático y truculento candidato perdedor.
Desde las elecciones de mayo a la fecha, el señor Mejia ha enviado tres cartas a la OEA y en cada una de ellas va adicionando argumentos mentirosos para sustentar el malhadado fraude del 20 de mayo. A través de lobistas bien remunerados ha logrado retrasar el conocimiento del informe final de la comisión de observación, pero eso no podrá ser para siempre.
Porque “no hay plazo que no se cumpla…”.
TOMADO DEL LISTIN DIARIO

Por Domingo.com/la Revista

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