12 de julio de 1924, una fecha relegada al olvido

Con el fin de hacer más inteligible el discurso histórico acerca del progresivo devenir del hombre en sociedad, entre historiadores ha sido costumbre dividir el tiempo, segmentarlo en etapas temporales que, en el marco de espacios específicos, posibilitan una mejor comprensión de los acontecimientos históricos. Así, por poner un ejemplo, «Antiguedad, Edad Media, Renacimiento, Tiempos Modernos, historia contemporánea, [es una] taxonomía [que] subdivide la historia en una periodización, verdadera clave de lectura, que pone de relieve los presupuestos implícitos del historiador.» (André Burguière, Diccionario de ciencias históricas: 1986).

La historiografía dominicana, especialmente la destinada a la enseñanza de la Historia Patria, no escapa a esta tradición que data del siglo XIX cuando predominaba la denominada «historia positivista» cuyo principal exponente fue Leopold Von Ranke. Cualquier estudioso del proceso histórico nacional constatará que los textos de historia patria tradicionales han sido diseñados conforme al principio de la periodización, y ello, sin duda, ha obedecido al interés, tanto de la superestructura político ideológica del Estado como de los historiadores, de lograr que la narración de los acontecimientos objeto de estudio sea inteligible para el ciudadano de conformidad con determinados presupuestos ideológicos y metodológicos.
En el primer tomo del Compendio de la historia de Santo Domingo, de José Gabriel García, puede leerse que «la historia de Santo Domingo está naturalmente dividida en nueve épocas, subdividas en diferentes períodos». El descubrimiento, la conquista, la colonización, las invasiones marítimas y terrestres, la dominación haitiana, la independencia, la anexión, la restauración, en fin, cada uno de los acontecimientos o procesos claves del devenir histórico del pueblo de Santo Domingo es explicado por García desde una perspectiva de periodización del proceso histórico nacional. Precisamente es a José Gabriel García, considerado el padre de la Historia dominicana, a quien debemos el siguiente esquema: Primera República, que abarca desde el 27 de febrero de 1844 hasta el 18 de marzo de 1861, cuando tuvo lugar la Anexión a España, y Segunda República, que cubre el período que transcurre desde 1865 hasta 1916, cuando el Estado nación fue nueva vez suprimido a raíz de la primera Ocupación Militar Norteamericana.