A raíz de un reciente AM titulado «Actitud y Aptitud», muchos lectores respondieron con comentarios y sugerencias. Uno de ellos, agrónomo por demás, me recordó un artículo que circula en la Web que establece que la diferencia entre países no la establece ni el tamaño de su territorio ni su población y, por supuesto, ni la raza o la edad del país.
El artículo mencionado, luego de poner ejemplos como el de Suiza, de tamaño más pequeño que nosotros, pero que constituye la economía número 19 del mundo, señala que la diferencia entre naciones la constituye la actitud.
«La actitud de las personas es la diferencia. Al estudiar la conducta humana en los países ricos, se descubre que la mayor parte de la población sigue las siguientes reglas, y acuérdense que el orden podría ser discutido sanamente:
1) La moral como principio básico
2) El orden y la limpieza
3) La honradez
4) La puntualidad
5) La responsabilidad
6) El deseo de superación
7) El respeto a la ley y los reglamentos
8) El respeto por los derechos de los demás
9) El amor al trabajo
10) La preocupación por el ahorro y la inversión.»
Los dominicanos debemos analizar si cumplimos esas reglas y si estamos enseñando a nuestros hijos a cumplirlas. No es cuestión de echarle la culpa a nadie. Mirémonos a nosotros mismos y veamos la viga en nuestro ojo.
De lo que se trata es de una actitud hacia la vida. No hay que ir a la universidad para cumplir con esos mandatos cívicos.
atejada@diariolibre.com

Por Domingo.com/la Revista

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