Manolo Pichardo
Nuestro lento avance se explica en lo que he dicho, por eso nos asalta la duda de si desandamos el camino de la integración comunitaria para meternos de lleno y de manera definitiva en proyectos de simples acuerdos intergubernamentales, o nos estacionamos para ver desde nuestros balcones el funeral de cada una de nuestras individualidades nacionales, muertas a causa de nuestra incapacidad para enfrentar juntos los difíciles retos de la globalización.
Como he dicho, los temas de las conferencias han ido variando en la medida que ha evolucionado la realidad de la región y el mundo, en la medida en que han surgido situaciones que nos impactan de manera directa e indirecta. Así pues, este foro, que a lo largo de 20 años, ha tenido como escenario a Guatemala, El Salvador, Nicaragua, República Dominicana, Panamá y Honduras, ha traído al debate: los retos de la globalización, la seguridad regional, el cambio climático, la crisis alimentaria, la crisis financiera global; en fin, temas que no nos pueden ser indiferentes por el alto impacto que tienen en la vida de los ciudadanos y ciudadanas de nuestra región.
Independientemente de cómo marche el Sistema de Integración Centroamericana, de las debilidades de que adolece, este foro, y el PARLACEN como totalidad, han cumplido su rol histórico: el mandato de trabajar en la consolidación de la paz y la democracia en la región. Se ha cumplido y se ha ido, incluso, más allá de aquel mandato, en procura de la integración de nuestros pueblos.
Sin embargo, las facultades vinculantes que necesita el PARLACEN para dar mayor impulso al proceso, se les han negado a pesar de ser el órgano del Sistema más democrático y plural, ya que es el resultado de la elección popular, libre y secreta de nuestros pueblos, o para decirlo de la manera más apropiada, del pueblo de nuestra Centroamérica ístmica e insular.
Recientemente en una visita que giramos al presidente de Honduras, Porfirio Lobo, para el momento presidente Pro-témpore del SICA, surgió la idea de plantear una reforma al Tratado Constitutivo del PARLACEN para darle plenas facultades vinculantes. Él hizo la sugerencia bajo el argumento de que solo con las facultades vinculantes del PARLACEN, nos evitaríamos los recorridos que hacen los proyectos de integración por las asambleas nacionales, que en la mayoría de los casos retrasan los procesos.
El presidente lobo nos manifestó en la ocasión que entregaría la presidencia Pro-témpore al presidente Daniel Ortega y que compartiría su inquietud con él, un hombre comprometido con el proceso de integración, uno de los protagonistas de los acuerdos de paz, y junto a Vinicio Cerezo, proponente, además de los mandatarios que conocemos,  de la creación del Parlamento Centroamericano.
Desde el PARLACEN se la ha tomado la palabra al presidente Lobo y se elaboró  un anteproyecto de reforma que está pendiente de entregar al presidente Ortega, bajo el convencimiento de que lo promoverá entre sus colegas en la próxima Reunión de Presidentes, máximo órgano del Sistema de la Integración Centroamericana, SICA, que deberá ser convocado por lo menos en diciembre cuando la presidencia pro-témpore pase a ser ocupada por Costa Rica. 

Por Domingo.com/la Revista

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