César Medina 

Don Amable es un personaje pintoresco de la política dominicana… Con algunas de sus actitudes trata de imitar a Balaguer, pero sin ninguna inteligencia, sin tacto, sin la finura proverbial del caudillo reformista.
Cuando Víctor Díaz Rúa lo llevó aquella tarde donde Leonel en último intento de evitar que se fuera con el PPH en el pasado proceso, le dijo al Presidente que ya estaba comprometido con Hipólito pero que contara con él para su candidatura del 2016. Pretendía vender una cosecha en flor.
¡Que buen viento le guíe…!, fue la respuesta de Leonel, y le extendió la mano para dar la reunión por concluida.
Pocas semanas después, en su primera visita de campaña a Higüey, Leonel se dirigió a la multitud alertándola sobre la necesidad de “un liderazgo ético” en esa provincia para adecentar el ejercicio político. Se hizo innecesario mencionar nombre.
Después de las elecciones y antes del cambio de mando, hizo lo indecible por juntarse con Leonel y lo logró en una visita del mandatario a la Basílica. Su propósito era reiterarle su compromiso de adhesión en las próximas elecciones… “Estaré con usted en primera fila, Presidente”, le dijo. Y Leonel sonrió y le respondió: ¡Ahora tenemos que apoyar a Danilo, don Amable!
Su propósito ahora es situarse en una posición política que le permita alguna principalía en su propósito de medrar al lado de Leonel Fernández en procura de ganarse el “mérito” de haber sido el primero en proponer su candidatura para el 16.
Pero eso requiere una plataforma que no tiene ya ni siquiera en Higüey, el reducto que ha tenido que abandonar porque no puede satisfacer las exigencias de una militancia acostumbrada por décadas a la borona que salía de su bolsillo rebosante en los años de presupuesto ilimitado en la Liga.
…Sin pito y sin flauta
En estos años de crisis, los españoles han puesto de moda una frase que describe al pelo su drama social: “Sin casa, sin curro…” Porque han caído en el paro y al no poder pagar la hipoteca, el banco los ha dejado en la calle.

La frase aquí tiene una traducción: ¡Se quedó sin pito y sin flauta!
Justo lo que le ha ocurrido a don Amable Aristy Castro, el ex cacique de Higüey.
Se la jugó con el PPH en el pasado proceso y perdió las elecciones y el liderazgo que indiscutiblemente tenía en el Partido Reformista.
Y como ya había perdido la Liga por su indefinición política, y tuvo que asumir su curul senatorial ña lo que se resistió hasta el último momentoñ entonces quedó “en cueros y en la calle…”
Por eso desde su óptica vale la estrategia de intentar recuperar espacio en el reformismo para añadir valor a su propuesta de iniciar un movimiento de apoyo a la candidatura de Leonel en el 2016, algo que no cuenta con el respaldo del ex-presidente… Pero en este país nadie rechaza apoyo.
Y en este caso, talvez como en ningún otro, vale el dicho: “En política se barre para adentro…”
Se le peló el billete
Amable sabe bien que en la política partidaria nuestra también aplica la máxima: “Tanto tienes, tanto vales”. Y como él nada tiene…

Su anuncio de que retorna al Partido Reformista desafiando su expulsión por considerarla ilegal, es una estrategia poco inteligente.
En un escenario sin posibilidad de presentarse porque no le darán cabida, pero en el hipotético caso de que Amable se presentara a una convención interna, Carlos Morales Troncoso simplemente lo humillaría.
Los reformistas jamás le perdonarán haber pintado de blanco los locales reformistas en Higüey.
¡Esa afrenta aún está pendiente! 

Por Domingo.com/la Revista

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