Si ves esta película, probablemente te desmayes…

Se registraron numerosos casos de espectadores perdían el conocimiento en España durante la proyección la película «Lo imposible«. Imágenes angustiantes.


La catarsis es una liberación, una purificación de los sentimientos al ver una tragedia. El público siente compasión por el héroe y temor de que pueda estar en su misma situación. Y sólo entonces aprende una lección vital a través de la ficción que ha presenciado.

«La sensación en el cine es la de estar viviendo de nuevo la catástrofe, aunque esta vez, desde dentro. No pasa nada desapercibido, desde la hoja del libro que se desprende en el avión hasta el final, cada detalle cuidado minuciosamente hace que te sientas parte de ese sufrimiento», escribe Mercè Homar, sobre la última película de Juan Antonio Bayona, Lo imposible.

Protagonizada por Naomi Watts y Ewan McGregor, se ha convertido en el mejor estreno cinematográfico de la historia en España y un fenómeno de masas. No deja indiferente a nadie e incluso ha llegado a provocar desmayos

Mercè fue a verla con sus hijas gemelas de 10 años. «Jamás habían llorado viendo una película. Transmite sufrimiento, angustia, soledad, tristeza, amor y dolor». La lectora Mª Ángeles Fernández sí se desmayó en un cine de Sevilla: «Me metí en el papel de la madre y la angustia pudo conmigo».


Quizá sea por un inicio impactante, por la recreación del tsunami que azotó el sudeste asiático en 2004 o por la historia basada en hechos reales. Lo cierto es que la mayoría de espectadores que ya la han visto recomiendan ir preparados para vivir toda una experiencia.


‘Mariabcn’ cuenta que acabó con sensación de mareo y náuseas y que incluso estuvo a punto de salir de la sala: «Si eres una persona sensible esta película te afecta porque es muy realista e intensa». ‘Xarita’, en cambió, se mareó por los «golpes de cámara para aquí y para allá, imágenes de gran tamaño y con mucho movimiento brusco». 


Montse, de Barcelona, explica que en el minuto cinco empezó a llorar y que no paró hasta el final. Su compañera tuvo que salir del cine: «Dijo que tenía dolor de estómago, pero en realidad creo que no pudo aguantar la película…». 


En Facebook, Josep Colom afirma que, efectivamente, se mareó con Lo imposible, pero por estar demasiado cerca de la pantalla. 

Marga Calzada confiesa que lloró, pero casi todos los usuarios dudan que, a pesar de ser una gran película que juega muy bien con las emociones se llegue hasta el extremo del desmayo. 
No es el caso de ‘Laura Cm’, que sí vio un desmayo en la sala: «Me he sorprendido muchísimo de que el caso que yo presencié no fuera el único».

Ester Cucurella se considera una persona «poco sensiblera» y, sin embargo, soltó sus primeras lágrimas al poco de comenzar la película. «Justo en la escena de la gran ola, dejé de comer palomitas, mi estómago no me lo permitía; y empecé a notar todas las sensaciones posibles: agobio, miedo, angustia, tristeza…. hasta llegué a sentir asco en alguna escena. Estupor por todo lo allí experimentado (era como si yo hubiera vivido el tsunami en mis carnes) y satisfacción por saber que estaba viva, viva de verdad y que una persona que no conocía de nada».

Aún así, les ha encantado.



Por Domingo.com/la Revista

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