Bartolome de las casas
Bartolome de las casas (Photo credit: Wikipedia)

 

                                     Crónicas de Indias, una nueva mirada

 

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La Habana (PL) Sin soslayar el aporte de las Crónicas de Indias al conocimiento de las sociedades aborígenes, pesquisas recientes subrayan contradicciones y ambigüedades en los escritos redactados por Cristóbal Colón y otros narradores.

Luego de revisar antiguos legajos, pertenecientes a 16 cronistas

entre los que figuran, además, el padre Bartolomé de las Casas, el Doctor en Ciencias Ulises González, especialista del Instituto Cubano de Antropología, alerta sobre la necesidad de una minuciosa lectura, el cotejo con otras fuentes similares y la obligada comparación con el registro arqueológico, como pasos imprescindibles para validar los datos.

No obstante -afirma- los textos, condicionados por intereses

personales, posición social, nivel de instrucción educacional, contienen valiosas vivencias y referencias, las cuales pueden ser utilizadas en los trabajos investigativos de reconstrucción histórico-social, una vez que sean cuidadosamente examinados.

Dichos apuntes dejan constancia de la heterogeneidad cultural del Caribe y de la complejidad del poblamiento en tiempos de la colonización europea.

Una mirada exhaustiva devela, asimismo, profundas diferencias entre los informes enviados por el almirante Cristóbal Colón a los reyes españoles y las anotaciones plasmadas en su diario personal, sentenció a Prensa Latina.

En su afán por colonizar las Antillas, el experto marino describió a los aborígenes como grupos totalmente desarmados, pero es conocido que esas comunidades utilizaban macanas -una suerte de espada-, arcos y flechas para defenderse, también solían untar las puntas con sustancias venenosas.

Sedientos de imágenes exóticas -agregó- y movidos por diversos fines, muchos de estos viajeros manipularon la información de acuerdo con sus propósitos. Otro de los elementos presentes es la tendencia a la ficción en determinados casos.

Al comparar los escritos de los cronistas -los más importantes para el área de las Antillas- con el registro arqueológico fue posible ampliar la perspectiva sobre el estudio de procesos económicos encaminados a la obtención, procesamiento, distribución y consumo de diversos recursos vitales para la subsistencia y el desarrollo de los antiguos pobladores de la región.

González asegura que otras raíces comestibles tuvieron tanta o más significación que la yuca amarga en las preferencias dietéticas de los nativos.

Sin embargo, el proceso de preparación para obtener el pan de casabe fue ampliamente detallado en dichas narraciones históricas, redactadas desde la perspectiva de los colonizadores españoles.

Exámenes de laboratorio realizados en Cuba sugieren que el burén funcionó como un artefacto multipropósito sobre el cual se cocinó una variedad de preparaciones alimenticias poco conocidas por los arqueólogos, y no referidas en los diarios o relatos.

La presencia de gránulos de almidón de boniato y maíz en los utensilios indica que el denominado pan de maíz, y quizás las tortas de boniato, fueron cocidos en los burenes, discos de piedra o arcilla, empleados en los modernos sartenes.

Durante los estudios paleobotánicos se emplearon técnicas arqueométricas destinadas al análisis de las superficies interiores de las vasijas seleccionadas, en las cuales los nativos pudieron mezclar diversos alimentos, hervidos, asados y tostados al burén.

Aunque la yuca amarga -precisó- no fue el principal cultígeno para un importante número de comunidades aborígenes del área, el casabe, por su durabilidad, formó parte del avituallamiento de las tropas europeas.

La investigación abarcó más de 100 obras, comprendidas en las llamadas Crónicas de Indias, elaboradas quienes, -por lo general- vieron a las agrupaciones indígenas como sociedades activas y se pusieron en contacto con ellas.

Se trata de un conjunto heterogéneo de narraciones, ya sea por su autoría, tiempo de escritura, o posición frente a la conquista y colonización, firmadas por un diverso grupo, recopilación considerada un archivo histórico excepcional, parte del cual se conserva aún.

Algunos relataron directamente sus vivencias y experiencias tras el encuentro con los habitantes de América, otros se dedicaron a recolectar las impresiones de compañeros de viaje durante la campaña, a partir del siglo XV.

Con inexactitudes y ambigüedades, las crónicas constituyen una vital fuente de conocimiento sobre el descubrimiento, conquista y colonización de la región antillana, habitada entonces por sociedades ágrafas, aunque dichos testimonios precisan de una rigurosa lectura, enfatizó.

Por Adalys Pilar Mireles *

*Corresponsal de Prensa Latina en la provincia cubana de Pinar del Río.

arb/npg/ap

Por Domingo.com/la Revista

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