Por Masiel Fernández Bolaños*

Español: Figura de Eva Perón en el Ministerio ...
Español: Figura de Eva Perón en el Ministerio de Trabajo sobre la Avenida 9 de Julio. (Photo credit: Wikipedia)

La Habana (PL) Cerca de 53 millones de personas en el orbe son trabajadores domésticos, sin embargo ese tipo de labor es muchas veces poco reconocida.

Algunos expertos consideran que, debido a que dicha responsabilidad con frecuencia es ocultada o no declarada, la cifra total podría rondar los 100 millones.

En el nivel mundial, constituye el 3,6 por ciento del empleo asalariado y es una variante generalmente asumida por mujeres, niñas y por muchos inmigrantes.

Estos individuos realizan una serie de tareas para otras personas, entre ellas cocinar, limpiar, lavar la ropa y cuidar de los infantes, ancianos o discapacitados.

También trabajan como jardineros, vigilantes o choferes de familia.

Empero, los especialistas señalan que con frecuencia son excluidos de la protección en la legislación laboral y en la seguridad social.

Esto se debe a que los quehaceres, en parte, se llevan a cabo en los hogares e involucra, en gran medida, tareas que las mujeres tradicionalmente realizan sin recibir un salario.

¿QUÉ HACER AL RESPECTO?

De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), hay un reconocimiento cada vez mayor del valor económico y social del trabajo doméstico y de la necesidad de mejorar sus condiciones.

Para ello, un número de países ha puesto en práctica o está formulando medidas legales y políticas.

Recientemente el Convenio de la OIT sobre los trabajadores domésticos fue ratificado por otra nación, Filipinas, apenas unos meses después de que Uruguay se convirtiera en la primera en hacerlo.

La decisión de Filipinas abrió el camino a su entrada en vigor dentro de un año por completarse el mínimo de dos países necesarios para hacerlo.

El tratado extiende los derechos fundamentales a decenas de millones de personas involucradas con un sector que continúa estando insuficientemente reglamentado y que, en gran parte, aún pertenece a la economía informal, explicó la OIT.

Asimismo, ha establecido que los domésticos deben tener los mismos derechos fundamentales que quienes desempeñen otras labores.

Los derechos incluyen horas de trabajo razonables, descanso semanal de al menos 24 horas consecutivas, e información clara sobre los términos y condiciones del empleo, entre otros.

La OIT precisa que la norma cubre a todos los trabajadores domésticos y comprende medidas especiales para proteger a aquellos que, debido a su temprana edad, nacionalidad o situación de residencia, pueden estar expuestos a riesgos adicionales.

Los analistas del mercado laboral consideran aún insuficiente el reconocimiento a la contribución de los trabajadores domésticos a la economía mundial.

Por ello, abogan por enfoques innovadores y creativos con el fin de protegerlos y al mismo tiempo de responder a las necesidades de las familias y hogares que los emplean.

EL CASO DE EUROPA

Desde hace tres años Europa enfrenta una crisis que ha hecho del mercado laboral su principal víctima.

Elevadas tasas de desempleo, ubicadas hasta en máximos históricos, forman parte de la realidad del llamado Viejo Continente. En ese contexto, los expertos señalan que los trabajadores domésticos en Europa enfrentan un vacío legal, porque no disfrutan de la misma protección que otros.

Explican que, aunque hay muchas leyes que protegen a los domésticos, aún persisten lagunas en la legislación, y que el cumplimiento de dichas normas suele ser débil.

Los inspectores laborales sólo pueden aplicar las leyes vigentes, pero no siempre es posible adaptarlas a las especificidades del trabajo doméstico.

La inobservancia de la legislación se vincula al hecho de que tales faenas pocas veces son percibidas como una forma real de empleo, añaden.

Además, el acceso a los hogares privados se encuentra restringido y pocos trabajadores domésticos están dispuestos a denunciar abiertamente a sus empleadores.

Como resultado, la mayoría de las inspectorías del trabajo en Europa no se han ocupado mucho de ese sector.

Por ello, especialistas opinan que el principal desafío continúa siendo que muchos trabajadores domésticos en Europa laboran en la economía informal, lo cual constituye un obstáculo considerable para que los inspectores logren prevenir y penalizar cualquier forma de abuso.

Como una gran parte de los trabajadores domésticos se encuentran en la economía informal, los datos oficiales no brindan la verdadera dimensión de ese tipo de labor.

En Alemania, por ejemplo, la oficina de estadísticas reporta que hay 700 mil trabajadores domésticos, pero los sindicados sitúan la cifra de hogares que los emplean en más de dos millones.

El envejecimiento poblacional en todo el continente ha provocado el aumento de la demanda en ese segmento del mercado laboral.

Bajo dichas condiciones, los analistas consideran esencial informar a las personas sobre sus derechos y deberes a fin de lograr que se integren a la economía formal y mejorar su protección.

Entendidos en materia jurídica abogan por establecer reglas más claras para emplearlos y conferirles un estatus adecuado.

Se cree que el Convenio de la OIT sobre los trabajadores domésticos contribuirá a otorgar reconocimiento y una mejor protección a una profesión que aún en la actualidad permanece invisible.

*Periodista de la redacción de Economía de Prensa Latina.

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Por Domingo.com/la Revista

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