Cuando en el 1993 recorríamos el país para cubrir la precampaña de Juan Bosch, quien iría en el 1994 a su última contienda electoral, llevábamos en el vehículo una vieja máquina Olivetti y suficiente papel timbrado y en blanco, la llamada ocho y media por once, que en las redacciones de los periódicos, la radio y la televisión se conocían como cuartillas.

Bosch corregía las notas de prensa antes de ser enviadas a los periódicos, y un día escribimos la nota en dos páginas que llevaban el papel timbrado en ambas. Nos dijo que solamente debía ponerse el papel timbrado en la primera páginas. “Hay que ahorrarle recursos al partido”, decía para sostener su rechazo a que dos páginas llevaran papel timbrado.

Cuartilleros le decían a los periodistas que no pasaban de embadurnar cuartillas para ganarse el pan, cosa que criticaba Bosch, quien decía que un periodista no puede ser un “gana pan”

Cuando Fidel Castro visitó al país en el primer gobierno del PLD, dos hechos nos mostraron la similitud de esos liderazgo, el de Juan Bosch y de Fidel Castro. Mientras se estaba conversando con Fidel Castro en la residencia de Bosch, donde también estaba el Presidente Fernández, el líder cubano debió emitir una declaración como Jefe de Gobierno de su país ante un conflicto internacional

Su ministro de Relaciones Internacionales le paso la Nota de Prensa, y, al igual que Juan Bosch, Fidel Castro se apartó mentalmente de esa reunión y comenzó a corregir su nota letra por letra. El otro hecho de la similitud entre los dos liderazgo, lo noté cuando Leonel Fernández obsequió a Fidel Castro los tomos de los discursos por Radio de Juan Bosch. Al sostener aquellos tomos en la mano, Fidel Castro solamente atinó a decir “Aquí hay mucho papel.”

El caso es que cuando recorríamos el país con Bosch, esos ejemplos eran constantes. Después que él, Bosch, corregía las notas de prensa, nos dirigíamos a la oficina municipal de CODETEL y la enviábamos por Fax. En cada municipio CODETEl tenía una oficina con fax, lo que nos permitía la comunicación.


Lo que no se podía enviar para época virtualmente eran las fotos. Un mensajero era enviado delante para entregar las fotos a los periódicos. Para la época en países desarrollados, principalmente Estados Unidos, el internet había dejado de ser un instrumento solamente al servicio de la estrategia militar y pasaba a ser un servicio público, pero aquí en esos años no se utilizaba, no había llegado la tecnología moderna de la información.

Así como los periódicos dominicanos en el 1993 y 1994 no habían sido subido a la red, tampoco existía ni Hotmail ni Yahoo, tampoco google y su sistema de búsqueda, y como les cuento en las oficinas de CODETEL solamente existía el fax, que era lo más avanzado junto con el beeper.

El Fax sigue usándose, pero el beeper no, solamente queda el uso del nombre, ya que cuando una persona llama a otra y  no tiene minutos desde que escucha el timbre del celular de la persona a quien llama, cierra, y el que está del otro lado dice “Me están beepiando”, y que ahora a las “brugalitas” de ron les llaman “beepers”

Tanto la campaña de Leonel Fernández, en el 1996, como la de Danilo Medina, en el 2000, se hicieron con el mismo nivel de la comunicación con la que se hizo la de Juan Bosch en el 1994.

Cuando Daniel Toribio se incorporó a la campaña de Leonel Fernández en el 2004, le preguntaba al equipo de Prensa que cómo se traería la fotografía a la Capital, que persona, que corre camino lo haría.

Los miembros del equipo, entre ellos el fotógrafo Odalis Rosado, le contestaron que eso ya no era necesario, que ya las fotos se enviaban por internet, como la notas de prensas que no había que ir a faxiarlas a una oficina de CODETEL. El periodista no andaba con la Olivetti, sino con una laptop para hacer sus operaciones.

En 1993 y 1994, cuando entrábamos en el hotel donde dormiríamos, el ido a destiempo Cheché Luna nos preguntaba “Grullón cuál habitación vas a tomar”, para él, Cheché,  irse a una habitación al otro extremo, para que en las madrugadas no le despertara el teclado de la vieja máquina de escribir olivette con la cual se hacían las notas de Prensa en el PLD de Bosch. En el 2004 aquel sistema había quedado obsoleto.

Antes del internet, en los tiempos de Bosch, Balaguer y Peña Gómez, era cosa común convocar ruedas de prensas con los periodistas extranjeros asignados al país por las agencias internacionales de noticias, UPI, EFE, AP, Prensa Latina, entre otras.

En estos tiempos eso no es necesario, los periódicos dominicanos están en el Internet y todo lo que sucede en un país se sabe al instante en el plano internacional, por lo que las llamadas denuncias internacionales no tienen sentido.

Como no tiene sentido, que Hipólito Mejía esté enviando documento a organismos internacionales sobre un puesto fraude electoral que solamente está en su cabeza, olvidando que el exterior está informado como el que más cuando desea darle seguimiento a un hecho político en una nación determinado. De ahí la llamada “Primavera Árabe”.

Los organismos internacionales saben que en el país hubo unas elecciones competitivas y que ganó el que pueblo dominicano votó, que fue Danilo Medina.

Lo  que Hipólito Mejía dijo ayer, que sigue enviando documentos a organismos internacionales nos dice que el hombre no se ha percatado que las cosas han cambiado en comunicación, como no lo había notado Daniel Toribio cuando se integró a la campaña de Leonel Fernández en el 2004.

Por Rafael Grullón

 

grullon@digitalgroup.info

 

 

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