DANILO,ZORRILLA OZUNA Y LEONEL
En una reciente tertulia de amigos salió a relucir el tema del PRD– ¿cuándo no?óy   las preguntas se hicieron comunes… ¿Podrá esa gente solucionar sus diferencias internas? ¿Será ese partido capaz de rehabilitarse con posibilidad de ganar en el 16?
Parece difícil porque el daño ha sido irreversible…
No sólo porque las pasiones se han ido a los extremos sin dejar siquiera una brecha al entendimiento… Es mucho más que eso.
El gran problema del PRD es que toda su dirigencia se ha tendenciado. No hay nadie neutral, no hay espacio para un arbitraje imparcial.
Y los de afueraóincluso algunos a quienes se invoca hoy su mediaciónóhace rato fueron descalificados por uno y otro sector.
Empezando por el cardenal López Rodríguez, a quien Hipólito y su gente han enfrentado como si se tratara de su peor enemigo. Desde antes de salir del poder.
A monseñor Núñez Collado lo descalifica el otro sector por su innegables vínculos de amistad conMejía, una relación muy vieja, que se puso de manifiesto en la pasada campaña electoral.
O sea, no hay mediación libre de sospecha que en el corto plazo pueda zanjar diferencias tan profundas que separan a los dos grupos beligerantes en el PRD.
Agravios que trascienden incluso el plano político y se van a lo personal… A lo familiar, si se quiere.
Existe, no obstante, mucha hipocresía. Hay quienes llaman públicamente a un diálogo que no desean, y lucen abanderados de una negociación muchas veces denegada. Son maestros de la simulación y el engaño…
La parte institucional
Aunque el rubor hace mucho que desapareció de la cara del PRD,  hay  todavía quienes piensan en la posibilidad de una salida negociada a la crisis y plantean una fórmula intermedia entre lo institucional y la fuerza bruta.
La idea es que Vargas y Mejía se alejen ambos de la contienda y abran espacio a una fuerza intermedia… ¿Pero compuesta por quién?
La única opción fresca que se veía en el PRD la encarnaba Abinader… Pero se alió con Hipólito y sobresalió en el asalto a la Casa Nacional.
Lo viejo de ese partido anda abrazado a la causa de Mejíaóempezando por las figuras más añosas, algunos que están ahí desde los años de Miolán, Thelma Frías y Mon Castillo–, y a ellos se ven adheridos algunos jóvenes como Wellington Arnaud y David Collado.
Pero junto a Vargas están los dirigentes provinciales de la última generación y muy pocos de la vieja guardia.
¿Dos en uno…?
Si se compararan las imágenes cuando se agrupan para sus ruedas de prensa o en reuniones sectoriales, pudiera apreciarse que se trata de dos partidos distintos luchando por las mismas siglas y símbolos.
De un lado puede verse una generación política casi octogenaria atrapada en el esqueleto de un partido glorioso, tan viejo como ellos mismos… Con mentalidad confrontacional y el grito de tierra arrasada a flor de labios.
Y en el otro extremo el esfuerzo de un sector con un nuevo estilo de hacer política pero víctima de una opinión pública manipulada por grupos de poder rabiosamente opuestos al gobierno y en especial aLeonel Fernández.
El único problema ahora es que con el desgaste del PRD se puede perder el único equilibrio partidario que tiene la democracia dominicana… Y se acentúa, evidentemente,  un  fenómeno sobre el que he venido advirtiendo insistentemente en los últimos años:
Se resquebraja el sistema de partidos… Marchamos raudos hacia un proceso de “venezolanización” de la política dominicana.
¡Pero eso, necesariamente, no tiene que ser malo…!

Por Domingo.com/la Revista

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