El orgullo de los residentes en la segunda ciudad más importante es haber recibido en su centro histórico a presidentes, héroes nacionales e internacionales.

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Centro de Recreo. Encuentros con José Martí y Eugenio María de Hostos sobresalen en la historia de este espacio cultural.

English: Hostos and his students at the Teache...

 Hostos y sus discípulos de la Escuela Normal en 1880 (Photo credit: Wikipedia)

  • Centro de Recreo. Encuentros con José Martí y Eugenio María de Hostos sobresalen en la historia de este espacio cultural.
 Esteban Rosario 
La posible destrucción del Centro de Recreo y otras edificaciones de “la plaza de armas” de Santiago borrará la memoria histórica y cultural de 119 años. Eliminará la tradición cultural de una institución que ha recibido a presidentes, héroes nacionales e internacionales y organizó las más importantes actividades tradicionales santiagueras.

El Centro de Recreo ha sido receptor de personalidades internacionales y nacionales como José Martí, Padre de la Independencia de Cuba; el presidente Rafael Estrella Ureña, José María Cabral y Báez, Eugenio María de Hostos, y los presidentes Eladio Victoria, Rafael Leónidas Trujillo Molina, Donad Reid Cabral, Antonio Guzmán Fernández, Salvador Jorge Blanco y Joaquín Balaguer.

El Centro de Recreo fue fundado el 19 de agosto por los intelectuales y empresarios Enrique Deschamps, Julio Benedicto y Rafael Tavárez. La primera directiva estuvo integrada por Agustín Bonilla como presidente; Enrique Deschamps, secretario, Federico Frómeta, tesorero, y los vocales Julio E. Benedicto, Rafael Tavárez, Adriano Bordas y Alejando Penso.

Los suplentes eran José María Vila Morel, José C. Vega, Ulises Espaillat, Luis Ml. Morel, Andrés Fondeur y Guillermo Kninpping.

El 2 de marzo de 1901 “comenzó a la construcción del primer edificio para el Centro de Recreo”. El maestro constructor fue el señor Francisco Fernández (Paco) y el costo de la obra, sin los muebles, ascendió a RD$5,380.

El edificio fue inaugurado el 15 de agosto de 1902 con “un suntuoso baile” que encabezaron los integrantes de la directiva presidida por el licenciado José María Cabral y Báez y los demás miembros Salvador Cucurullo, Santiago Guzmán Espaillat, Eladio Victoria, Pedro María Archambault, Tácito Cordero y otros.

De acuerdo al historiador Pedro M. Hungría, el 15 de febrero de 1895, el poeta y Padre de La Patria de Cuba, José Martí, fue agasajado allí por empresarios e intelectuales santiagueros.

“Mientras se celebraba un espléndido baile de carnaval, el Centro de Recreo”, relata Hungría, “fue honrado con la visita del Apóstol de la Revolución Cubana, José Martí, a quien acompañaban Nicolás Ramírez, cubano que vivió mucho tiempo en Santiago, y Enrique Collazo, cubano también, compañero de Martí en su última gloriosa jornada. Sobre esta visita, recojemos lo que dice el apóstol en notas de su diario: ‘El 15 de febrero de 1895: me llevan, aún en traje de camino, al Centro de Recreo, a la sociedad de los jóvenes. Rogué que desistiesen de la fiesta pública y ceremoniosa charanga, con un vals del país, fácil y como un velado de piano”.

“En el Centro fue mucha y amable la conversación; de los libros nuevos del país, -del cuarto libre para leer, que quisiera yo que abriese la sociedad para los muchachos pobres-, de los maestros ambulantes, de los maestros de la gente del campo, que en un artículo ideé, hace muchos años, y puso por ley, con aplausos y arraigo, el gobierno dominicano, cuando José Joaquín Pérez, en la presidencia de Billini. Hablamos de la poquedad y renovación regional, del pensamiento español; de la belleza y fuerza de las obras locales; del libro en que se pudiera pintar las costumbres, y juntar las leyendas, de Santiago, trabajadora y épica. Hablamos de las casas nuevas de la ciudad, y de su construcción apropiada, de aire y luz”. Durante esa conversación surgió la estrofa de un verso que se popularizó en Santiago a finales del siglo XIX:

“Oigo este cantar”: “El soldado que no bebe Y no sabe enamorar, ¿Qué se puede esperar de él Si lo mandan avanzar?”

El maestro y educador antillano Eugenio María de Hostos visitó en 1903 el Centro de Recreo, donde recibió un homenaje por sus aportes a la educación dominicana y a la integración de América Latina. Hostos fue presentado por el joven intelectual Mario Fermín Cabral. Al lado de Hostos se sentaron el licenciado José María Cabral y Báez, Augusto Franco Bidó, Domingo Ferreras, Manuel Saleta Reina, Enrique Heisse y Agustín Bonilla.

Durante la velada, Fermín Cabral aseguró que “la presentación de Hostos en el Centro de Recreo fue “una verdadera fruición patriótica, luz, perfume y color”.

“El señor Hostos, señores”, afirmó Fermín Cabral, “es la cruz sagrada y redentora, a la cual está aferrada no sólo la juventud dominicana, sino la de todas las juventudes americanas de habla española, ansiosas de la cultura y sabiduría de que se ufanan las sociedades y los pueblos más avanzados de la tierra”.

Fermín Cabral aseguró que cuando Hostos proclamó que Santiago era “la provincia más provincia de todas las provincias de la República Dominicana”, “nos enardecimos de júbilo todos los ciudadanos de este lado de la Coordillera Central, considerando que el honor conferido nos colocaba como guardianes permanentes de la Bandera de Febrero rescatada de entre las llamas épicas del incendio de la urbe cibaeña”.

Hostos pronunció un discurso de una hora y luego se “retiró a su habitación accidental”en el Hotel Ayuso, ubicado en la calle del Sol, pero ni la prensa ni Pedro M. Hungría citan las palabras del maestro antillano.

Cuando los norteamericanos ocuparon el país en 1916, el Centro de Recreo cerró sus puertas durante un mes y aportó US$1,000 en un giro bancario para colaborar con la lucha contra invasión militar. Declaró luto y prohibió las fiestas, bailes y veladas para protestar por la ocupación.

El 14 de marzo de 1929, el presidente Horacio Vásquez concedió, mediante el decreto N8 1093, la incorporación al Centro de Recreo. El 16 de agosto de 1930 fue inaugurado el nuevo edificio del Centro de Recreo, actualmente en el parque Duarte de Santiago, por un valor de RD$72,616.93, cuya construcción y contrata estuvo a cargo del arquitecto puertorriqueño Pedro A. Castro y la supervisión de los ingenieros Luis Bogaert y Tácito Cordero.

Trujillo en el Centro de Recreo
El dictador Rafael Trujillo visitó varias veces el Centro de Recreo de Santiago. La primera visita se produjo el 5 de abril de 1931 y se organizó una recepción en la que pronunciaron discursos empresarios e intelectuales de la ciudad.

A las 10:00 p.m. se organizó una fiesta en honor a Trujilllo, al vicepresidente y a su comitiva. “Con motivo de su primera visita a la ciudad de Santiago en su alta investidura de Presidente de la República”, relata Hungría, “el Centro de Recreo abrió sus puertas para ofrecer un suntuoso baile de etiqueta en honor de S.E. el General Rafael L. Trujillo Molina… El discurso de bienvenida estuvo a cargo del presidente de la Junta Organizadora, señor Pedro M. Hungría, quien a nombre del Centro de Recreo produjo bellas y sentidas frases. El Honorable presidente Trujillo respondió a las palabras de la ofrenda, con un bellísimo discurso que mereció espontánea y calurosa ovación… El Jefe del Estado lo hizo con visibles muestras de entusiasmo, con esa facilidad de palabras que le es tan característica”.

El 13 de mayo de 1938, el Centro de Recreo ofreció “un suntuoso baile en honor del ilustre Jefe del Estado, Generalísimo  Trujillo Molina, quien estuvo acompañado de los doctores Jacinto B. Peynado y Manuel de Jesús Troncoso de la Concha, candidatos a la Presidencia y Vicepresidencia de la República, respectivamente, para el período 1938-1942”. Al otro día, Trujillo volvió al Centro de Recreo a la juramentación de la Reina de La Primavera, señorita Carmen Rosa Batlle.

El 26 de mayo de 1938, Trujillo asistió allí a una cena que organizó “un selecto grupo de empresarios e intelectuales de Santiago”: Anselmo Copello, José Augusto Vega Espaillat, Emilio Arturo Pérez, Enrique Morel, José y Marco Cabral, Ulises Bonelly, Pedro Patsxot, Esteban Piola y el senador Mario Fermín Cabral.

El 16 de julio de 1938, Trujillo asistió a un reconocimiento y una fiesta organizada por empresarios y políticos de Santiago por la inauguración del canal de Dicayagua. La fiesta terminó a las 6:30 a.m.

El 4 de abril de 1942, el dictador y su esposa María de Los Ángeles Martínez asistieron a “un grandioso baile”, organizado por el Centro de Recreo para celebrar el lanzamiento de la candidatura presidencial. “El Centro de Recreo, interpretando el sentimiento unánime de todos sus miembros, tuvo el honor de ofreceros este homenaje, para asociarse a la apoteósis que Santiago tributara en la gloriosa fecha del 30 de marzo, al Jefe Unico del pueblo dominicano, con motivo de haber aceptado su postulación como Candidato a la Primera Magistratura del Estado en los próximos comicios electorales”, afirmó Emilio A. Pérez, presidente del Centro de Recreo. El festival terminó a las 5: 30 a.m.

Por acuerdo unánime de la asamblea reunida el 9 de abril de 1942, el Centro estableció el 4 de abril como “Día de Trujillo en el Centro de Recreo y de la Liberación Financiera de este Centro, en homenaje de sincera gratitud a su benefactor de la Patria, Jefe Supremo, Creador de la Independencia Financiera de la República, quien en igual fecha, 4 de abril de 1942, donó generosamente al Centro el magnífico edificio que actualmente ocupa”. El 12 de septiembre de 1942, el Centro declaró miembro honorario a Ramfis Trujillo Martínez, quien participó en una fiesta para agradecerlo.

Por Domingo.com/la Revista

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