«En una democracia no debe haber más gobierno que el de las leyes; y los hombres, cualesquiera que sean sus posiciones, están llamados a ser sólo los ejecutores de esas leyes. Sin respeto al derecho ajeno no puede haber paz, y sin paz no puede haber bienestar para los millones de dominicanos que reclaman una vida mejor. No deseamos el poder para gobernar con amigos contra enemigos, sino para gobernar con dominicanos para el bien de los dominicanos. Un gobernante democrático debe tener los oídos abiertos para oír la verdad, ojos activos para ver lo mal hecho antes de que se realice, mente vigilante para que nada ponga en peligro la libertad de cada ciudadano, y un corazón libre de odios dedicado día y noche sólo al servicio del pueblo. La obra buena de los muertos, como su obra mala es propiedad de la historia; pero la obra buena del porvenir es el fruto de las buenas intenciones y de la capacidad para convertirlas en hechos. Nosotros tenemos que convertir en hechos nuestros buenos deseos. Los pueblos dignos, como los hombres con estatura moral, buscan dar, no recibir; buscan ayudar, no pedir ayuda. Así como nada se obtiene de un día para otro, nada se obtiene sin luchas. Debemos luchar y lucharemos contra los obstáculos que tiene la República en su camino» – Juan Bosch.

 

Por Domingo.com/la Revista

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