Ernesto Che Guevara

 María del Carmen Ramón
Un día como hoy,Ernesto Che Guevara, uno de los símbolos revolucionarios más reconocidos en todo el mundo, habría cumplido 85 años. A más de treinta años de su desaparición física, cuando miles de jóvenes llevan camisetas con su imagen y se identifican con la frase de Fidel “si a alguien deben parecerse nuestros niños es al Che”, resulta oportuno preguntarnos: ¿cómo están vivos en la Cuba actual su pensamiento económico, antiimperialista y humanista? ¿de qué manera contagiar a los jóvenes con su herejía y seguir siendo fieles a sus horas de desvelo?
Para dialogar sobre temas sustanciales de la vida y obra del Che, su trascendencia y repercusión, se reúnen importantes investigadores en el Coloquio Che Guevara en la hora actual, a 85 años de su natalicio. Cubahora conversó con María del Carmen Ariet, coordinadora científica del Centro de Estudios Che Guevara, quien comparte con ustedes sus visiones acerca de la vigencia del Che en la Cuba de hoy.
En momentos en los que nuestro modelo económico se encuentra en trasformación, ¿cómo leer al Che? ¿Cómo nos podría ayudar en el empeño de seguir manteniendo la justicia social propia de nuestra construcción socialista?
Esto es importante y es bueno que lo preguntes, porque hay una tendencia del antiguo modelo a insistir mucho en la economía, así surgió la corriente economicista. En el caso del Che, si lo miramos de esa manera, le faltamos al concepto integral que él tenía de esto. Para el Che la economía es una parte sustancial y muy importante, pero tiene que estar conjugada con otros elementos, porque para el Che todo es un sistema integral, donde lo económico, lo político, lo cultural, lo sociológico, lo histórico se condensan a través de elementos fundamentales, como el papel del hombre y la conciencia del individuo. Recuerda lo que él decía en El socialismo y el hombre en Cuba sobre convertir a Cuba en una gran escuela; porque sin educar al pueblo, sin una conciencia de actuar conscientemente en esa sociedad, haríamos mucho desde el punto de vista económico, pero no estaríamos potenciando la construcción socialista, ya que, como dijo el Che, “sin hombres socialistas, no se puede hacer el socialismo”.
La etapa de transición es la que marca la capacidad que puede tener el país, o no, para transitar por un camino verdadero del socialismo. Él explicó el socialismo en una fórmula muy breve: productividad más conciencia. Productividad, porque evidentemente el socialismo tiene que ser más eficiente; pero esa eficiencia, para que el pueblo tenga bienestar social, no se puede lograr por el camino que marcan los valores de la economía capitalista, sino que, además, tiene que sopesarse con la conciencia. Y ese papel de deber y sacrificio que tiene el hombre, en un momento que todavía no está viviendo en una sociedad desarrollada, es central.
No es por gusto que en el año 1965 se publicara El socialismo y el hombre en Cuba, para remarcar, una vez más, que el socialismo sin hombre consciente no es posible. Por lo tanto, la economía es importante, porque sin producción no se puede ser eficiente y no puede haber socialismo, pero ¿qué función? ¿Qué eficiencia y qué socialismo es el que queremos?, ¿el que se rige por las leyes del mercado? Para nosotros, en estos momentos, de lo que se trata es de preservar las ideas y la obra que la Revolución construyó en el camino del socialismo.
¿Cómo contagiar cada vez más a los jóvenes con la “herejía” del Che?
Yo pienso que esa es una enseñanza. Ustedes los jóvenes no tienen que ser diferentes, pues de por sí desbordan el carácter espontáneo. Yo creo que los debates actuales que están promoviendo los jóvenes, con relación a la participación, son la expresión de los nuevos tiempos. Si bien antes a veces se pensaba que si se hablaba mucho desde el punto de vista crítico estábamos socavando las bases de la Revolución y dando herramientas al enemigo para que penetrara por ahí, hoy los tiempos han cambiado. El enemigo sigue ahí, pero hay una obra consolidada, desde la que hay que partir con el respeto a la misma, porque lo que tenemos ahora es producto de ese sacrificio.
Nosotros no éramos mejores que ustedes, teníamos tantas virtudes como las que ustedes pueden tener. Es preciso analizar en qué punto estamos, para entender qué consideran bueno, malo, regular y qué queremos mantener, así es como vamos a solucionar los problemas.
El otro día leí en una serie de trabajos que se están discutiendo que uno de los problemas que confronta la sociedad cubana actual es que los jóvenes están desmotivados, porque no sienten que la sociedad les está entregando. Pensemos en determinados sectores y en cómo se desprenden del compromiso social y se quedan con sus acciones individuales, sin ver más allá.
Pienso que el Período Especial dañó una serie de valores que formaban parte de nuestro legado. Se han vivido tiempos muy difíciles, pero justamente ahí está el reto: mirar la acumulación positiva y creativa, y analizar hasta dónde los jóvenes ven posibles espacios como continuación o si queremos ir hacia atrás. Ahora hay una tendencia a interpretar el pasado como lo mejor, pero pensar bajo esa posición es errado, no solo desde el punto de vista ideológico, sino que es no reconocer el valor de la obra de todo un pueblo, porque la Revolución no se hace sola.
Dentro de las facetas del pensamiento y la obra del Che, ¿cuál es la más urgente de rescatar en este momento?
La ética, porque la ética no es abstracta, sino que camina por valores. Ahora se puso de moda el término valores, y no se trata de eso. Se trata de algo de lo que tú te tienes que alimentar para actuar, cuánto de conformidad hay, cómo yo me siento. Esto es importante y sería excelente participar en debates con la juventud, donde se oigan de mutuo acuerdo generaciones. Es un debate fuerte, pero tenemos que oírnos, porque antes de 1959 la decisión de los jóvenes fue luchar y derrocar a la dictadura, a partir de enfrentamientos y hasta de la muerte. Ya no es el caso, no hay que morirse, hay que luchar bajo las condiciones del momento por mantener una obra, y no hacerla retroceder. Los jóvenes están de acuerdo con la continuidad del socialismo.
¿Usted cree que haya muchos Che esparcidos por la Cuba de hoy?
¿Por qué no? El Che, ¿qué era? Una persona con grandes preocupaciones y una sensibilidad tremenda que surgió. No era un marxista, no era un humanista, no era un luchador, tenía una base de sensibilidad y conocimiento y todo lo demás llegó después.
Publicado por Cubahora

 

Por Domingo.com/la Revista

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