En esta oportunidad y dado que se están acelerando los naturales procesos de reposicionamiento interno, con la salida prematura de candidaturas presidenciales, cuando el gobierno del compañero Danilo Medina apenas arriba a su primer año de ejercicio, entiendo necesario compartir estas reflexiones, en razón del potencial resquebrajamiento del equilibrio y unidad monolítica del actual CP por las inusuales aspiraciones de varios de sus miembros, contrariando su incondicional adhesión, en su momento a Danilo Medina y en los últimos años a Leonel Fernández.

He entendido oportuno, por consiguiente, asumir y plantear públicamente nuestra decisión en la presente coyuntura, en la cual se precipitarán deliberaciones importantes, antes del 15 de diciembre, fecha en que se pretende cerrar el espacio reservado al VIII Congreso Norge Botello para decidir si vamos a una renovación total o cosmética de la organización fundada por Juan Bosch, hace precisamente 40 años.
Aspirar al Comité Político: para qué?
Melanio Paredes
Muchos compañeros y compañeras, en los encuentros y contactos fortuitos en las calles, oficinas o bien en el interín de los diálogos que sostengo con ellos, al final de unas conferencias sobre Educación y el futuro dominicano que he estado realizando en algunas provincias del país y en el exterior, me cuestionan, “¿Melanio…  tú vas a aspirar al Comité Político? Si aspiras votaría por ti…”, me dicen. Mi respuesta ha sido la misma en todos los casos, no lo he decidido aún, pues para mí lo más importante ahora es reencauzar el instrumento, institucionalizar al partido pues, en las condiciones actuales, ¿qué valor tendría ser miembro del Comité Central o Político?
Conozco de algunos compañeros que han estado muy activos buscando el favor de los miembros del Comité Central, que son los que eligen a los integrantes del Comité Político, órgano que ha devenido en “organismo cúpula” del PLD, arrebatándole tal condición estatutaria al propio Comité Central, quien lo designa, y al cual deben rendir cuentas de las actuaciones y responsabilidades ejecutivas, que les son delegadas. Respeto el legítimo interés de esos compañeros pero hasta el momento no he contactado, absolutamente a nadie con ese propósito, dedicando mis mayores esfuerzos, junto a otros compañeros, en restaurar la democracia y la debilitada institucionalidad partidaria.
En esta oportunidad y dado que se están acelerando los naturales procesos de reposicionamiento interno, con la salida  prematura de candidaturas  presidenciales, cuando el gobierno del compañero Danilo Medina apenas arriba a su primer año de ejercicio, entiendo necesario compartir estas reflexiones, en razón del potencial resquebrajamiento del equilibrio y unidad monolítica del actual CP por las inusuales aspiraciones de varios de sus miembros, contrariando su incondicional adhesión, en su momento a Danilo Medina y en los últimos años a Leonel Fernández.
He entendido oportuno, por consiguiente, asumir y plantear públicamente nuestra decisión en la presente coyuntura, en la cual se precipitarán deliberaciones importantes, antes del 15 de diciembre, fecha en que se pretende cerrar el espacio reservado al VIII Congreso Norge Botello para decidir si vamos a una renovación total o cosmética de la organización fundada por Juan Bosch, hace precisamente 40 años.
Si los organismos y delegados del VIII Congreso deciden mayoritariamente restaurar la vida institucional del Partido, valdría la pena, no solo aspirar, sino ser miembro del CP.
Si el VIII Congreso decide restablecer la autoridad al Comité Central como organismo superior después del Congreso, vale la pena ser miembro del CC y de su órgano ejecutivo el CP.
Si los delegados del VIII Congreso establecen que a las  posiciones dentro de la jerarquía orgánica se accede por la hoja de servicio al Partido y a la sociedad, por la meritocracia y no por otras razones, entonces aspiraría a ser miembro del Comité Político.
Si el Congreso establece sus reuniones ordinarias cada cuatro años, que no excede el período del mandato presidencial constitucional, para reafirmar o revocar en tiempo oportuno, el ejercicio de sus autoridades democráticamente electas, entonces sería digno y legítimo aspirar a ser integrante de cualquiera de los máximos organismos de dirección de la organización.
Si el Congreso reafirma nuestro compromiso con las mejores causas a favor de la mayoría del pueblo dominicano, alineando nuestro ejercicio político a los postulados de la Constitución del 2010 y nuestras ejecutorias como partido de gobierno al programa y metas contenidas en la Estrategia Nacional de Desarrollo, entonces valdría la pena poder contribuir, bajo la óptica boschista del servicio a los demás, desde cualquier instancia de Partido o de Gobierno.
Si el Comité Central establece en su reglamento como obligatorias e inaplazables sus reuniones ordinarias, en las cuales debe rendir cuentas el Comité Político, y que la elección de los integrantes de este último sea el resultado de la íntima convicción de cada uno de sus miembros y jamás por la imposición de los intereses grupales, entonces no me cabe dudas que al CP iría lo mejor de nuestra vasta cantera de dirigentes, quienes, no simplemente aspiren al privilegio de ser uno más de la elite, sino que aporten soluciones a los nuevos desafíos que conecten al Partido con las más sanas  expectativas y demandas de la sociedad.
Si cada miembro del CC renovado vota reglamentariamente una sola vez, y por uno solo de los candidatos al CP, no al mismo tiempo por varios integrantes de ternas o planchas de los grupos, entonces tengo la seguridad de que esta vez no se bloquearía nuestra entrada a ese importante organismo.
En tales condiciones aspiro a ser miembro  del CP y desde ese órgano convertirme en interlocutor de la gran legión de compañeros y compañeras que aspiran a que la organización reafirme su condición de Partido de organismos y no de personalidades, que abogan por el empoderamiento de la mujer y una mayor participación de la juventud a todos los niveles que esperan de su dirección, la renovación periódica del mandato, la rendición de cuentas, la transparencia y la plena democracia interna; en fin, convertirme en fiel intérprete de todos los y las peledeístas que propugnamos por la restauración de nuestros principios fundacionales de irrenunciable compromiso con el ideal trinitario, que apuesta  a convertirnos en una nación de ciudadanos con iguales oportunidades para su plena realización social e individual.
TOMADO DEL LISTIN DIARIO

Por Domingo.com/la Revista

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