Domingo Nuñez Polanco
Algunos hermanos, amigos y compañeros no se han dado cuenta todavía de que el PCR no es el PRD ni el PLD. No puede serlo. En un partido populista, cabe todo el mundo sin hacer definiciones ideológicas, y el PCR no puede ser eso. El PCR tiene que ser un partido con definiciones claras de lo que es el militante y simpatizante. Lo primero que se requiere para ser militante de un partido es aceptar y defender su posición ideológica sin un titubeo; no todo el mundo está dispuesto, ni tiene las condiciones que se necesitan para sacrificar tiempo y energía en servicio del Partido, y el que no se sienta dispuesto a hacer eso no puede ser militante en el PCR, puede ser simpatizante, que de por si en nuestro partido adquiere categoría estatutaria, con deberes y derechos definidos.
 En el PRD, por ejemplo, no hay diferencia entre militante y simpatizantes, pero en el PCR debe haberla.
 Al formar un comités CR9  con la gente que dice que simpatiza con nosotros, esa gente tiene que demostrar que es verdad que simpatiza y quiere formar parte del PCR; y luego  en el  CR9 tiene que demostrar condiciones de interés partidario para pasar entonces a niveles de militante; incluso de líderes del partido  en su entorno, ya sea en el propio CR9, en el bloque o en la dirección municipal o provincial, incluso hasta llegar a la dirección nacional.
 Es bueno aclarar que no estamos poniéndole obstáculo a nadie; lo que estamos haciendo es estableciendo las condiciones indispensables y necesarias para mantener en el Partido una calidad determinada. Más que cantidad necesitamos calidad, y nos  referimos a calidad política. Los miembros del PCR deben tener la calidad política que hace falta para dirigir a este pueblo en la lucha por una sociedad donde los dominicanos podamos vivir y morir con dignidad.
 Decía el Profesor Juan Bosch con respecto a la calidad política: “(…) esa calidad no la tiene todo el mundo ni aquí ni en ninguna parte; la tiene siempre una minoría de hombres y mujeres que traen a la vida condiciones para dirigir y voluntad de servir al pueblo y después mejoran esas condiciones mediante el estudio y la práctica diaria”. Termina el Profesor diciendo:” Hay gente que se asombra cuando me oye decir esto que acabo de decirte porque sucede que para algunas personas  hablar de un partido minoritario es como hablar de una herejía, pero se trata de una confusión. Los partidos no tienen que ser mayoritarios. Lo que tiene que tener un partido político no es una mayoría de miembros sino una gran autoridad moral sobre el pueblo. El partido puede ser chiquito y sin embargo tener el respaldo del pueblo o de aquella parte del pueblo que tiene poder para hacer cosas. La importancia de un partido no está en el número de sus miembros.  (…) no necesitamos cientos de miles de miembros sino capacidad política y mucha capacidad de sacrificio”. (Juan Bosch)
 Nosotros en el PCR tenemos por delante una tarea muy difícil, que es la de acostumbrarnos a pensar de manera diferente a como pensábamos en el PRD, PLD, PRSC u otra organización política. Ahora  habrá  una disciplina, hay entusiasmo, espíritu militante, pero eso no basta. “La disciplina sola no forma la sustancia de un partido. Hay que tener disciplina, sin embargo esa disciplina debe ser el resultado de una conciencia política desarrollada, y para que haya verdadero desarrollo político debe haber, entre otras cosas, una comunicación franca y clara entre todos los miembros del Partido; que todos acepten los acuerdos por convicción, no por disciplina nada más, y para que todos queden convencidos se necesita que comprendan por qué se han tomado los acuerdos, y para que comprendan eso hay que mantener funcionando una buena comunicación entre todos”. (JB)
 A estas alturas del desarrollo de estas ideas se hace necesario definir la figura del militante político.
¿Qué es la militancia política?
La militancia o membresía  es la afiliación organizacional de un individuo hacia un partido político, ese individuo asume ciertas obligaciones y privilegios; expresa su voluntad de integrarse al partido, comprometiéndose con sus documentos básicos, sus lineamientos programáticos, estratégicos y doctrinarios.
La forma en que los partidos políticos organizan y administran la militancia varia significativamente en función de la trayectoria política del partido en cuestión. (Partidos de Cuadros y de masas)
Los partidos políticos tradicionales privilegian el reclutamiento de militantes  ofertando incentivos materiales, en forma de prácticas clientelares, y dejando en segundo plano los incentivos solidarios, las ideas y valores como la ideología o los principios programáticos.
No todos los miembros asumen el mismo compromiso con el partido.
Diferentes tipos de activistas:
A). Miembros.
Hace vida partidaria en la estructura interna del partido; al afiliarse, adopta su vínculo activo, ideológico y programático, comprometiéndose a cumplir con los documentos básicos de la organización.
Los miembros del Partido Cívico Renovador  tienen los derechos siguientes:
I. Hacer de la carrera partidista un espacio para su desarrollo político, en base al registro de las  tareas partidarias, ya sea vía los CR9, Bloques, direcciones municipales y provinciales u otras instancias.
II. Acceder a puestos de elección popular, previo cumplimiento de las disposiciones legales y estatutarias.
III. Acceder a puestos de dirigencia del Partido, previo cumplimiento de las disposiciones legales y estatutarias.
IV. Votar y participar en procesos internos para elegir dirigentes y postular candidatos, de acuerdo al ámbito que les corresponda y a los procedimientos establecidos en los términos de los Estatutos y reglamentos de la convocatoria respectiva;
V. Recibir capacitación política y formación ideológica.
VI. Presentar iniciativas, proyectos, programas y propuestas sobre los fines y actividades del Partido.
VII. Interponer ante el órgano competente, como complemento al derecho de audiencia, los  recursos contra las sanciones que les sean impuestas.
VIII. Solicitar a las Comisiones de Justicia Partidaria investigar las presuntas violaciones a los Documentos Básicos.
B). El militante o  comprometido
El constructor y soporte del partido, quien tiende a ser más intenso en sus tareas asignadas y se avoca hacer vida y carrera partidaria en las estructuras internas creando un espacio para su desarrollo político, en base al registro de las tareas asignadas; asume responsabilidades y compromisos en sumo grado en  las actividades internas y externas del partido en cualquier circunstancia. En los partidos doctrinarios recibe capacitación política y formación ideológica; tienen por igual la prerrogativa de presentar iniciativas, proyectos, programas y propuestas sobre los fines y actividades del Partido  y participar en las deliberaciones de los órganos encargados de resolverlos como también llegar a ocupar posiciones dirigenciales en los distintos niveles dentro del partido.
Los militantes del Partido tienen las obligaciones siguientes:
I. Conocer, acatar y promover los Documentos Básicos del Partido.
II. Apoyar las labores políticas y electorales del Partido en la sección electoral que corresponda a su domicilio o  alguna demarcación asignada.
III. Mantener una conducta de honorabilidad y vocación de y contribuir a dignificar la imagen del Partido.
IV. Fungir como representantes o delegado de mesa u otra función similar cuando el Partido lo designe para esas funciones; y participar en los procesos internos para elección de dirigentes y postulación de  candidatos, en los términos y procedimientos establecidos en los  Estatutos y Reglamentos  respectivos.
Los militantes  del Partido tienen, además las obligaciones siguientes:
I. Mantener vínculos activos y permanentes con las estructuras partidarias, a fin de apoyar el desarrollo y cumplimiento de sus tareas y objetivos, aportar su experiencia y colaborar en las actividades de Partido cuando así se requiera.
II. Ratificar públicamente su militancia y compromiso partidista y mantener en sus acciones el beneficio general de la comunidad.
III. Promover la defensa de los intereses del Partido en el desarrollo de los procesos electorales en que participen.
IV. Promover y difundir los Documentos Básicos en sus comunidades.
V. En el caso de los servidores de la administración pública, mandos medios y superiores, y de elección popular, además de las anteriores obligaciones, tendrán la siguiente:
a)    Cubrir sus cuotas puntualmente en los términos que determine el Reglamento del “Sistema Nacional de Cuotas” (Aportar mensualmente  un % de sus sueldos)
C). Simpatizante:
El que se afilia por simpatía atraído por la ideología, líneas programáticas, por la visión de futuro  del partido y sus líderes. Pero no se involucra de ninguna forma en las actividades partidarias internas, salvo en situaciones muy especiales. El simpatizante  apoya al partido ocasionalmente, el cual, por lo regular es el tipo de activista  que defiende al partido tomando una postura a su favor frente a vecinos, amigos y compañeros de trabajo, particularmente en tiempos electorales; el simpatizante no significa que no esté empadronado, si estará empadronado y categorizado como “simpatizante” y además   el coordinador del comando electoral de la mesa que corresponde al referido simpatizante le dará seguimiento y coordinara las tareas electorales que pueda ir realizando en lo que llegan los momentos de mayor activismo proselitista.(en la reformulación de los estatutos, sus deberes y derechos  se ampliaran detalles)
De los Mecanismos de Afiliación.
 Podrán afiliarse al Partido cívico Renovador  los ciudadanos dominicanos, hombres y mujeres, que libre e individualmente, y en los términos de la Constitución Política del Estado Dominicano, la legislación electoral vigente y los Estatutos del partido, expresen su voluntad de integrarse al PCR, comprometiéndose con su línea programática, organizativa y doctrinaria.
La afiliación al Partido se hará ante la sección en cuya demarcación se encuentre el domicilio del solicitante o ante el comité municipal o instancia correspondientes, quienes notificarán al órgano partidista superior para que se incluya en el  Registro Partidario, refiriendo al muevo afiliado a la instancia partidista correspondiente a su  domicilio, como ámbito para el desarrollo de sus actividades políticas y electorales. Este mecanismo de afiliación y empadronamiento (registro por categoría) es válido, tanto para nuevos miembros, miembros especiales, simpatizantes, amigos y colaboradores. Una vez afiliado, el Partido otorgará al ciudadano la credencial y documento que acredite su  calidad de miembro u otra categoría. Para los fines de lugar  la dirigencia del Partido, en todos sus niveles, mantendrá programas permanentes de afiliación  y credencialización (Carnetización).
 El militante   en el marco de las ciencias políticas modernas.
La figura del militante político surge durante la Revolución Francesa, que inaugura la participación de las masas en la vida política y de estratos medios de la población hasta entonces excluidos. Las masas participan como tales en los acontecimientos políticos, pero como en toda revolución, son las minorías organizadas y disciplinadas las que las dirigen.  Es precisamente la existencia de esas minorías, no pertenecientes a las masas, la que define la ciencia política moderna como militante político.
El  militante político que está forjando el PCR.
La repuesta dialéctica a ese derrotero de los políticos y partidos tradicionales es el nuevo militante político con visión de patria y humanidad  que está formando el PCR como nuevos actores del activismo político nacional. Un militante en constante proceso de humanización,  transformándolo  en un mejor padre, mejor hombre de su mujer, mejor amigo de sus amigos y  que habita este mundo para luchar junto a los demás en procura de la  justicia social.
Un militante del PCR tiene que ser el vínculo entre las clases dirigentes y la sociedad, es la voz de los sin voz y como tal es el generador de una demanda social organizada.
Lectura al margen:
1.    La militancia y los incentivos.
2.    Los sentimientos y la razón en las simpatías políticas
3.     “Dejar hacer, dejar pasar”
La militancia y los incentivos:
Los creyentes y los arribistas.
Los simpatizantes entran en la categoría de los creyentes, les importa la ideología, los principios, la línea programática, los estatutos, es decir, sigue los lineamientos del partido por convicción, pero no tienen mucho interés en involucrarse en las tareas internas partidarias del partido.
En cambio, los arribistas se integran a los partidos porque esperan una remuneración, un cargo, una oportunidad de ascenso social y en tal propósito harán lo posible por involucrarse en la vida partidista; en este caso se trata de (Interés personal)   Los arribistas se alejarán del partido si éste tiene retrocesos electorales o si son marginados de los cargos y candidaturas. Estos piden y nunca están conformes, desafían el liderazgo y la conducción.
Los partidos necesitan «creyentes» (miembros especiales o simpatizantes) para construir una base social que les dé sustento electoral. El problema de este grupo es que su lealtad al partido no implica un compromiso definido con las actividades y las estructuras  internas partidarias.
 2.    Los sentimientos y la razón en las simpatías políticas.
Los hemisferios cerebrales del ser humano son dos. En su evolución, en el transcurso del tiempo, el hombre en un hemisferio ha acumulado los sentimientos y en el otro lo razonable.
Una persona puede pertenecer o seguir en un partido político en base a factores que tienen que ver con lo razonable o con los sentimientos.
 Un niño que crezca viendo a su padre o a su madre exhibiendo los símbolos de un partido, de forma natural, puede terminar asumiendo ese partido, no en el plano de la razón, sino en el plano de los sentimientos. Pero a esto se agrega los símbolos de los partidos, desde el color hasta la bandera, que son asumidos sentimentalmente.
Cuando una persona asume un partido por sus principios, por sus planteamientos, por su actitud ante la sociedad, actúa  la razón.
Dentro de lo razonable, entran también los intereses. El que apoya un partido por que la ha dado una contrata  en el Estado o tiene grandes negocios con el gobierno, le sobran razones para apoyar un partido.
Es fácil identificar a una persona y darse cuenta si apoya o es de un partido a partir de los sentamientos  o la razón.
Ahora bien, como aspectos determinantes para el comportamiento político, el caso de los sentimientos es una especie de variable independiente.
 El que está en un partido político por intereses concretos, y esos  interese dejan de ser representados por ese partido, fácilmente pasa a otra parcela sin que tenga que mediar un proceso largo. Sin embargo, cuando una persona se encuentra adherida a un partido en base a los sentimientos, las cosas se tornan diferentes. Como por ejemplo, tenemos por cientos de miles los casos: el de una gran parte de dominicanos que se encuentran dependiendo de un partido, que no representa sus interés.
3.    “Dejar hacer, dejar pasar”
Los partidos políticos se encuentran en franca transformación y acomodamiento a las exigencias del mercado. Esto produce en el liderazgo de los partidos tradicionales una especie de “dejar hacer, dejar pasar”. Pero hay algo cierto, el show  mediático entretiene pero no convence a las exigencias sociales. Todo esto se traduce en el buen sentido de la palabra, que la parte humana, solidaria de la función política, el bien común y otros valores van perdiendo significado ante la práctica del “sálvese quien pueda”.
Los males sociales tienen nombre: desocupación, alto costo de la vida e inseguridad entre  otros problemas. Frente a estas frustraciones la gente ya no ve los partidos políticos como útiles y necesarios. La principal responsabilidad recae en una clase política desprestigiada. Son pocos y puntuales los políticos que pueden ofrecer la imagen que requiere el pueblo. Estos terminan en la generalización como auténticos farsantes, no por sus dichos sino, por sus hechos.

Por Domingo.com/la Revista

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