Bosch refiere: “El Dr. Henríquez se presentó en la Biblioteca Carnegie, donde yo trabajaba en la transcripción de todo lo que había escrito Eugenio María de Hostos. Lo que el Dr. Henríquez fue a tratarme, o mejor sería decir, a proponerme, fue que yo debía dedicarme a la creación de un partido político cuya finalidad sería liberar a la República Dominicana de la dictadura trujillista. Ese partido, explicó, se llamaría Revolucionario Dominicano…  (…) Yo no quería ser político. Para mí la política era lo que me había llevado a abandonar mi país”. 

Por Domingo Nunez Polanco

Juan Bosch: Del exilio a la presidencia 

El niño que a temprana edad escribía cuadernillos de cuentos infantiles no había cumplido aun los nueve años. Hijo de José Bosch Subirats español de ascendencia catalana y la puertorriqueña de ascendencia española Ángela Gaviño Costales. El Infante Juan Emilio Bosch y Gaviño había nacido el 30 de junio de 1909 en Rio Verde, comunidad de la Vega. Vivió los primeros años de su infancia en su natal comunidad rural Río Verde, donde comenzó sus estudios de primaria; los estudios secundarios los hizo en el colegio San Sebastián de La Vega, llegando sólo hasta el tercer nivel del bachillerato.

Juan Emilio, siempre bien vestido, mantenía su frágil cuerpo firme, con las manos cruzadas en la espalda; su rostro era delgado, el mentón alargado, el pelo castaño muy corto, la mirada gris. Con actitud, siempre, escudriñadora, era testarudo, pero tenía buena cabeza y una voluntad indómita. Esperaba siempre acompañar a su padre a las tertulias de don Federico García Godoy “Recuerdo las tertulias de don Federico en el parque de la Vega, en un banco que daba a la iglesia. A esas tertulias asistía el señor Gasso, que era profesor de la normal, don Carlos María Sánchez, Jaime Suro (…). Mi padre iba algunas veces a ellas y me llevaba, y aunque yo era muy muchacho y ponía a veces la atención en cosas que no eran de la tertulia, también ponía mi parte de atención en la tertulia, especialmente cuando hablaba don Federico, que siempre contaba cosas interesantes y lo hacía  con un lenguaje muy moderado y con unas expresiones dulces, afables”. (Juan Bosch, Prologo, el Derrumbe, Federico García Godoy, 2010)

Desde muy temprana edad, el jovencito Juan  Emilio Bosch leía todo lo que llegaba a sus manos  “(…) me gustaba leer y leía de todo. (…) y compraba mucho los llamados cuentos de Calleja, que eran unos cuentos para niños ilustrados que publicaba en España una editorial de nombre Calleja. Tal vez eso influyo para que al fin me dedicara a escribir cuentos (…). Lo que sí recuerdo es que cuando tenía unos ocho años hacia un periodiquito llamado El Infante que yo mismo escribía a maquinilla y lo vendía en la escuela, y recuerdo también que hice un librito de cuentos, también escrito en maquinilla e ilustrado con dibujos míos encuadernado por mí,  porque en la escuela nos enseñaban oficios, y yo escogí dos: la talla en madera y la encuadernación”.

En la mocedad de su juventud Juan Emilio hizo y vivió una vida propia de  ambiente de un hogar del tipo de familia típicamente pequeño burguesa “(…) en carnaval hacíamos mascaras y en cuaresma chichiguas y pájaros, que vendíamos para ayudar en la casa, y cuando se presento la crisis de 1921, que hizo quebrar casi todas las casas de comercio (…), papa nos dijo que sembráramos hortalizas y papas y batatas en un solar que él había comprado al lado de la casa de Villa Carolina donde vivíamos.  (…) y lo sembrábamos hasta de lechugas, rábanos, ajíes, y hasta de chicharos y guandules. Vendiendo esas cosas a las mujeres del mercado. Sacábamos bastante para el diario de la familia, que por aquellos años era de dos pesos”.  (…) Pepito pasó aprender mecánica en un taller que había no lejos de casa. Yo estaba vendiendo plátano en el mercado de la capital, (…). Pero tanto Pepito como yo tuvimos que dejar los estudios temprano”. (Lil Despradel, “Encuentro con Juan Bosch en busca del tiempo perdido”, entrevista)

Inclinación por la literatura 

La cultura de su abuelo, Juan Gaviño, así como el amor a los buenos libros y a la sensibilidad social de su padre, José Bosch Subirats,  determinaron luego su inclinación por la literatura.  Se le hablaba de la intervención militar norteamericana a su país en 1916 y de los acontecimientos políticos internacionales. Ese marco familiar le llevo a manifestar su inquietud de escritor desde muy temprano. Esa inquietud artística se manifestó, primero, a través de la escultura, y luego del cuento y la poesía. La madurez intelectual de Bosch era tal que ya en 1929, en su artículo, “los dos camino de la hora”, anunciaba una dictadura en la República Dominicana. (1) (buscar el articulo para el apéndice)

En 1924 se traslada a Santo Domingo, donde trabajó en varias tiendas comerciales.  “Lo que sé es que después vine a trabajar a la capital, en la Casa Lavandero, (…). Hacia tareas de oficina, de aduana, y mi jefe inmediato (…) Ernesto Vitienes. Después pase a trabajar en casa de Ramón Corripio. (…) con lo que había aprendido en el comercio de papa y lo que me enseño Ernesto Vitienes llegue a conocer todo lo que había que saber sobre la materia comercial, y alguna otra gente se dio cuenta de eso porque se me hicieron ofertas para que trabajara en otros lugares, y al fin me decidí por Font Gamundi y Cía.” 


Más tarde, el joven Juan Emilio, en 1929 viajó a España, Venezuela y algunas islas del Caribe. “(…) en 1929, me fui a España, Barcelona, donde me quede a vivir. La vida era difícil en España. A fines de octubre comenzó la gran crisis económica que iba a tener efectos terribles en los países capitalistas y yo buscaba trabajo y no hallaba plaza. Hice varias cosas, entre ellas vender un licor que fabricaban unos venezolanos, pero el negocio fracaso” (JB)


Después de un largo y fatigado periplo por varios países, más bien de aventura y aprendizaje, regresa a República Dominicana en 1931. A su regreso de Barcelona y Venezuela, Rafael Trujillo hacia poco había tomado posesión como Presidente de la República. Es en esa época que se inicia realmente su carrera de escritor. Para 1933 publicó su primer libro de cuentos, “Camino Real”, y más adelante “La mujer”. Bosch creaba y editaba la sección literaria del periódico Listín Diario, convirtiéndose en crítico y ensayista. En 1933, Bosch junto a varios escritores destacados de la época forman el grupo conocido como La Cueva.  Publica cuentos y poemas en los principales periódicos del país. Su nombre comienza hacerse un lugar en los medios literarios e intelectuales de la República Dominicana. Durante los primeros meses de 1935 es nombrado en la Dirección General de Estadísticas. Organiza, bajo la dirección de Mario Fermín Cabral el Censo Nacional de la República Dominicana de ese año. En 1936 publica la novela “La Mañosa”, sobre las guerras civiles del siglo XIX, la cual fue muy bien valorada por los críticos.


Rumbo al exilio

Bosch fue encarcelado por sus ideas propias de un intelectual comprometido, siendo liberado después de varios meses. En 1938, el joven escritor Juan Bosch se entera que el tirano lo quería comprar con un puesto en el Congreso y como de todas maneras no lo iba aceptar, Bosch decide salir del país.  Juan Emilio  Bosch, no tenía la menor duda de que el viaje que emprendía al exterior iba para largo rato.

El 15 de diciembre 1938 Había tenido que morderse los labios y aguantarse las lágrimas cuando medio se despedía de su madre y de sus parientes. Juan Bosch de 27 años, lo acompañaban su esposa y su hijo Patricio. Ya en el barco, navegando hacia la Isla del Encanto, veía desvanecerse el terruño de su media Isla; pero, aun después de haber desaparecido la Isla, respiraba todavía el aroma de su tierra, de su patria. Las fragancias de los pinos y de las amapolas, todo ese mundo infantil  quedaba confinado lejos, como un secreto intimo. El cielo estaba gris y llovía  de manera intermitente.

Para esos años a su llegada a Puerto Rico, Bosch refiere: “El Dr. Henríquez se presentó en la Biblioteca Carnegie, donde yo trabajaba en la transcripción de todo lo que había escrito Eugenio María de Hostos. Lo que el Dr. Henríquez fue a tratarme, o mejor sería decir, a proponerme, fue que yo debía dedicarme a la creación de un partido político cuya finalidad sería liberar a la República Dominicana de la dictadura trujillista. Ese partido, explicó, se llamaría Revolucionario Dominicano…  (…) Yo no quería ser político. Para mí la política era lo que me había llevado a abandonar mi país”. (PLD: Un Partido nuevo en América)

El exilio abre nuevos horizontes  a Juan Bosch. Durante casi un año dirige la edición de las obras completas de Eugenio María de Hostos y publica en Alma Latina de Puerto Rico y Carteles de Cuba. “El campesino dominicano de esos años repetía con frecuencia un refrán: Una cosa piensa el burro y otra el que lo está aparejando, y el que aparejaba al burro de la historia dominicana tenía planes diferentes a los míos; tan diferentes que de buenas a primeras Adolfo de Hostos, hijo de Eugenio María de Hostos, entró en el salón de la Biblioteca Carnegie, donde bajo mi dirección dos mecanógrafas copiaban los trabajos de Hostos, y me dijo: “Prepárese para ir a Cuba a dirigir la edición de las obras completas”.  (Juan Bosch)

De su trabajo en la Biblioteca Carnegie en la edición de las obras completas de Eugenio María de Hostos  Bosch refiere:  “El hecho más importante de mi vida hasta poco antes de cumplir 29 años fue mi encuentro con Eugenio María de Hostos, que tenía entonces casi 35 años de muerto. El encuentro se debía al azar; pues, buscando trabajo, lo halle como supervisor del traslado a maquinilla de todos los originales de aquel maestro de excepción… (…) Eugenio María de Hostos, que llevaba 35 años sepultado en la tierra dominicana, apareció vivo ante mí a través de su obra, de sus cartas, de papeles, que iban revelándome día tras día su intimidad; de manera que tuve la fortuna de vivir en la entraña misma de uno de los grandes de América, de ver cómo funcionaba su alma, de conocer –en sus matices más personales- el origen y el desarrollo de sus sentimientos. Hasta ese momento, yo había vivido con una carga agobiante de deseo de ser útil a mi pueblo y a cualquier pueblo, sobre todo si era Latinoamericano; pero, para ser útil a un pueblo, hay que tener condiciones especiales. ¿Y cómo podía saber yo cuales condiciones eran esas, y como se las formaba uno mismo sino las había traído al mundo, y como las usaba si las había traído? La repuesta a todas esas preguntas, que a menudo me ahogaban en un mar de angustia, me la dio Eugenio María de Hostos, 35 años después de haber muerto. (…) la lectura de los originales de Eugenio María de Hostos me permitió conocer que fuerza mueven, y como la mueven, el alma de un hombre consagrado al servicio de los demás”, (Juan Bosch, Hostos el sembrador)

El 30 de abril,  Bosch abandona la tierra de Eugenio María de Hostos. Se dirige hacia la patria de José Martí. De su llegada a la perla de las Antillas, Juan Bosch dice: ”En la vida de algunos seres humanos se dan hechos que parecen fortuitos y no lo son, pero es al cabo de algún tiempo cuando los protagonistas de esos hechos advierten que no fueron casuales. Por ejemplo, un año antes de mí llegada a La Habana rodeado de varios bultos en los que iban las copias mecanográficas de todo lo que Eugenio María de Hostos había escrito —al menos, todo lo que se había reunido hasta el año 1937— yo no conocía al Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez y ni siquiera tenía noticias de su existencia; y sin embargo cuando descendí la escalera del vapor Iroquois para llegar al muelle junto al cual había atracado el buque de ese nombre, allí estaba él esperándome, y mientras aguardábamos la bajada del equipaje el Dr. Henríquez me dijo que había contratado para mi uso, en una pensión, una habitación con baño y servicio sanitario, que en el alquiler estaba incluida la comida y que la casa donde se hallaba la pensión estaba cerca de la suya; que él me acompañaría en el viaje del muelle a esa casa y me visitaría al día siguiente para llevarme al lugar donde él vivía, al cual iríamos a pie porque la distancia entre las dos casas era corta, y en efecto, así era, y por ser así al segundo día de mi llegada a La Habana estaba yo en los altos de una casa de piedra situada frente al mar, en el paseo llamado Malecón. Delante de mí, separado de él por un escritorio, el Dr. Enrique Cotubanamá Henríquez leía unos papeles en los cuales se describía lo que sería el Partido Revolucionario Dominicano, incluyendo un esbozo de sus futuros estatutos, y con esa lectura comenzaba una etapa nueva en mi vida, la del aprendiz de la teoría y la actividad política” (Juan Bosch)  

Bosch camina por la habana Cuba, mientras devora la ciudad con la avidez de su mirada. Su aspecto es triste, sombrío y severo. Pero en su fuero interno, vibra como una cuerda tensa. Mientras pasea, recuerda el cielo de su natal Rio Verde, los paisajes, la belleza de sus montes y valles, los amigos, su familia.

Para  julio de 1939, Juan Bosch con otros exiliados políticos, fundó el Partido Revolucionario Dominicano, el cual se destacó por ser el organismo más activo contra Trujillo fuera de la República Dominicana. Juan Bosch en su tiempo libre lo dedicaba  principalmente a buscar dominicanos anti trujillistas. En realidad, el exilio de Bosch comienza con su llegada a la Habana y la fundación del Partido Revolucionario Dominicano. La actividad política iba a comenzar a desplazar lentamente a la literatura.  En la Habana su vida se transformo.

En 1943, luego de haberse divorciado de Isabel García Aguiar, se caso con Carmen Quidiello. En pocos años se convirtió en un personaje de actualidad en los medios políticos e intelectuales habaneros. En los años transcurridos entre 1940 y 1945, Juan Bosch se destacó como uno de los más notables escritores de cuentos de la región y laboró activamente en la formación de un frente antitrujillista encabezado por el Partido Revolucionario Dominicano.

Bosch fue uno de los principales organizadores de la conspiración militar de 1947 de Cayo Confites que desembarco en la costa norte de la República Dominicana, para derrocar la dictadura de Trujillo. Sin embargo, la expedición fracasó, y Bosch, de Cuba, huyó a Venezuela, continuando su campaña contra Trujillo. En Cuba, a donde regresó por exigencia de sus amigos en el Partido Revolucionario Auténtico, desempeñó un papel notorio en la vida política de La Habana, siendo reconocido como promotor de la legislación social y autor del discurso pronunciado por el presidente Carlos Prío Socarrás, cuando el cuerpo de José Martí fue trasladado a Santiago de Cuba. Al mismo tiempo, su carrera literaria fue ascendente, obteniendo importantes reconocimientos como el Premio Hernández Catá en La Habana, el cual se le otorgaba a los cuentos escritos por autores de América Latina. Sus obras tenían un hondo contenido social, entre ellas “La Noche Buena de Encarnación Mendoza”, “Luis Pie”, “Los Maestros” y “El indio Manuel Sicuri”, todas ellas descritas por la crítica como obras maestras del género.

En 1950 Bosch es ya una figura de dimensión latinoamericana. Había sido consejero del Presidente cubano Carlos Prio Socarras,  se había relacionado con los Presidentes Betancour, Gallegos, Figueres, Arévalo…

De exilio en exilio: Peregrinaje por Centro y Sur América 

La presión de Trujillo al gobierno de facto de Fulgencio Batista en cuba le obligó a refugiarse en Costa Rica. Por presiones de Zomoza, dictador de Nicaragua y amigo de su homologo dominicano, se vio obligado a salir de Costa Rica y refugiarse primero en Bolivia y luego en Chile.

En 1947 estando Bosch en el exilio, específicamente en una visita a México, iba ser víctima de un atentado ordenado por Trujillo. El atentado fue malogrado por su futuro potencial rival político Joaquín Balaguer, quien mientras se desempeñaba como embajador en México, advirtió a las autoridades de dicho país dándoles detalles del plan del tirano.

Fin de un  largo exilio

En 1959, se llevó a cabo la Revolución Cubana, dirigida por Fidel Castro que motorizó un reordenamiento político, económico y social en los países del Caribe. Bosch, con instinto certero, percibió el proceso histórico que se había iniciado, y escribió una carta a Trujillo, el 27 de febrero 1961. Le dijo a Trujillo que su papel político, en términos históricos, había concluido en la República Dominicana.

Después de 24 años en el exilio, Juan Bosch regresó a su país luego que   Trujillo fuera asesinado el 30 de mayo de 1961. Su presencia en la vida política nacional, como candidato presidencial del Partido Revolucionario Dominicano, fue un nuevo cambio para los dominicanos. Su manera de hablar, directa y sencilla, sobre todo al dirigirse a las capas más bajas de la población, tanto rurales como urbanas, le permitió desarrollar una profunda influencia y simpatías populares. Inmediatamente fue acusado por la Iglesia y los conservadores de ser comunista, pero en las elecciones del 20 de diciembre de 1962, Bosch obtuvo un triunfo total sobre su principal opositor Viriato Fiallo de la Unión Cívica Nacional, lo que se conoce como las primeras elecciones libres en la historia del país.

El 27 de febrero de 1963, Bosch y Segundo Armando González Tamayo tomaron posesión como nuevo Presidente y Vicepresidente de la República Dominicana, en una ceremonia que contó con la participación de importantes líderes democráticos y personalidades, como Luis Muñoz Marín y José Figueres. Bosch hizo inmediatamente una profunda reestructuración del país. El 29 de abril, se promulgó una nueva constitución liberal. El nuevo documento concedía la libertad que los dominicanos nunca habían conocido. Entre otras cosas, declaró los derechos laborales, y mencionó los sindicatos, las mujeres embarazadas, las personas sin hogar, la familia, los derechos del niño y los jóvenes, los agricultores, y los hijos ilegítimos. Sin embargo, Bosch se enfrentó a poderosos opositores. Tomo la iniciativa de romper los latifundios. 

Bosch dio inicio a una gestión gubernativa patriótica y reformadora.

Como presidente se maneja con una incuestionable honestidad administrativa provocando la ira de los terratenientes. 

La Iglesia Católica Romana creyó que Bosch estaba tratando de secularizar el país. A los industriales no le gustaban los beneficios que la nueva Constitución de Bosch le otorgaba la clase obrera. Los militares, que antes disfrutaban de la libertad de hacer lo que quisieran, sintieron que Bosch los sometía. Además, el gobierno de los Estados Unidos se mostró escéptico ante el menor indicio de la política de izquierda en el Caribe después de que Fidel Castro se declarara abiertamente comunista.

Golpe de Estado

El 25 de septiembre de 1963, después de siete meses en el cargo, Bosch fue derrocado con un golpe de estado encabezado por el coronel Elías Wessin y Wessin con el apoyo de la Embajada de los Estados Unidos y de sectores del frente oligárquico que se oponían al nuevo rumbo de democracia y justicia social que trillaba la República Dominicana.

Bosch volvió al exilio, en esta oportunidad en Puerto Rico. A menos de dos años, un descontento creciente generó otra rebelión militar el 24 de abril de 1965, que exigía la restauración de Bosch. Los insurgentes, al mando del coronel Francisco Caamaño y la oficialidad joven de las distintas ramas de las fuerzas armadas comprometida por un mejor destino para la patria exigiendo la vuelta a la constitucionalidad con Bosch sin elecciones. Pero el 28 de abril, cuando las fuerzas constitucionalistas tenían control de la situación, la victoria popular fue tronchada con la intervención de 42.000 tropas de la 82va.división de la infantería de la marina de los Estados Unidos. Con la  intervención militar americana, la segunda en 40 años (la primera 1916) al pueblo se le prohibía la oportunidad de elegir su propio destino en democracia. Se formó un gobierno interino, y nuevas elecciones fueron fijadas para el 1 de julio 1966. Bosch regresó al país y se lanzó como candidato presidencial de su partido. Sin embargo, hizo una campaña algo menos intensa, amenazado por el Departamento de Estado Americano de manera subliminal que de no ir a la farsa electoral, las tropas Norte-americanas se quedarían en el suelo patrio hasta tanto no se efectuaran las elecciones montada y supervisada por los propios invasores.


Juan Bosch propuso  al Coronel Caamaño que asumiera el la candidatura por el PRD y el Coronel respondió: “Profesor no es verdad que los Yanquis van a perder en votos lo que vinieron a perder en balas”. Definitivamente, Bosch fue el candidato por PRD. Fue como candidato presidencial a esas elecciones amañadas, aun sabiendo que era una farsa,  por razones patrióticas, con ello garantizaba las salidas de las tropas de ocupación. “La  decisión de Bosch de participar en las elecciones de 1966, no solo libero la presión generada a nivel continental por la intervención norteamericana en Santo Domingo, sino que cambio en cierto sentido la historia mundial, aunque no ha sido adecuadamente valorada por los estudiosos del periodo.(… ) Como ya lo señale, confirmo el carácter de estadista de Bosch, no solo por su anterior gestión al frente del gobierno…de 1963, sino porque al aceptar la confrontación electoral a cambio de la salida de los norteamericanos, permitió la sobrevivencia de la nación independiente y reiniciar el proceso de democratización de la vida dominicana, aunque ya en la década de los setentas, después de reflexionar sobre esa experiencia y someter a un largo periodo de critica sus viejas concepciones sobre la democracia, elaboraría e intentaría implantar  esa particular visión del Estado democrático, soberano y socialmente justo que había visto frustrarse en 1963 y con la invasión norteamericana de 1965”. (Jesús Adolfo Becerril Valencia)


Durante la última mitad de la década de 1960, Bosch se marchó al exterior radicándose en España, donde sigue siendo un escritor muy prolífico de ensayos, tanto políticos como históricos. Publicó algunas de sus obras más importantes durante este tiempo: “Composición social dominicana”, “Breve Historia de la Oligarquía en Santo Domingo”, “De Cristóbal Colón a Fidel Castro”, “El Caribe, “Frontera Imperial” y numerosos artículos de diferentes enfoques.

El periodo que va desde la llegada de Juan Bosch a Benidorm, España, y el regreso definitivo a la Dominicana en abril de 1970, constituiría el de mayor importancia creativa en su vida por haber escrito y dado a conocer las cuatro obras que determinarían el camino de su pensamiento sobre la historia dominicana y sobre la democracia, así como el de su futuro político. Las  ideas vertidas en esos libros, en la que quizás haya sido la polémica más importante de la historia intelectual y política dominicana del siglo veinte: la discusión en torno de la propuesta de Bosch sobre la instauración de un gobierno de dictadura con respaldo popular.  Aquí, los Términos, tales como: Lucha de clases, feudalismo, formas económicas y sociales, burguesía, constituían el armazón conceptual y categórica a partir de la cual Bosch realiza su estudio, pero en la búsqueda de un sentido eminentemente político. Juan Bosch habría entrado, como el mismo lo dice, en contacto con la obra de Marx y Engels  “por el año 1969, después de haberme instalado en París, y fue de ese conocimiento de donde salió mi afiliación al marxismo”  En estas últimas obras de Bosch, las que escribió en el viejo continente, se percibía una clara influencia del pensamiento marxista. Bosch, en relación de Marx y Engels decía: “leyéndolo directamente, no a través de interprete suyos, descubrió que la verdad era de ellos y era él, el equivocado”.

En 1970, Bosch tuvo la intención de reorganizar el Partido Revolucionario Dominicano. Tenia el propósito que sus miembros, militantes activos, estudiaran  la realidad histórica y social del país. Su proyecto no fue aceptado por la mayoría de los perredeístas, debido a que la mayoría de los miembros se inclinaban hacia una dirección más de corriente socialdemócrata. Además, dada la represión militar, y la falta de igualdad política entre el PRD y el Partido Reformista Social Cristiano, Bosch se abstuvo de las elecciones de 1970.Las diferencias y contradicciones entre Bosch y un sector importante del PRD, así como la corrupción que había empezado a crecer dentro del partido, le hicieron abandonar la organización en 1973, y así se fundó el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) el 15 de diciembre de ese mismo año.

Don Juan, como es cariñosamente recordado por muchos, murió el 1 de noviembre de 2001, en Santo Domingo. Como ex presidente, recibió los honores correspondientes en el Palacio Nacional, y fue enterrado en su ciudad natal de La Vega. Hasta la fecha, se le recuerda como un hombre de principios. Él mismo se describió como Marxista y amigo de Fidel Castro. Su legado en la política es más que relevante. Muchos creen que la República Dominicana habría prosperado tanto económica como políticamente, sin ayuda exterior (es decir, EE.UU.) el gobierno de Bosch había sido capaz de defenderse de las manifestaciones y presiones encubiertas de la administración de Johnson  contra todas las reformas de cambios que propuso. Las contribuciones del profesor Bosch a la literatura a través de sus relatos, novelas, cuentos y ensayos lo convirtieron en un modelo a seguir para varias generaciones de escritores, periodistas e historiadores. En un momento dado, el Premio Nobel Gabriel García Márquez dijo una vez que Bosch había sido uno de sus mayores influencias.

Domingo Núñez Polanco

Por Domingo.com/la Revista

Tiene por propósito poner a disposición de nuestros amigos lectores temas e informaciones de carácter social, económico, político, entre otras variedades que le permitan tener informaciones veraces y oportunas para su formación e información. Por igual, nos proponemos empoderar a nuestros amigos lectores de conocimientos de prácticas de salud para una vida placentera y productiva.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: