Una generación que no tiene miedo

“Mi generación no se queda callada cuando algo la incomoda”, dice la estudiante de sexto de secundaria que destaca cómo sus contemporáneos organizan protestas con el fin de lograr una sociedad más justa»

“Esto significa que la mayoría de la población dominicana se encuentra más urgida por asuntos relativos a la satisfacción de necesidades de seguridad económica y social que a necesidades de autoexpresión y autorrealización”, reza el texto preparado por el sociólogo José Leopoldo Artiles Gil.

Una generación que no tiene miedo

Una generación que no tiene miedo
Una generación que no tiene miedo
Una generación que no tiene miedo

Jaclin CamposSanto Domingo, RD

A sus 17 años, Paula Henrsez Cruz tiene claro que ninguna persona está por encima de otra. Por eso, la adolescente resalta el cambio de mentalidad que, entre otras transformaciones, ha dado paso a una sociedad más equitativa para la mujer.

Electa recientemente como presidente de los estudiantes en su escuela, a Paula le gusta expresar su opinión y buscar formas de mejorar su entorno.

En eso se parece a otros miembros de su generación.

“Mi generación no se queda callada cuando algo la incomoda”, dice la estudiante de sexto de secundaria que destaca cómo sus contemporáneos organizan protestas con el fin de lograr una sociedad más justa.

Los ideales detrás de sus luchas reflejan parte de la transformación cultural que se gesta en el país.

VALORES EMERGENTES

A finales del 2020, el Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (Ideice) publicó el informe de la Encuesta Mundial de Valores (EMV) aplicada en República Dominicana (la EMV es un programa de investigación internacional que estudia desde 1981 los valores sociales, políticos, económicos, religiosos y culturales de las personas en el mundo).

Entre sus conclusiones, el documento establece que en la sociedad dominicana predominan los valores materialistas por encima de los posmaterialistas.

“Esto significa que la mayoría de la población dominicana se encuentra más urgida por asuntos relativos a la satisfacción de necesidades de seguridad económica y social que a necesidades de autoexpresión y autorrealización”, reza el texto preparado por el sociólogo José Leopoldo Artiles Gil.

El informe, no obstante, pone de relieve al menos tres valores posmaterialistas emergentes en el país: la participación, el reconocimiento de la mujer en el trabajo y en la política y la protección del medio ambiente.

Estos valores emergentes coinciden con algunas de las preocupaciones que, según sondeos globales, inquietan hoy a los jóvenes, entre ellos a los dominicanos.

CAMBIO DE MENTALIDAD

“La sociedad dominicana vive una era de cambio rápido en términos de referencias culturales”, dice el educador, sociólogo y politólogo italiano Roberto Codazzi.

Los jóvenes han crecido en una sociedad donde el acceso a la información sufre menos la mediación de la familia o de la escuela, ya que se puede acceder a ella directamente por distintos medios.

“Eso hace que la actitud de las nuevas generaciones sea más progresista y abierta -explica-, sobre todo respecto al tema de equidad de género, medio ambiente y la aceptación de las diversidades (culturales, orientación sexual y discapacidad)”.

El matrimonio a temprana edad, que Codazzi califica como “una plaga” en República Dominicana, no se encuentra tan normalizado como antes y las jóvenes, en particular, están desarrollando un pensamiento que las lleva a planificar una vida fuera y antes del matrimonio, un giro “positivo para el empoderamiento individual”.

El medio ambiente, expresa, es otro tema sensible entre los jóvenes, como demuestran movilizaciones de años recientes, así como el desarrollo del ecoturismo, el senderismo y las actividades de limpieza de costas y calles.

Paula es una de las que promueve “acciones simples” como reciclar y disponer de forma correcta los desechos, porque hacen “una verdadera diferencia”.

“Nosotros mismos nos estamos encargando de la destrucción de lo que llamamos hogar”, lamenta la adolescente. “Mi aporte es la concientización, ya que veo muchas personas que no hacen lo correcto”.

VELAN POR EL AMBIENTE

El psicólogo y educador Julio Valeirón concuerda en que el tema medioambiental constituye un “asunto de gran interés” que concita “una importante participación” de la generación actual, conocida como la generación Z y cuyos miembros comparten perspectivas sociales y estilos de vida similares a escala internacional.

Como muestra menciona los nombres de activistas que se levantan en el mundo contra el cambio climático: Greta Thunberg, de Suecia; Timoci Naulusala, de Fiji; Alexandria Villaseñor, de Estados Unidos; Sathviga ‘Sona’ Sridhar, de India, y Kherann Yao, de Costa de Marfil.

Del país resalta a Eddy Frank Vásquez Sánchez, segundo puesto regional del Premio Jóvenes Campeones de la Tierra de Naciones Unidas.

“Como ellos, muchos otros jóvenes están incursionando en diversos campos, generando aportes importantes”, señala Valeirón.

En opinión de la psicóloga clínica y psicoterapeuta Natalia Nin, nos encontramos frente a una generación “más despierta” en torno a sus derechos y “con menos miedo” a defenderlos.

“Alrededor del mundo y en nuestro país, hemos visto cómo muchas de las marchas sociales para exigir derechos, cambios en las leyes, cuidado del medio ambiente, han sido lideradas por jóvenes”, observa la profesional de la conducta.

Nin subraya cómo, “dentro del desarrollo de madurez químico, biológico y emocional que comprenden los adolescentes y jóvenes de hoy”, surge una generación “más involucrada” en distintos ambientes y sectores “con un nivel de responsabilidad y deseo de crear un impacto positivo en el mundo”.

AUTÓNOMOS E INDIVIDUALISTAS

De los 10.5 millones de habitantes que tiene República Dominicana según proyecciones de la Oficina Nacional de Estadística (“Estimaciones y proyecciones población total por año según sexo y edad 2000-2030”), 4.7 tienen menos de 25 años de edad. Cerca dos millones pertenecen a la denominada generación Z, compuesta por quienes nacieron entre 1995 y 2005 aproximadamente.

Y aunque en algunos sectores de esta generación se observan preocupaciones por cuestiones sociales, Valeirón estima que la mayoría vive “ausente” de tales proyectos. Por el contrario, asevera, “priman el egocentrismo y el individualismo, de ahí la fuerte tendencia hacia los selfies”.

Los miembros de la joven generación actual, según el doctor en educación, se sienten por encima de los valores y principios de comportamiento de sus padres y familias y viven “una gran relativización de los principios sociales y familiares”.

Tienen una fuerte inclinación hacia la autonomía y, por tanto, les cuesta apegarse a normas de convivencia. Cuestionan toda figura de autoridad.

Valeirón remarca, además, su tendencia a alcanzar el éxito “a toda costa y con el menor esfuerzo”, algo que los lleva a mostrarse “impacientes  ante todo y ante todos”.

Toman decisiones muy rápidas acerca de aquello que desean y quieren respuestas rápidas cuando se trata de una necesidad sentida.

Como un “producto de las tecnologías de alta velocidad”, estos muchachos son “amantes de las conexiones rápidas”.

Por otro lado, han desarrollado actitudes y comportamientos de alto consumo, sobre todo de ropa de marca y productos electrónicos, principalmente videojuegos.

El experto hace referencia a un estudio realizado por Sandro Marzo, de Boston Consulting Group (BCG), según el cual el 12 % de la generación Z encuestada en Latinoamérica afirma que en el 2022 gastará mucho más de lo que gasta en este momento.

“Esto habla directamente del consumo como valor”, juzga Valeirón.

¿CÓMO INFLUYEN LAS REDES SOCIALES?

La internet ha contribuido a superar parte del aislamiento que República Dominicana sufre por su naturaleza de isla, opina Codazzi.

También ha contribuido a romper la influencia monocultural norteamericana que se respira en los medios de comunicación tradicionales.

Gracias a la web, los jóvenes pueden acceder a un sinnúmero de estímulos diferentes y, como prueba de ello, Codazzi cita la difusión de la cultura asiática vinculada a la música y los cómics.

Las redes sociales ha dado espacios donde los jóvenes pueden expresarse libremente, muchas veces de forma autónoma, y son un espacio de debate donde aprenden a defender sus ideas y, a veces, a cambiarlas”, expresa el educador y sociólogo italiano.

Codazzi advierte que esto también conlleva una serie de peligros vinculados a informaciones falsas, pues “hay mucha falta de capacidad de identificar fuentes valiosas de información”.

Otro peligro, según él, radica en la búsqueda excesiva de una validación social que se mide por el número de like.

Pero, por otro lado, Nin entiende que lo que más “limita” la formación de valores en la generación de hoy no es la tecnología, sino el alto costo de la vida.

“Esto impacta a los padres para poder alcanzar lo necesario y ofrecer una vida digna, por lo cual el tema de compartir, tiempo de calidad entre padres e hijos y la acción ‘de estar presente’ es cada vez menor durante la etapa de crecimiento”, argumenta.

Esta generación, indica la psicoterapeuta, ha sido guiada por las redes, las nanas y, “en el mejor de los casos”, espacios de programas extracurriculares y escolares.

“Nuestros jóvenes -asegura Nin- son el resultado de la crianza y el manejo de nosotros como padres”.

“ES DIFÍCIL CRUZAR POR DOS AÑOS DE EMERGENCIA SANITARIA SIN SUFRIR ALGUNA CONSECUENCIA”

Los expertos coinciden en que la pandemia -con el confinamiento y la crisis económica subsiguiente- ha impactado a todos, aunque de manera distinta. Eso incluye a los más jóvenes.

En el caso de los Z, particularmente aquellos en escalas sociales relativamente altas, Valeirón dice que se vieron impactados negativamente por las limitaciones a las salidas.

La permanencia en sus habitaciones por mucho tiempo ha incrementado “de manera exponencial” el uso de las redes y de los videojuegos.

“Han disminuido significativamente los procesos de interacción social directa y todo lo que ello supone en la constitución de los sujetos en personas sociales”, alerta el psicólogo y educador.

En lo que respecta al sistema de valores, Codazzi dice que, “por supuesto”, la crisis sanitaria puede modificarlo.

En ese sentido, recuerda que la crisis actual ha puesto a los chicos frente a varias situaciones extremas como la pérdida de seres queridos, el aislamiento social y la exasperación de las diferencias de clases sociales.

“Lo que no era importante antes puede que lo sea ahora”, reflexiona.

El celular, por ejemplo, se convirtió desde un medio para el tiempo libre hasta un instrumento fundamental para la educación.

“No se puede saber si los efectos serán positivos (valorar más lo que uno tiene, sabe, las relaciones y los proyectos hacia el futuro) o negativos (búsqueda de un bienestar económico a cualquier precio, envidia social, ruptura del pacto social)”, aclara Codazzi.

“Lo que es bastante seguro -concluye- es que es difícil cruzar por dos años de emergencia sanitaria sin sufrir alguna consecuencia”.

ENCUESTAS GLOBALES

La Encuesta Global de Millennials y Generación Z, de Deloitte, halló que la pandemia pudo haber despertado en estos dos grupos el sentido de solidaridad.

“Se sienten más comprensivos con los miembros de sus comunidades y han tomado medidas para ayudar a los necesitados”, reza el informe correspondiente al 2021.

En tanto que una encuesta global intergeneracional presentada en noviembre por Unicef determinó que los jóvenes de hoy tienen una mentalidad más global en comparación con las generaciones de mayor edad.

La consulta de Unicef también encontró que los jóvenes quieren un progreso más rápido en la lucha contra la discriminación y que tienen preocupaciones por el futuro, pero se ven a sí mismos como parte de la solución.

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