Corre a una velocidad incomparable el convulso siglo XXI con sus episodios de crisis que parecen no tener fin. Ahora la pandemia del COVID-19 a escala planetaria.

La humanidad sigue teniendo ansias de justicia y clama por un mundo donde la paz, la seguridad y el humanismo sean los referentes esenciales.

El orden económico, político, social y cultural hegemónico deviene en enemigo principal de quienes abogamos por un mundo con más justicia social y solidaridad.

El capitalismo resulta verdaderamente insostenible para dar respuesta a los ingentes problemas globales que presenta la humanidad,

el afán hegemónico de cierta potencia en Occidente es un flagelo con altas dosis de nocividad y dañosidad. El De ahí la necesidad de promover valores que respondan a la construcción de una sociedad más justa, equitativa con una democracia participativa que abogue por el respeto a la dignidad plena del ser humano, como proclamaban Duarte, Luperon y Juan Bosch.

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