La confesión

y en él Occidente ya no tiene la hegemonía.

Nada, lo que se dice nada de lo que vemos, oímos y leemos merece la pena. Si en algo estimáis vuestra higiene mental, no hagáis caso a nada de eso. Son otras cosas las que están detrás, aunque la propaganda occidental siga siendo efectiva en las mentes crédulas. Hay todo un proceso de cambio geopolítico en marcha y en él Occidente ya no tiene la hegemonía. Ucrania no es más que un eslabón de todo ello.

Y lo es porque Rusia ha dado una patada a lo grande al «orden basado en reglas» de Occidente, ese que ahora reclama el derecho internacional que hizo saltar por los aires en Yugoslavia en 1999, en Kosovo en 1999 y en 2008, en Irak en 2003, en Libia en 2011, en Siria en 2011 y así. En la Conferencia Europea de Seguridad de Munich (18-20 de febrero) todos los oradores occidentales, o sea, todos, utilizaron la expresión «orden basado en reglas» aunque alguno más osado introdujo la palabra «internacional». China se refirió a ello aludiendo exclusivamente al derecho internacional.

Esto es lo que hay detrás de todo, absolutamente de todo. No me hagáis caso a mí. Haced caso al voceras de Ned Price, portavoz del Departamento de Estado de EEUU“Rusia y la República Popular China también quieren un orden mundial. Pero este es un orden que es y sería profundamente antiliberal”. Lo dijo el mismo día de la patada rusa.

Negro sobre blanco, es la confesión que nunca ha querido hacer EEUU y que ahora no tiene más remedio que hacer. Y aquí está la cosa: hasta el miércoles Occidente se aferraba a un «orden basado en reglas» que estaba promovido por EEUU y apoyado de forma activa por sus fieles vasallos de la UE y Gran Bretaña, con el inestimable apoyo de Australia, Japón, Colombia, los países árabes del Golfo y algún otro.

Este «orden basado en reglas» era muy simple: yo hago las reglas, tú las sigues; y me reservo el derecho de cambiarlas cuando me plazca para asegurar mis objetivos. El caso de Kosovo es el más evidente. La arrogancia y la falta de lógica occidental son impresionantes, pero da igual. Quienes se han quejado han sido aplastados (Libia, sobre todo), o se les ha intentado aplastar como a Irán, Siria o Venezuela (que si han resistido no ha sido solo por su tesón, sino por alguna ayuda externa sobre todo de Rusia y China).

Desde Rusia y China (no solo) se ha estado promoviendo un multilateralismo que ha sido despreciado con arrogancia por Occidente. Así que si con la patada a lo grande no recapacitan, y no lo están haciendo, mal va la cosa. Muy mal. Sobre todo cuando Putin dice algo que debería poner los pelos de punta a más de uno de ellos: “Quien intente obstaculizarnos, y mucho menos crear amenazas para nuestro país y su gente, debe saber que la respuesta rusa será inmediata y tendrá las consecuencias que nunca han visto en la historia. Se han tomado todas las decisiones pertinentes. Espero que me escuches».

Leo que Biden está estudiando un plan para que EEUU haga ataques cibernéticos masivos con la finalidad de interrumpir la capacidad de Rusia para mantener sus operaciones militares en Ucrania y que se basaría en interrumpir la conectividad a internet, cortar la energía eléctrica y manipular los interruptores del ferrocarril para obstaculizar la capacidad de reabastecer a sus fuerzas, entre otras cosas.

No creo que sean tan estúpidos, pero nunca se sabe cómo va a reaccionar una fiera herida, y EEUU lo está. Y mucho. Y no solo por Ucrania, sino por su constante declive político, social, militar, cultural y económico. Los datos de la decadencia del dólar son los defintivos.

La declaración conjunta ruso-china del 4 de febrero es una apuesta firme por el derecho internacional y la ONU. Rusia, con su patada, también se la ha dado al derecho internacional actual. Solo con una retirada rápida esa declaración se puede reforzar. Y eso es lo que no quiere Occidente, por eso el alud de armas a Ucrania. Porque Occidente quire seguir imponiendo sus reglas al mundo, un mundo en rebelión a esas reglas y no encabezada precisamente por alguien débil.

Un dato al margen: ¿sabéis que los académicos chinos se quejan, una y otra vez, de las revistas científicas occidentales y de que solo cuando se publican cosas en ellas Occidente las hace caso? Hubo un tiempo en que China alentaba a sus cerebritos a publicar en Nature, Science y similares por lo mismo que en Occidente, figurar, firmar cuanto más mejor, mejores prebendas académicas, mejores rankings universitarios, etc. Pero desde 2018 la cosa no es así porque se considera que los estándares académicos en las instituciones de educación superior no pueden guiarse significativamente por las ideas o estándares occidentales. Y desde entonces, aunque se sigue publicando en algunas de estas revistas científicas occidentales, China edita las suyas propias y las universidades tienen prohibido utilizar las citaciones de artículos publicados en revistas como las citadas (costumbre usual en Occidente) como condición previa al momento de contratar personal. Se dice, y con razón, que así se fortalece la presencia de las nuevas generaciones entre los investigadores porque suelen ser los viejos los que acaparan todos los artículos. En China ya no es así.

Otro dato, este sin margen: en la votación de la ONU del otro día, que Rusia vetó, el resultado fue así: a favor 12 (EEUU, Francia, Gran Bretaña, Albania, Ghana, Gabón, Brasil, Irlanda, Kenia, México y Noruega); abstenciones 3 (China, India y Emiratos Árabes Unidos). Si nadie se da cuenta de lo que esto significa, China e India con Rusia, es que no entiende nada de nada. Y cómo lo que hay es en lo que vengo insistiendo desde hace tiempo: Eurasia es ya el eje sobre el que pivota el siglo XXI. Mal que le pese (e intente evitarlo) a Occidente.

Pues eso, la confesión de EEUU es tardía, pero es lo que está ocurriendo desde hace tiempo. Y se acentúa ahora porque ya no se puede ocultar.

Sobre la desconexión rusa del SWIFT: El Banco Central de Rusia informa hoy que 23 bancos de Bielorrusia, Kazajistán, Armenia, Kirguizistán, Alemania y Suiza se han conectado al Sistema de Transmisión de Mensajes Financieros, la alternativa rusa al SWIFT, activo desde 2018. Este es el tiempo que lleva preparándose Rusia para esta eventualidad. Si es cierto, y será así, veremos si hay sanciones a los bancos alemanes y suizos.

P.D.- Sobre la guerra en sí. Todos los medios de propaganda occidentales se han puesto incondicionalmente del lado ucraniano (supongamos, un suponer, por supuesto, que todos los medios occidentales se hubiesen puesto del lado de Irak en 2003, o de Yugoslavia en 1999, o de Libia en 2011), y del lado de los neonazis, y repiten lo que este dice, pese a las evidencias. Hay alguien que las está proporcionando, y son contundentes. Ese alguien es China. Unos ejemplos, aunque hay más. Los comentarios son chinos.

El lince de España

Por Domingo.com/la Revista

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