Domingo Nunez/ dominngon.com

La crisis financiera, alimentaria, ambiental, Covid-19 y ahora el conflicto bélico Rusia/Ucrania, instigado por la OTAN, EEUU y aliados, están convirtiendo la vida de los seres humanos en una penuria constante.

Hemos llegado al punto en el que la vida, lejos de disfrutarse, se sufre. Y se sufre más allá de la posición económica de cada uno, no sólo sufre el pobre, sino también quien tenga conciencia de la realidad social y ambiental, pues es muy difícil ser plenamente feliz, siendo consciente de que miles de niños y adultos que viven en condiciones de precariedades mueren cada hora por no poder acceder a una alimentación básica o cuando menos ingerir unos pocos litros de agua potable.

Por igual, decenas de millones de seres humanos padecen hambre crónica a lo largo de toda su corta vida.

Pedimos a los líderes mundiales, a los responsables de hacer políticas públicas empoderarse de más humanidad, más solidaridad con aquellos que solo ven migajas de las tres calientes al día.

Aspiremos y establezcamos, superando odio y ambiciones,  un mundo donde todo hombre y toda mujer puedan vivir y morir con dignidad. Lo importante es que no perdamos la fe y la esperanza en el porvenir de la humanidad.