Aquí con pena y vergüenza ajena por lo mal representado que esta el viejo Continente Europeo, cuna de la civilización Occidental. Políticos y autoridades irresponsable que han traicionado la confianza de sus ciudadanos.

Leyendo sobre la cofradía perversa que han hecho las autoridades de los países europeos, que por igual, son miembros de la OTAN  con los EEUU y aliados contra Rusia por lo de la crisis de Ucrania, sabiendo estos sumisos y cobardes lideres europeo las razones imperiosa por lo que  el alto mando supremo de Rusia tomo la decisión de  intervenir en Ucrania, razones ,que por cierto,  desde hace varias décadas Rusia venia advirtiendo a Occidente sobre los macabros planes expansionista de la OTAN hacia la frontera del  gran país eslavo, poniendo en peligro la seguridad del Estado Ruso enchinchado por  el Tío Sam.

Ahora aquí con pena y vergüenza ajena veo políticos, estadistas, autoridades europeas hacerles el coro y complicidad a las corporaciones mediáticas de Occidente vocero de las clases elites de esta parte del mundo liderada por EEUU.

Esta mediocridad y locura de la dirigencia de Occidente, con toda esta diablura que están haciendo para ver arrodillada a una gran nación como Rusia me ha llevado a recordar a José Ingenieros, (1877-1925) escritor, filósofo y médico. Premiado en 1903 por la Academia Nacional de Medicina por su libro Simulación de la locura.

La simulación de la locura, libro que era la posición intelectual de quienes se oponían a la banca central y sustentaban el libre comercio entre las naciones y el patrón oro, aunque en materia laboral suscribían varios aspectos de raigambre progresista, a pesar de contener en muchos de sus miembros características eminentemente respetuosas para con las autonomías individuales en un contexto de libertad.

En todo caso, en esta nota quiero centrar la atención en una obra de Ingenieros que ha concitado la atención de no pocas mentes inquietas. Se trata de «El hombre mediocre».  Ingenieros define la mediocridad en varios pasajes de su obra como «el hábito de renunciar a pensar», «llaman ‘hereje’ a quienes buscan una verdad» (sin comprender que, como señaló Shakespeare: «El hereje no es el que arde en la hoguera, sino el que la enciende»), «sus ojos no saben distinguir la luz de la sombra», «la originalidad les produce escalofríos», «pronuncia palabras insustanciales», y «su pasión es la envidia»

El autor de el capital, unos de los libros más leído después de la biblia, el pensador alemán Carlos Marx en una de sus citas más célebre decía: “La historia primero se da como tragedia, cuando se repite se da como comedia”. Viene hacer que nos equivocamos con frecuencia, es sano reírse de uno mismo. En reuniones sociales es de interés probar el sentido del humor contando errores garrafales que uno comete y se observará dos tipos de personas: los que siguen la gracia y agregan casos propios, y a los que les parece un desatino la patinada que uno cuenta. Hay que estar prevenido y alerta respecto a este último grupo de supuestos infalibles, un signo de mediocridad.

Sucede y viene hacer, concluyendo estas peroratas, en todas las actividades humanas se debe actuar honesta y eficazmente, lejos del accionar mediocre, que limita el desarrollo personal y social. El hombre mediocre no es una persona íntegra, en el aspecto ético su comportamiento responde en no pocas ocasiones a una falsa moral y doble discurso que utiliza al expresarse un vocabulario adornado, engañoso y habla de honestidad, lo que demuestra su inconsecuencia entre lo que predica y práctica.

José Ingenieros, ilustre filósofo y pensador, inmortalizó la tipología y estereotipo del hombre mediocre en su obra del mismo nombre y lo describió  “El hombre mediocre es una sombra proyectada por la sociedad, es por esencia imitativo y está perfectamente adaptado para vivir en rebaño, reflejando las rutinas, prejuicios y dogmatismos reconocidamente útiles para la domesticidad. Su característica es imitar a cuantos lo rodean, pensar con cabeza ajena y ser incapaz de formarse ideales propios. Son rutinarios y mansos, piensan con la cabeza de los demás, comparten la ajena hipocresía moral y ajustan su carácter a las domesticidades convencionales. Su criterio carece de iniciativas, sienten con frecuencia envidia que los rebaja sin saberlo, esta pasión es la estima psicológica de una humillante inferioridad. Cuando se arrebañan son peligrosos”.

Visto y hecho, concluimos diciendo que los políticos y lideres europeos que han servido de conejo de india a los intereses imperiales de la nación del norte, la misma del Tío Sam, están reflejado en la tipología que hace el positivista espenceriano argentino, José Ingenieros.

Y por fin para finalizar, desde esta página web domingo.com/la revista asumimos el compromiso, en esta deshumanizada sociedad, en la que los antivalores predominan como falsos paradigmas, luchar con denuedo por vencer a la mediocridad en todos sus aspectos y cultivar siempre los ideales y principios que representan entre todas las creencias, el resultado más alto de la función de pensar y así diferenciarnos del hombre que simplemente vegeta.

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Por Domingo.com/la Revista

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