lunes, 4 de abril de 2022

Lo profundo y la superficie

Bueno, ya lo tenemos aquí. Otra vez. Las matanzas por doquier de los malos habituales. Una y otra vez, como el martillo en la pared, es la estrategia clásica de un Occidente que vuelve a demostrar que en la propaganda no hay quien le gane. Es en lo único que es bueno porque en lo demás no es más que un inmenso montón de mierda: política, cultural y militar. En lo único en lo que todavía pita un poco es el lo económico, pero cada vez un poco menos. Y es sabido que la mierda flota, siempre se queda en la superficie.

Vuelvo a decir que a quien hay que hacer caso es a los chinos, y los chinos lo han especificado de forma magistral. Os pongo la versión china y su traducción, por si hay dudas.

Occidente se queda siempre en la superficie, como quien se queda mirando el efecto cuando siempre, lo que se dice siempre, hay una causa. China lo tiene claro: la expansión de la OTAN, la insistencia en que Ucrania se incorporase a la OTAN y la negativa a proporcionar garantías de seguridad a Rusia, entre otras cosas como la negativa a aplicar los Acuerdos de Minsk de 2015 de los que Alemania y Francia eran garantes.

A estas alturas de la historia, creer una manipulación tan burda como la de la matanza de Bucha es creer todo lo que te cuentan: que hay hadas, que la tierra es plana, que… Hemos llegado a un nivel en el que Occidente está perdido del todo porque ya no queda nadie en él que no tenga el encefalograma plano.

No son solo los chinos, sino los indios quienes dudan de lo que está diciendo Occidente que, si tuviese certeza de que es así, habría apoyado la iniciativa que ha presentado Rusia en la ONU para que se investigue, pero no, ha sido bloqueada por Gran Bretaña.

Se sabe que las tropas rusas abandonaron la zona el día 30 de marzo, que lo dijo el propio alcande de la ciudad, que el 31 ese mismo alcalde hizo un vídeo en el que se reafirmaba en que no había ya tropas rusas en Bucha y no dijo ni una sola palabra de caváderes, ni de crímenes, ni de civiles asesinados. Pero cuatro días después, aparecen. Lo curioso es que para demostrar la perfidia de los rusos, muchos tienen brazaletes blancos; el símbolo ruso precisamente. ¿Los rusos matando a los suyos? ¿Después de tres días no hay descomposición en los cuerpos si han estado tirados todo ese tiempo en las calles? ¿No tenían ningún familiar que los recogiese o todos estaban escondidos esperando a los libertadores ucranianos?

¿Y qué hay de lo interesante, de ese audio de la diputada del consejo local de la ciudad llamada Katerina Ukraintseva advirtiendo a los residentes de Bucha diez veces en un minuto y medio para que «no interfieran en la operación de limpieza de los oficiales de la SBU» el día 1 de abril? La SBU son los servicios secretos de Ucrania.

Con la escenificación, de inmediato los «líderes occidentales» (?) repitieron como loros todos la misma historia: Rusia es culpable mientras no demuestre lo contrario. Porque Rusia comete crímenes de guerra y Zelenski habla de genocidio en Bucha. Ese genocidio que no existió en el Donbás y del que se reía el canciller alemán cuando se refería a él Rusia. Pues ahora sí, ahora hay genocidio y quien lo comete es Rusia y no los nazis.

No es nada inusual que los «líderes occidentales» usen este tipo de cosas para evadir el asedio. Macron en Francia está asesiado en las elecciones del domingo que viene; Scholz en Alemania tiene una inflación que roza el 8%, y Johnson en Gran Bretaña bebe a la salud de los afectados por el COVID, pero todos han sido salvados por Ucrania y, ahora por Buchan. Porque un mes después la guerra que no es guerra les empezaba a pasar factura y hay que volver a señalar a un culpable, que no son ellos, por supuesto.

Nada inusual que este tipo de «noticias» se produzcan cuando Rusia anuncia la Fase 2 de su ofensiva, la liberación completa del Donbás. Y es que allí está el grueso del ejército ucraniano, las mejores tropas, formadas bajo los cánones de la OTAN, y una batalla que va a demostrar hasta dónde llega la capacidad combativa de la OTAN, aunque sea por delegación. No es nada inusual el histerismo porque es la muestra palpable de la realidad: Rusia está cumpliendo sus objetivos y Occidente se está dando cuenta.

Este va a ser el fin de la guerra en Ucrania. Pero antes veremos muchas otras cosas como esta, matanzas de todo tipo (y las reales, hasta ahora, son las provocadas por los nazis y a buen seguro la de Buchan es otra de ellas) en las que aún puede llegar la guinda: las armas químicas. Ya se ha visto en Siria, que siempre aparecieron cuando los protegidos por Occidente (los «rebeldes moderados») eran derrotados. Ya sabemos que EEUU ha proporcionado a Ucrania «equipo especial de ayuda militar para hacer frente a las armas químicas» (2 de abril) y es mucha casualidad que se haya hecho público un día antes de la «matanza». Hay que preparar bien el terreno. Y no es casual que este hecho a aparezca unos días después de la ejecución y tortura de los prisioneros rusos, de lo que Occidente dijo que «no eran imágenes concluyentes». Y no es casual que se produzca cuando se inicia la cuenta atrás del ultimátum ruso al pago del gas en rublos.

Bucha es un episodio más de la serie producida por el equipo de Zelensky para no perder apoyo en Occidente. Antes de este capítulo hemos tenido lo de la historia de los bravos marineros que murieron heroicamente en la Isla de las Serpientes, del ataque al memorial judío en Babi Yar, del ataque al hospital de la maternidad en Mariupol (con la secuela de que la protagonista embarazada está vivita y coleando y ha contado cómo fue la escenificación) y los que vendrán. Por supuesto lo único que vale es la versión occidental, todo lo demás es una manipulación rusa y declaraciones hechas bajo coacción.

Con todo, seguimos en la superficie como bien dicen los chinos. Lo profundo sigue siendo profundo, por más que la mierda se empeñe en flotar. Aunque mientras flota siga lanzando su mierda.

En Pakistán, por ejemplo. Recordad que os conté que a primeros de marzo EEUU y 22 embajadores europeos en Pakistán presionaron al país para que condenase a Rusia, y que este país se negó respondiendo con una dureza desconocida: «¿Somos tus esclavos? ¿Crees que vamos a hacer lo que tú digas?». Al contarlo, os dije que no me sorprendería que después de esto le moviesen la silla al presidente del país. Pues ya ha pasado. Los prooccidentales, siguendo instrucciones de EEUU, han presentado una moción de censura al presidente de Pakistán. La moción de censura ha sido desestimada por los jueces con este argumento: «si bien lanzar una moción de censura es un derecho democrático, no lo es cuando el caso está vinculado a una conspiración extranjera contra el gobierno electo», y relata las presiones que se han venido ejerciendo contra Pakistán desde ese momento en que se intentó que el país condenase a Rusia en la ONU. Como consecuencia, el presidente del país ha disuelto el parlamento y convocado elecciones. Habrá que esperar el desenlace.

Un desenlace inesperado han tenido, también, las elecciones en dos países: Hungría y Serbia. Han ganado quienes no quería Occidente que ganase. En el primer caso, Orban, un tipo que se las trae pero que ha tenido la decencia de hacer frente a las presiones de EEUU y la UE (aunque forma parte de la UE y de la OTAN) y se ha negado a suministrar armas a Ucrania. Es más, en estas elecciones Orban se ha referido a Ucrania como «oponente» para evitar describirlo como lo que es, enemigo. En esta semana última, Zelensky ha procurado influir en las elecciones lanzando un ataque abierto contra Orban afirmando que es «la quinta columna de Moscú». Aunque aún es pronto para saber qué factores han influido en su victoria, este no es despreciable en absoluto.

Tal vez merezca la pena hacer saber que Hungría tiene independencia energética de Bruselas al haber contratado directamente el suministro de gas ruso a través del gasoducto Corriente Turca que atraviesa Serbia y Bulgaria. Serbia no está en la UE, tampoco Turquía. Pero sí Bulgaria, y ahí es donde están presionando EEUU y la UE, para que impida el paso del gas. Hasta ahora no lo han logrado. Pero, hasta ahora.

En Serbia, el prorruso Vucic ha ganado contando con el apoyo de los antiguos comunistas y también ha resistido las presiones para condenar a Rusia. Como he dicho, Serbia no está en la UE, aunque tiene presentada su candidatura. Ahora se va a congelar aún más, mientras que en otra muestra más de los «valores democráticos» occidentales, veremos cómo se acelera la entrada de Ucrania. Y, como en el caso de Pakistán, tampoco me sorprendería un movimiento para quitarle la silla al estilo Maidán.

Un dato para quienes se preocupan por los helicópteros: cuentan con el apoyo, organización y datos de la OTAN. Este es un gráfico de ello.

El Lince

Por Domingo.com/la Revista

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