Vemos venir un gran tsunami geopolítico y social que el mundo esta experimentado: Un gran cambio

Por Domingo Nunez Polanco

Domingon.com/La revista Domingo Nunez

Hablar de época de transición no es mas que reconocer lo dialectico y transitorio de la historia. Toda la historia transcurre. En ese sentido, cualquier momento histórico es transitorio.

Hay momentos, sin embargo, en que la transitoriedad aparece con toda su agudeza. Las cosas suceden como si después de largos siglos de esfuerzos la historia cuajara en ciertos momentos remansados, en los cuales adquieren unidad las creencias, las ideas, las formas políticas, las artes, las ciencias y las letras. En otras épocas parece romperse el curso de la historia y el mundo humano parece perder sus coordenadas establecidas, como está sucediendo ahora con Occidente que le cogió la noche en los Balcanes y estepas europeas. Las viejas ideas sucumben o se alteran y aparece al desnudo el curso de la historia, su naturaleza móvil y cambiante.

A veces la transitoriedad adquiere las características de la decadencia, como es el caso de la historia romana, del imperio musulmán de Occidente o de España del siglo XVII.

Toda esta narrativa viene al caso de algo que se ve venir con ciertos movimientos que se perciben desde la entrada del siglo XXI que tienen que ver con lo dialectico y la transitoriedad de la historia.

Percibimos que el “modus vivendi occidental” casi, casi le está tocando su “San Benito” de la transitoriedad y la dialéctica: Todo cambia, todo es movimiento, nada permanece en su estado original. Ningún modelo económico, social y político es sostenible en el tiempo. De hecho, lo que estamos viviendo ahora no es mas que el final de un modelo económico insostenible, que se agoto a si mismo y que se prorrogo a través de un mecanismo de financiación insostenible…para alargar en la medida de lo posible un liderazgo que ya había tocado a su fin, y prolongar un estado de bienestar que de por si ya era insostenible. Para esto hubo esencialmente dos mecanismos: Uno, la creación ilimitada de dinero (abolición del patrón oro para crea papeles monedas sin respaldo a diestra y siniestra a partir de 1971) y una deuda financiada por los países emergentes (EEUU esta endeudado con China hasta el tapete).

Bueno, ahora dejémonos de rodeo y vamos al grano.

Esta historia tiene mucho de parecido con aquella de Chacumbele “Que el mismo se mató”  Lo digo por las relajadas  y sin sentido sanciones de Occidente a Rusia, que mas bien, mas que a Rusia le ha afectado más a los ciudadanos europeos.

Sucede y viene hacer que más allá de la primacía de un país u otro, en Ucrania se juega la distribución del nuevo orden mundial y Ucrania solo es el escenario, de la misma forma que Waterloo fue el escenario de la batalla del mismo nombre “Waterloo” que eligieron Napoleón y Wellington, ganada por este último como resultado cambio el destino de Europa.

El geopolitólogo mexicano Alfredo Jalife-Rahme apunta: “Desde la Segunda Guerra Mundial, la moneda estadounidense se consolidó como la principal reserva mundial, sin embargo, ahora se vive una balcanización de las divisas en el panorama internacional. El sistema financiero mundial está ingresando a una dinámica bipolar, consideró Jalife-Rahme, en un escenario donde casi la mitad del Producto Interno Bruto (PIB) de Estados Unidos proviene de la hegemonía planetaria del dólar. Sin el sistema dólar, la riqueza estadounidense estaría muy por debajo de China y casi empatado por Japón y Alemania”, subrayó el internacionalista.

A nuestro entender ya está aquí, ese nuevo orden global y comenzó a dar sus primeros pininos con eso del respaldo del rublo ruso en oro. Naturalmente, este gran cambio tiene muchas aristas, económica, la financiera, la militar, la espacial. Estamos ante un nuevo mundo, esa es la realidad. Repito la confrontación entre Kiev y Moscú solo es el escenario.

Dijo por ahí un experto: “Pago a Rusia en rublos: «Una bomba nuclear contra el sistema financiero internacional» El pago a Rusia por sus exportaciones en rublos podría desatar un efecto dominó, lo que derivaría en la vuelta al patrón oro, es decir, los acuerdos de Bretton Woods. Y es que el pasado 23 de marzo, el presidente ruso, Vladímir Putin, anunció que todos los países hostiles con Rusia, en adelante deberán pagar en rublos sus compras a Rusia.

En este sentido, el director del Instituto Español de Geopolítica [IEG], Juan Aguilar, advierte que Occidente ha actuado con Rusia de la manera en que acostumbra: «‘Yo domino el sistema económico mundial, entonces yo sanciono, yo bloqueo», y claro, nunca dieron con un hueso duro de roer como Rusia, la primera potencia nuclear del planeta: la pobre Irak, o Afganistán, o Libia, no tenían la capacidad para hacer frente a ese tipo de medidas [de sanciones de EEUU y Occidente en su conjunto], ahora sí le salió el demonio de la siete cabezas.

Refiere el analista Juan Aguilar en que no se trata sólo de las medidas que está tomando Rusia, sino que Rusia no está sola: está Pakistán, está India, está China, está Irán, y otros muchos países que están dispuestos a no seguir el camino que marquen las instituciones financieras internacionales del capitalismo occidental, simplemente porque no se pueden fiar». Decimos parodiando a los galleros dominicanos, cuando la pelea entre gallos esta en su momento álgido, “Ahora es que esto se pone bueno caballero”

Aguilar afirma que las sanciones, y cosas por el estilo por parte de Occidente contra países que le resultan incómodos, «son ilegales conforme al derecho internacional, no son más que acciones de pillaje y de robo. Decir que quedan congeladas las cuentas bancarias de una Embajada rusa, o de un millonario ruso, esto se llama pillaje, es piratería, muy típico de los anglosajones, que es robar».  El experto induce que, por lógica, «los países que están implicados directamente en el conflicto, y los que mañana se pueden ver implicados de alguna forma, en un futuro, ya no se fían.

Veremos en lo adelante haber cada vez más acuerdos comerciales entre países que esquivan el dólar. Y esto es lo que está detrás de la medida del presidente Putin de decir: ‘ustedes me pagan a mí en rublos’, el gas, el petróleo, y seguramente mañana, o pasado, o la semana que viene, serán los productos agrícolas, los fertilizantes, las tierras raras, los metales, es decir, al final tendrán que pagar en rublos.

Parecería como si todo esto estuviera planeado. el mecanismo que acaba de implantar el Kremlin sobre los pagos en rublos que deberán hacer a Rusia los países hostiles. «¿Cómo es este pago en rublos? Fácil de entender: la cuestión importante está en la conversión, porque se va a hacer con un rublo amparado en oro, y, por lo tanto, con un tipo de cambio no dejado al albur de los mercados internacionales y de las fluctuaciones, sino el tipo de cambio que se establezca es que ‘x’ rublos, equivalen a ‘tantos’ gramos de oro. al hacerse el cálculo de cuántos euros equivalen a rublos respaldados por oro, es como si estuvieran pagando en rublos, porque no es, por ejemplo, 1 euro, 90 rublos. Se paga la suma en euros en el equivalente al precio del oro en rublos. Al ofrecer comprar oro de los bancos rusos a un precio fijo de 5.000 rublos por gramo, el Banco de Rusia vinculó el rublo al oro y, dado que el oro cotiza en dólares estadounidenses, fijó un precio mínimo para el rublo en términos de la moneda estadounidense. Es una jugada magnífica sentencian algunos analistas.

En este sentido, Aguilar menciona al periodista español César Vidal, un liberal quien reside en EEUU, y que en su podcast de decía a su interlocutor que Putin había diseñado este nuevo método de pago de forma intencionada, a lo que su interlocutor, incrédulo, respondió: «si esto es así, si es intencionado, Putin es el mayor genio de la historia».

«Con una maniobra, [Putin] va a poner al dólar contra las cuerdas. Y ahí es que en la conversión está lo grave [para EEUU], porque eso significa que el rublo se siga fortaleciendo, que deja de ser una moneda FIAT basada en nada, y que lógicamente se hace imposible de congelar, bloquear, ni nada: cobran en Rusia y lo tienen en su tesoro», explica Aguilar.

Todo este maremágnum significa volver al patrón oro. «Hay que recordar que las monedas actuales de intercambio internacional para monedas FIAT, el dólar, sobre todo, y el euro también, no están respaldadas por nada, son basura, es humo. Esto simplemente es porque todo el mundo los reconoce como un instrumento de cambio. Pero si todo el mundo ahora mismo fuera a sus respectivos bancos centrales a pedir el equivalente del dinero que tenga en dólares o en euros, no habría posibilidades de darles nada, esta es la realidad», sostiene el experto Aguilar.

«Todo el sistema económico internacional está basado en una entelequia inexistente: nada ampara al dólar, nada ampara al euro. La necesidad de estas monedas para las transacciones internacionales, hace que cualquier país que quiera comprar a otro, por ejemplo, una materia prima, tuviera que comprar dólares o euros para hacer el pago. Si no los tiene, tiene que comprar esos dólares o esos euros en los bancos centrales, o en la Reserva Federal, o en el Banco Central Europeo, a determinado tipo de interés, que son con los que las potencias occidentales, sobre todo las anglosajonas, financian su deuda impagable. Si esto deja de ser así, tienen un problema muy grave, y es lo que estamos empezando a ver», avisa Aguilar.

Esto de un nuevo orden no es que viene sino está aquí. Tierno, imberbe, pero comenzó a gatear.

Recientemente, hace unos días, la Unión Económica Euroasiática, liderada por Rusia y China, acaba de acordar diseñar el mecanismo para un sistema financiero y monetario independiente que evitaría las transacciones en dólares. Tardó en llegar, pero finalmente se están revelando algunos lineamientos claves de los nuevos cimientos del mundo multipolar.

La clase política europea vive en otra orbita, en otra galaxia, han hecho compinche con el chico malo de Occidente, esta cofradía con el Tío Sam no les dará frutos halagüeños. Piensan, de verdad que lo piensan que esto es una crisis pasajera en un plazo de tiempo relativamente leve. Viven todavía con la ilusión de que el clientelismo, los oscuros métodos de financiación de los partidos y el entramado de poder entre la banca, la política y las grandes empresas van a continuar.

En Occidente se equivocan al pensar que las protestas de la calle, las manifestaciones y los emergentes movimientos sociales son pataletas lógicas y legitimas, pero la consideran coyunturales y que todo pasara en cuanto se vuelva a crear empleo o un aumento del PIB y les permita declarar que sus políticas generan riqueza y crecimiento de nuevo. Su tiempo paso, pero creen que su protagonismo es incuestionable. El propio sistema democrático está en peligro, pero los políticos están ciegos y creen que las democracias son más fuertes que nunca. Todo esto es el principio del fin.

El Imperio romano negó su caída su propia caída antes de derrumbarse.  No entienden que ya el modelo social, político, industrial y económico Occidental se haya agotado. Ni austeridad ni gasto van a impedir las consecuencias del gran cambio que estamos viendo venir. Las soluciones no pueden ser meramente de corte político y económico porque asistimos a una destrucción inevitable. Lo que estamos viviendo no es una crisis financiera y económica pasajera, sino la consecuencia de un gran tsunami geopolítico y social que el mundo esta experimentado: Un gran cambio.

 

¡Ah! Me faltaba: EEUU convence a todos para rechazar el gas ruso, pero ¿de dónde sacará Biden el gas para la UE?

Por Domingo.com/la Revista

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