Domingo A. Nunez Polanco

El corre corre comenzó en la general Cabral próximo a la esquina de la san Antonio en Bonao. Papá nervioso no encontraba la llave de su Chevrolet 50. No tuvo más remedio que salir a buscar otro transporte. Mientras tanto, en la casa, mamá se batía en fuertes dolores de parto, en espera de cualquier cosa con tal que la llevaran al hospital.

A la altura de la Sánchez con J. Peinado, frente al almacén de la manicera, papá se encontró con el amigo gollo, el chofer de un camión de la referida empresa, lo pone al tanto de lo que sucede…

—no te preocupes, si no hay más na, ese Camión está cargado de maní, salgo a la 4 de la mañana, es lo que hay—

Papá no tuvo más de otra que aceptar aquel transporte no tan propio para la ocasión.

Las calles estaban desiertas. Para los tiempos de la dictadura, ya temprano la gente se recogía.

Minutos más tarde, en el Marchena, Bolito Tapia, el enfermero y amigo de la familia apresurado, jadeante corría por los pasillos, solo quería dar las buenas nuevas: “Antonio nació barón”

Gollo se despide de papá con fraterno abrazo y suelta: “Misión cumplida”. Gollo, desde el camión, que había servido como ambulancia raticos antes vociferó “Antonio, recuerda que hoy es domingo, ponle ese nombre que le cae”

En mi rinconcito preferido de casa: la sala de lectura

Lo narrado hoy aquí ocurrió un domingo 12 de mayo de 1954 a las 10:15 pm. Hoy hacen exactamente 68 primaveras

A propósito de esta narrativa de cómo vine al mundo y vi por vez primera la luz cósmica me llega a la mente aquella obra de Calderón de la Barca: “La vida es sueño”

Dice Calderón de la Barca: ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción, y el mayor bien es pequeño: que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.

Quizás el letrado español Calderón de la Barca con esto de que la vida es sueño quiso decir que algunos pasamos por esta vida soñando y nunca alcanzamos nuestros sueños, quizás le falto decir: Si soñamos y no hay voluntad, perseverancia y determinación solo son sueños y «los sueños, sueños son».

Si, los sueños, sueños son, dice Calderon de la Barca, nosotros, complementamos diciendo que los sueños se convierten en realidad cuando le impregnamos amor, fuerza, constancia, inteligencia y sentido práctico, y, sobre todo soñar fundamentado sobre bases reales y alcanzables, de lo contrario son quimeras, y ahi si se aplica, «los suenos suenos son»

Domingo Nunez

No hay un sueño más atractivo que vivir intensa y felizmente.

Saben? Con todo esto de sueños, me ilusiona mucho lo que me queda por vivir.

En esta etapa de mi vida llegado a los 68 «No sé si serán los años, pero he bajado el volumen de lo que escucho y he subido el de lo que siento” Ahora más que nunca, quizás por la madurez emocional que traen los años me estremece un atardecer, el sorbo de un buen café, un buen vino, una grata compañía, una bonita canción, el calor de una mirada, el poder de un beso… No sé si serán los años… o quizas, solo quizas, empiezo a ver la vida tan bella como realmente es…

Ya, por hoy, doy mi último testimonio:

Yo, Domingo Antonio Núñez Polanco, hijo de Manuel Antonio Nunez Bourdiel y Ramona Polanco Robles. Con 68 años acuesta, lo hemos vivido intensamente. Nos hemos inspirado en el amor a la patria , al prójimo y a las practicas éticas que heredamos de nuestros padres y abuelos. Damos hoy testimonio, en este 12 de mayo dia de mi cumple que no descansaremos ni un minuto de los anos que nos quedan por vivir, para luchar y contribuir hacer de la República Dominicana una patria grande, próspera donde los dominicanos podamos vivir y morir con dignidad tal como lo soñaron Duarte, Luperón y Juan Bosch, las tres raíces del árbol de la patria.

No hay más mérito que pueda albergar un ciudadano que amar, defender y luchar por el bienestar de su pueblo.

Saludos y abrazos de afectos y cariño para todos mis familiares y amigos.

Su servidor Domingo Antonio Nunez Polanco

El ano pasado, 2021 cuando cumpli los 67