El mundo, tal y como hoy lo conocemos, está desapareciendo. Hay otro mundo en marcha, y no es este. En este la hegemonía es occidental, en el otro no. Ya no hay vuelta atrás. La crisis de Ucrania ha sido el acicate de todo, y todo va muy deprisa. 

Cuando comenzó todo os dije que Rusia había dado una patada al «orden basado en reglas» de Occidente y que eso suponía un proceso de cambio geopolítico en marcha en todos los aspectos. Hasta EEUU lo tuvo que reconocer al afirmar aquello de que “Rusia y la República Popular China también quieren un orden mundial. Pero este es un orden que es y sería profundamente antiliberal”. Era la confesión que nunca quiso hacer, pero ya no le quedaba más remedio que reconocerlo. A eso le añadió Biden unas semanas después que «hay un nuevo orden mundial, y tenemos que liderarlo».

Pues no, ya no hay vuelta atrás y Occidente no puede. Ni en la guerra, ni en «valores», ni en nada.

En lo único que sigue siendo bueno es en la propaganda, que es admirable (como la estupidez de los medios de propaganda y de quienes pierden el tiempo con ellos). Es lo de la «evacuación» de los nazis del Azov de Mariúpol. No es una rendición, para nada. No van a los territorios liberados de Donestsk, para nada. No son recluidos los sanos en los centros donde están los otros soldados que se rindieron previamente, para nada. No son interrogados para discernir quién hizo qué y su posterior procesamiento, para nada. Han sido «evacuados», sin más. Pues muy bien. Pero la realidad es otra.

Los nazis exigieron que no hubiese fotos y vídeos de su rendición porque no pueden romper el mito de «resistentes y abnegados luchadores». Ucrania lo sabe, que su rendición es un muy duro golpe moral, político y militar e intenta acultarlo con bonitas palabras. Inútil. Por supuesto que no lo lograron, aunque sí se oculta en Occidente. Aquí tenéis un par de vídeos.

Si esto es importante a nivel interno ucraniano, que lo es porque la imagen que aparece es muy fuerte y por eso se intenta presentar la rendición no como una derrota, sino como una victoria, a nivel externo -más allá de Ucrania, pero como consecuencia de ello- hay otras cosas que son determinantes de cómo ya no es posible la vuelta atrás del que ya voy a denominar «viejo orden», la supremacía occidental.

Como buenos etnocentristas y buenos conocedores de nuestro ombligo, desconocemos lo que ocurre fuera de ahí. Ese desconocimiento es, también, una forma de protección, para que no se nos caigan los estereotipos de que somos los mejores.

El día 11 de marzo tres universidades chinas han dado el paso definitivo de algo que también os conté el mismo día en el que os ponía lo de más arriba. Os decía que en China los académicos llevaban tiempo quejándose de que las revistas científicas occidentales solo se hacen eco de lo que se publica en ellas y de que el sistema universitario chino estaba viciado por las prácticas occidentales. Eso comenzó a cambiar en 2018, cuando China comenzó a publicar sus propias revistas científicas y se prohibió a las universidades seguir la costumbre occidental de utilizar las citas de los artículos que se publican en las revistas científicas occidentales como condición para los contratos de personal.

Pues bien, el 11 de marzo pasará a la historia del nuevo orden multipolar a nivel universitario porque tres de las principales universidades chinas, las de Renmin, Nanjing y Lanzhou, se han retirado de las clasificaciones universitarias internacionales. El argumento es que «hay que centrarse menos en Occidente y más en la autonomía educativa china y sus características». Las tres dicen que «el objetivo de mejorar en las clasificaciones internacionales ya no es un objetivo importante». En  estas clasificaciones, Nanjing está la 131 a nivel mundial, Renmin la 600 y Lanzhou la 750 entre las que Occidente considera las mil mejores del mundo por el Times Higher Education (THE) World University Rankings, el baranda de ello .

La reacción inmediata, que pronto se reconvertirá a un lenguaje menos agresivo para Occidente (al estilo los «evacuados» de Mariúpol) es que «este movimiento puede hacer que las clasificaciones internacionales de ranking universitario sea menos representativo a nivel mundial». Porque hay un miedo añadido: «si las tres principales universidades de China, Tsinghua, Beijing y Shanghái, que están entre las 50 mejores del mundo, siguen el ejemplo sería un terremoto». Por lo tanto, como acaba de decir el THE, «es evidente que el enfoque de las clasificaciones tiene que comenzar a evolucionar un poco«. A la fuerza ahorcan, dicen en mi pueblo.

Es Occidente quien elabora esas calificaciones, con sus reglas y sus métodos, y acaba de ver, otra vez, las orejas al lobo por lo que apuesta por una pequeña reforma, ese «poco» que dice el THE, para seguir controlando el cotarro. Pero ya es tarde. China acaba de romper con ello y es claramente una prueba, que lo hagan las universidades «secundarias» de China, para observar no solo la reacción sino para escalonar la retirada del resto. “No podemos seguir ciegamente a otros o simplemente copiar estándares y modelos extranjeros cuando construimos nuestras propias universidades de clase mundial. En cambio, debemos partir de las realidades de nuestro país y abrir un nuevo camino para desarrollar universidades de clase mundial basadas en las condiciones chinas y con características chinas y que sirvan al pueblo y no a los mercados», dijo Xi Jinping a finales de abril. Exacto.

Pues ya está, ya se ha hecho. China hace mucho que se ha «puesto al día» y ahora ha sobrepasado a Occidente. Cada vez tiene más confianza en sí misma.

Es una tendencia que crece cada día, dentro y fuera de China. Hasta el FMI lo tiene que reconocer. Ayer el FMI hizo su última revisión de la valoración de los Derechos Especiales de Giro, las monedas que componen la canasta de monedas con las que negocia, y el renminbi pasa del 10’92 al 12’28%, siendo la única moneda que sube, junto al dólar (del 41’73 al 43’38%). Pero lo importante es que la moneda china lo hace a costa del euro, que baja (del 30’63 al 29’31%) y sobrepasa de forma muy clara al yen japonés (que baja del 9’33 al 7’59%) y a la libra británica (que baja del 8’09 al 7’44%).

El Lince

Por Domingo.com/la Revista

Tiene por propósito poner a disposición de nuestros amigos lectores temas e informaciones de carácter social, económico, político, entre otras variedades que le permitan tener informaciones veraces y oportunas para su formación e información. Por igual, nos proponemos empoderar a nuestros amigos lectores de conocimientos de prácticas de salud para una vida placentera y productiva.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: