El imperialismo americano contra el eje China-Rusia: hacia una guerra global

Fuentes: Rebelión

“La Federación Rusa es la amenaza más importante y directa para la seguridad de los Aliados y para la paz y la estabilidad en el área euroatlántica”; es uno de los puntos incluidos en la Declaración de la Cumbre de la OTAN, celebrada los días 29 y 30 de junio en Madrid.

“Nos enfrentamos a la competencia sistémica de aquellos, incluida la República Popular China, que desafían nuestros intereses, seguridad y valores (…)”, añade la Declaración de Madrid (el Concepto Estratégico de la OTAN-2022 califica también como “amenaza” las “ambiciones declaradas y las políticas coercitivas de China”).

En abril el Instituto de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) informó de que el gasto militar mundial aumentó en 2021, hasta alcanzar el “máximo histórico” de 2,1 billones de dólares; el gasto militar de Estados Unidos sumó 801.000 millones de dólares, mientras que el de China (segundo del ranking global) se situó en 293.000 millones y el de Rusia en 65.900 millones.

Es el epicentro de la geopolítica global, que el exembajador de Nicaragua en España, Augusto Zamora R., analiza en el ensayo de 234 páginas De Ucrania al mar de la China. El eje ruso-chino ante un occidente roto, editado en mayo por Akal. El texto incluye los dibujos y viñetas de Anthony Garner, quien también ha ilustrado el cuento Cándido o el optimismo (2021), de Voltaire, y el libro Matamundos (2020), entre otros.

“La geoestrategia de Estados Unidos, para intentar mantener su hegemonía marítima en el mundo, pasa por dividir a la humanidad en dos bloques hostiles: de una parte, Estados Unidos y sus aliados; de otra, Rusia y China y los suyos. Repitiendo escenarios de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos está formando dos frentes: Uno en el Atlántico, con la OTAN como ariete; otro, en el Pacífico, con Japón y Australia como mazos”, escribe Augusto Zamora R. en el texto de Akal.

La agencia estatal Xinhua informó el 17 de junio que China ha “lanzado” en Shanghai su tercer portaviones, el Fujian, construido y diseñado por la potencia asiática; asimismo, en octubre de 2021, Diario del Pueblo se hizo eco de las primeras maniobras desplegadas -de manera conjunta- por buques militares de China y Rusia.

“La conversión de China en superpotencia naval y el renacer del poder naval ruso –más el creciente de India e Irán- están poniendo fin a dos siglos de hegemonía anglosajona. Estados Unidos ha declarado a China su mayor desafío”, explicita De Ucrania al Mar de la China en el prólogo.

Augusto Zamora R. ha sido profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid; es autor de libros como Política y geopolítica para rebeldes, irreverentes y escépticos Réquiem polifónico por Occidente, editados por Akal en 2018.

Zamora Rodríguez destaca el contenido de la nueva Estrategia Nacional de Defensa (NSD, siglas en inglés) de Estados Unidos-2022, que el Pentágono trasladó al Congreso en marzo; entre las prioridades del documento figura la “defensa de la patria, al ritmo de la creciente amenaza multidominio planteada por la República Popular China”; además del “desafío” chino en el Indo-Pacífico, el documento subraya el planteado por Rusia en Europa.

Otro punto central de la NSD hace referencia a que el Pentágono “permanecerá con capacidad de gestionar otras amenazas persistentes, incluidas las de Corea del Norte, Irán y las organizaciones extremistas violentas”.

Un testimonio incluido en el ensayo de Augusto Zamora y Anthony Garner es el del general Mark A. Milley, jefe del Estado Mayor Conjunto del ejército estadounidense, quien compareció ante el Congreso el 5 de abril; señaló que la propuesta de presupuesto de Defensa de 773.000 millones de dólares (año fiscal 2023) permitirá que el ejército “administre las misiones hoy y también la fuerza para las posibles batallas de 2030 y después”.

El alto mando militar subrayó la necesidad de “seguir una estrategia clara para mantener la paz con la capacidad inequívoca de fuerza en relación con China o Rusia”.

Las declaraciones, proclamas y estrategias se abordan en el prólogo del ensayo (Preludio con misiles); y se profundiza en los diez capítulos del libro: Eurasia, corazón del mundo, corazón, corazónAfganistán, Afganistán, adiós, imperio, adiósla OTAN y el codiciado –e imposible– nuevo Brest-LitovskChina, son mis barcos son mi tesoro; o ¿Un mundo multipolar con áreas concertadas de influencia+cooperación?; el epílogo tiene como título Ucrania, crónica de una guerra anunciada.

En este contexto, ¿de qué modo interpretar el actual conflicto de Ucrania? El autor de Malditos libertadores. Historia del subdesarrollo latinoamericano considera que es la “antesala” de un conflicto de grandes dimensiones que está larvándose en el Mar de la China Meridional.

Esta es una de las claves de la guerra ucraniana: “La pugna creciente entre quienes quieren mantener el orden nacido de la Segunda Guerra Mundial, basado en la hegemonía de Estados Unidos, y quienes quieren establecer un nuevo orden, multipolar (…)”. Augusto Zamora sostiene que China y Rusia lideran el cambio, que incluye normas nuevas y la ONU adaptada al cambio de escenario.

El pasado 4 de febrero se reunieron en Beijing los presidentes de China, Li Jinping, y Rusia, Vladimir Putin; firmaron una declaración conjunta sobre las Relaciones Internacionales en la Nueva Era y el Desarrollo Sostenible Global; entre otros contenidos, las partes manifestaron su preocupación por la alianza militar entre Australia, Estados Unidos y Reino Unido (AUKUS), anunciada en septiembre de 2021; y, en concreto, “su decisión de iniciar la cooperación en el ámbito de los submarinos de propulsión nuclear”.

Se da la circunstancia, además, que China e Islas Salomón han suscrito recientemente un Pacto de Seguridad. “El propósito de la cooperación reside en promover la estabilidad a largo plazo en las Islas Salomón, lo que coincide con los intereses comunes de las islas (Estado soberano y colonia británica de Oceanía hasta 1978) y la región del Pacífico Sur”, afirmó el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Wang Wenbin (agencia Xinhua, 29 de abril); “el pacto no está dirigido a ningún tercero”, agregó.

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