Teresa de Jesús y la mujer en la Biblia: la mujer del Cantar de los Cantares

Teresa de Jesús hace una lectura muy concreta del Cantar de los Cantares: la amada del Cantar se convierte casi en un modelo de vida, en un estilo también de feminidad. La pretensión de estas páginas es, precisamente, ilustrar el “estilo de feminidad” que encontramos en la mujer del Cantar. En primer lugar, veremos que la mujer del Cantar se presenta como un “tipo”, es decir, como un modelo que en su singularidad pretende ser universalizable.

En segundo lugar veremos que no es posible hablar de la mujer sin situarnos en la perspectiva de la diferencia sexual. Hablar de la mujer, al margen de la relación hombre-mujer, es condenarnos a no comprenderla.

El contenido general del libro de cantar de los cantares aborda la visión de la Biblia  sobre el amor dentro de un matrimonio. Destacan en los cantares la pureza y la belleza del amor entre un esposo y su mujer. Realzan los principios de la lealtad del hombre hacia la mujer y viceversa.

Los temas son los amantes que se buscan, el sufrimiento de la ausencia, las delicias del amor y la naturaleza como cómplice de los amantes. Es una colección de poemas de amor que se propone como el “más bello cántico” o “el cantar por excelencia”,

La Biblia: Cantar de los cantares de Salomón #7

1 ¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias,

Oh hija de príncipe!

Los contornos de tus muslos son como joyas,

Obra de mano de excelente maestro.

2 Tu ombligo como una taza redonda

Que no le falta bebida.

Tu vientre como montón de trigo

Cercado de lirios.

3 Tus dos pechos, como gemelos de gacela.

4 Tu cuello, como torre de marfil;

Tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim;

Tu nariz, como la torre del Líbano,

Que mira hacia Damasco.

5 Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo;

Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey

Suspendida en los corredores.

6 ¡Qué hermosa eres, y cuán suave,

Oh amor deleitoso!

7 Tu estatura es semejante a la palmera,

Y tus pechos a los racimos.

8 Yo dije: Subiré a la palmera,

Asiré sus ramas.

Deja que tus pechos sean como racimos de vid,

Y el olor de tu boca como de manzanas,

9 Y tu paladar como el buen vino,

Que se entra a mi amado suavemente,

Y hace hablar los labios de los viejos.

10 Yo soy de mi amado,

Y conmigo tiene su contentamiento.

11 Ven, oh amado mío, salgamos al campo,

Moremos en las aldeas.

12 Levantémonos de mañana a las viñas;

Veamos si brotan las vides, si están en cierne,

Si han florecido los granados;

Allí te daré mis amores.

13 Las mandrágoras han dado olor,

Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas,

Nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.

Cantar de cantares de Salomón, el libro se encuentra en el Tanaj hebreo y en el Antiguo Testamento cristiano. Los especialistas ubican que esta colección de poemas de amor se realiza durante el siglo III a.C. Esto contradice a la tradición que siempre ha dicho que es una obra del rey Salomón.

  CARLOS GRANADOS GARCÍA, CDJM Director de la “Biblioteca de Autores Cristianos”

Por Domingo.com/la Revista

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